Ud. está en: Noticias > Pierde Chile la batalla contra la contaminación atmosférica
Pierde Chile la batalla contra la contaminación atmosférica
Santiago vive su período más crítico de la última década; buscan nuevas soluciones
SANTIAGO, Chile.- "¿Dónde está la Cordillera?", pregunta Chris, un simpático turista norteamericano, en la cumbre del cerro Santa Luca, en pleno centro de Santiago.
Según su guía Lonely Planet , desde esta cima se debería tener una espectacular vista panorámica de la ciudad, incluida, por supuesto, la magnífica postal de la cordillera de los Andes.
Sin embargo, apenas es posible distinguir los edificios más cercanos detrás de la densa nube de esmog que castiga a la capital chilena en este frío invierno. Con nada menos que siete preemergencias ambientales, Santiago vive su peor racha de contaminación atmosférica desde 1989, la misma que la elevó inmediatamente a los primeros lugares del indecoroso ranking latinoamericano, junto con San Pablo y Ciudad de México.
Ayer, sin ir más lejos, la ciudad amaneció en medio de un nuevo estado de emergencia preventiva por los altos niveles de polución, lo que prohibió la circulación de 360.000 vehículos, el funcionamiento de 848 industrias y calderas, y el uso de chimeneas.
Asentado en un valle y rodeado de montañas, Santiago es presa fácil para la polución. La contaminación, por un efecto de inversión térmica y ausencia de vientos, mantiene las partículas a ras de suelo. Sus períodos más críticos se suceden en invierno, de junio a septiembre.
Razones hay muchas, y la Argentina con sus cortes de gas es una de ellas. "En 2005 tuvimos cero preemergencias y en 2006 entramos en esta fase crítica, tan lamentable y tan dolorosa que hemos vivido en la Región Metropolitana, donde el 100% [de las industrias] emigró de gas natural a diésel y petróleo pesado", explica la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte.
Las comunas del Sector Poniente, como Cerro Navia, Pudahuel y El Bosque, son las más castigadas por estar ubicadas en la desembocadura del valle. En un recorrido por los consultorios locales, LA NACION encontró una cantidad importante de chicos de menos de dos años conectados a mascarillas con el fin de espantar el temido virus respiratorio sincicial, que afecta principalmente a los recién nacidos y a los de la tercera edad.
"¿Cuándo van a hacer algo? Mire cómo está mi niña", se quejaba Ada Barrientos, una empleada que debió faltar a su trabajo para llevar a su hija al consultorio. Según el presidente del Colegio Médico, Juan Luis Castro, "se ha producido una duplicación tanto en el número de consultas como de hospitalizaciones de niños".
Medidas insuficientes
Las medidas del gobierno de Michelle Bachelet han resultado claramente insuficientes. Durante los días de alerta ambiental hay restricción vehicular, prohibición de utilizar artefactos de calefacción de leña y de llevar a cabo quemas agrícolas, además de la paralización de 848 industrias y calderas.
En los días de preemergencia se suman los autos con convertidor catalítico. No respetar la normativa conlleva multas de hasta 100 dólares para los automovilistas y de hasta unos 70.000 dólares para las industrias. Bachelet también firmó, a comienzos de junio, un proyecto de ley que crea el Ministerio del Medio Ambiente, el Servicio de Evaluación Ambiental y una superintendencia.
Sin embargo, y pese a ello, el modelo predictivo actual tiene, en palabras del intendente de Santiago, Alvaro Erazo, "una efectividad del 50%".
Según las autoridades, desde 1990 se ha disminuido la emisión de las partículas PM 2,5 en un 68% y las PM 10 en un 30%. Ahora se estudia la instalación de filtros en vehículos de transporte público y camiones, regular o prohibir las estufas de doble cámara de combustión de leña o biomasa, establecer multas millonarias para industrias y decretar la restricción diaria para los autos catalíticos.
"Generamos menos contaminación que los camiones, industrias y chimeneas", rebate a LA NACION el presidente de la Agrupación de Automovilistas Unidos, Héctor Precht. Pese a ello, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), después de la leña, el sector que más aumentó su aporte a la contaminación de Santiago fue precisamente el parque automotor.
En el campo político, las cosas tampoco están calmas. La ministra Uriarte fue citada para esta semana por la comisión de salud de la Cámara de Diputados para que se explaye sobre los efectos de la crisis ambiental y su responsabilidad en ello. Y un grupo de parlamentarios oficialistas, conocidos como la "bancada verde", anunció la presentación de un recurso judicial en su contra.
En tanto, Santiago, una ciudad de más de 6 millones de habitantes, continúa asfixiándose lentamente. Desde la cima del cerro Santa Luca, Chris, el turista, decide de todos modos tomar un par de fotografías. "Algo tengo que mostrar en casa", dice riendo.
Por Carlos Vergara
Corresponsal en Chile
La Nación
Lunes 30 de Junio de 2008