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Fuerte rechazo al plan macrista para la recolección de la basura
Lo más criticado fue la falta de políticas para reducir la cantidad de residuos que produce la Ciudad. También, que se les pague a las empresas por tonelada recogida. La oposición adelantó que no votará la ley si no se le hacen modificaciones.
| Qué dijo Piccardo y qué le cuestionaron La recolección hoy: "El 70% de los porteños cree que Buenos Aires está sucia. La gestión de residuos está a la deriva, sin propuestas y sin resultados. Esta es una de las grandes vergüenzas de nuestra Ciudad". "Yo me pregunto cuándo el macrismo va a asumir el Gobierno, porque el ministro está hablando como si no fueran ellos los que tienen que llevar adelante la gestión". Diego Kravetz - Frente para la victoria El sistema propuesto: "Lo único que le vamos a pedir a las empresas es que limpien la Ciudad. No tendrán que hacer campañas de difusión sobre reciclado ni construir centros verdes. Eso debe hacerlo el Estado". "Es una política de contaminación, con contratos a la medida de las empresas, que tendrán más cuadras a cargo y menos obligaciones. El Gobierno renuncia a fiscalizar". Julián D'Angelo - Socialismo Los cartoneros: "Debe haber un compromiso del Estado para integrarlos al sistema de gestión de residuos. Por eso serán las cooperativas las que retiren puerta a puerta el material reciclable". "Al no haber una política de educación para los vecinos sobre separación de residuos, fracasará la tarea de reducción de basura y se responsabilizará a los cartoneros". Alejandro Rabinovich - Autonomia con igualdad El sistema de recolección Cómo es ahora La responsabilidad de las empresas es entregar sus áreas de concesión limpias y por eso les paga el Estado. La Ciudad está dividida en seis zonas a los efectos de la recolección. Cinco están a cargo de otras tantas empresas y la otra corresponde al estatal Ente de Higiene Urbana. En los barrios de menor densidad de población, las empresas recolectan en forma diferenciada los residuos húmedos, que van a los rellenos sanitarios, y los secos, que deben ir a reciclaje. Cómo sería Se volvería al pago por tonelada recogida, que era el sistema que regía hasta el contrato que firmó Aníbal Ibarra en 2004. Las zonas a cargo de empresas privadas serán tres y se mantendrá un área en manos del Estado. Se eliminará la recolección diferenciada. En el Gobierno dicen que sale muy caro y que no sirve, porque la gente no separa los residuos. Prometen que en el futuro los cartoneros deberán ser quienes retiren directamente de las viviendas los residuos reciclables. Un proyecto con pocos defensores Guillermo Kellmer - gkellmer@clarin.com En los ocho meses que Macri lleva en el Gobierno, los proyectos del Ejecutivo pasaron por la Legislatura casi sin sobresaltos. Diputados propios y ajenos convirtieron en leyes -entre otras- el endeudamiento en $ 1.600 millones o la chance de saldar con un pagaré a tres años deudas con proveedores del Estado. Sin embargo con los contratos de recolección de basura el panorama es bien distinto. Valen dos muestras. Ayer, con toda la oposición encolumnada contra el proyecto oficial, no hubo un sólo diputado macrista que lo respaldara. Y las ONG ambientalistas que habían denostado al ministro Piccardo tras reunirse la semana pasada, ayer mostraron otro semblante cuando se juntaron con el macrista Diego Santilli. Presupuesto En un pedido de ampliación presupuestaria enviado a la Legislatura, la Comuna pidió $ 470 millones extra para pagar este año a las empresas de basura, que cobrarían así más de $ 1.000 millones en 2008. |
Mientras la mayor parte de los diputados oficialistas abandonaban la reunión, y nadie abría la boca para defenderlo, el ministro de Ambiente porteño, el macrista Juan Pablo Piccardo, recibió fuertes cuestionamientos de la oposición y de organizaciones no gubernamentales, al presentar en la Legislatura el plan de recolección de basura que el Gobierno de la Ciudad busca poner en marcha el año próximo.
Lo más criticado fue la falta de políticas orientadas a reducir la cantidad de basura que diariamente es enviada a disposición final. Se trata de un tema que está en la agenda ambiental y económica internacional desde hace varios años y que en el caso de la Ciudad es de rigurosa actualidad, por la crisis que atraviesa la red de rellenos sanitarios que administra la CEAMSE. Dos de los tres rellenos, cuestionados por contaminación, deben cerrarse en breve y el gobierno bonaerense se comprometió la semana pasada con la Ciudad a la difícil tarea de encontrar lugares para poner dos nuevos.
Formalmente, lo que comenzó a discutirse ayer es el pliego de licitación de los nuevos contratos de recolección de basura, ya que los acuerdos con las empresas que hoy prestan el servicio vencen en febrero. Pero como reconoció el propio Piccardo, en debate está todo el sistema de higiene urbana.
Las voces que se escucharon -en un audiencia donde hubo exposiciones cerradas, casi sin diálogos- pidieron que se abra un debate alrededor del tema de la basura, en lugar de someter a votación un pliego que fue elaborado por el Poder Ejecutivo porteño sin ninguna consulta. Pero cuando la diputada Liliana Parada (Igualdad Social) le preguntó a Piccardo si convocará a una audiencia pública, el ministro no quiso jugarse. "Es una facultad del jefe de Gobierno", respondió.
La sensación que quedó es que, como mínimo, el macrismo tendrá que comenzar a discutir en la Legislatura modificaciones en el sistema propuesto. La oposición cuestionó la vuelta al sistema de pago a las empresas por tonelada de basura recogida, que podría incentivar una mayor producción de residuos. Y también se criticó la idea -que Piccardo no explicó en profundidad- de que los residuos reciclables sean en el futuro retirados directamente de las viviendas por las cooperativas de cartoneros.
El ministro, de todas maneras, no parece muy dispuesto a hacer concesiones. "Si el pliego no es aprobado en la Legislatura, tendremos que hacer contratos por menos de cinco años", le dijo a Clarín a la salida de la reunión. Es que la Constitución porteña sólo obliga a someter a aprobación legislativa las concesiones por un plazo mayor a cinco años y el macrismo, por ahora, está proponiendo adjudicar la recolección de basura por diez años, con el argumento de que las empresas deberán hacer inversiones importantes y entonces necesitan asegurarse el negocio por un tiempo largo.
Piccardo, además, defendió la idea de que las empresas no realicen más recolección diferenciada entre residuos reciclables y no reciclables, como se hace en muchas ciudades del mundo. "No se puede -dijo- importar soluciones. Queremos diseñar nuestro propio sistema".
Con la resistencia que enfrenta la propuesta, el proyecto parece con pocas chances de prosperar si, como dijo la oposición, necesita 40 votos (dos tercios del total) para ser aprobado. Martín Ocampo, el único diputado macrista que pidió la palabra no lo hizo para auxiliar al ministro en la defensa del proyecto, sino justamente para rechazar que haga falta llegar a ese número, que por lo que se escuchó ayer parece inalcanzable para el oficialismo. Ocampo, especialista en Derecho Administrativo, con la Constitución local en la mano, afirmó que el pliego puede aprobarse como cualquier ley, por mayoría simple, en cuyo caso los votos podrían alcanzarle al macrismo, que tiene 27 de las 60 bancas. El resultado de este debate jurídico es el que puede terminar definiendo el futuro de la recolección de basura en la Ciudad.
Por: Daniel Gutman
Clarín
Miércoles 20 de Agosto de 2008