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Indignación y dudas tras el accidente
Mientras se multiplican las acusaciones contra Spanair, aumentan las sospechas sobre las causas del desastre aéreo
MADRID.- "Señor presidente, investigue. Usted sabe muy bien que ese avión no debería haber salido nunca."
El reclamo de un sobreviviente llegó a oídos del socialista José Luis Rodríguez Zapatero un día después de la peor tragedia aérea que sufrió España en 25 años. El gobierno prometió una "investigación rigurosa, que llegue hasta el final y determine responsabilidades". Y creó, para ello, una llamada "comisión independiente" de trabajo integrada, entre otros, por peritos españoles, europeos y norteamericanos así como por los fabricantes del avión.
Eso, cuando nadie se hace cargo, aún, de las indemnizaciones. Y cuando arrecian sospechas sobre las causas del siniestro de un McDonnell Douglas de la compañía Spanair, que costó la vida a 153 personas, buena parte de ellas, menores de edad. Y que terminó con familias enteras y destrozó a otras.
La sospecha se nutre en la misteriosa avería que el avión sufrió antes de partir y que demoró su salida en más de una hora. Pero que, por desgracia, no llegó a impedirla. Y en la evidencia de que el piloto detectó una falla en el sistema de uno de los motores.
"El comandante dijo que se había encendido una luz de alarma en el tablero, que no sabía qué era y que, por eso, teníamos que volver al espigón", reveló uno de los 19 pasajeros que, entre 173, sobrevivió al desastre.
Spanair rechazó de plano cualquier insinuación de negligencia. "No hubo ninguna anormalidad en la decisión de que el avión partiera. La avería había sido aislada y se actuó de acuerdo con los procedimientos de seguridad", afirmó el subdirector de operaciones de la empresa, Javier Mendoza.
"La comisión independiente cuenta con las cajas negras del avión, con mucho material y con un video del aeropuerto sobre el siniestro. Daremos a las familias una explicación satisfactoria", prometió la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega.
Una primera revisión de esos elementos arrojó, como nueva y probable causa de la tragedia, la rotura de uno de los timones de cola del avión. El daño lo habría producido el impacto de piezas de uno de sus dos motores, averiado en el momento del despegue.
"Da la impresión de que el motor izquierdo falló, lo que provocó que varias piezas se rompieran y salieran despedidas a gran velocidad. Eso las convirtió en proyectiles contra la cola del avión, donde se encuentran los timones de cola", dijeron fuentes de aviación civil española, citadas por EFE.
Pero fuentes de primer nivel de responsabilidad en la aviación aerocomercial española pusieron en duda que eso bastara para explicar la tragedia. "Acá hubo más de un fallo. Una avería en un motor es algo previsto en los manuales; además, los bimotores pueden soportar con una sola turbina", dijeron.
Hubo también información de que el personal de cabina "impidió" el descenso de pasajeros que quisieron abandonar el avión cuando la primera avería provocó su regreso a la puerta de embarque. "Mi marido quiso bajarse, pero no lo dejaron. Y ahora está muerto", fue el testimonio que la agencia estatal EFE recogió de una viuda.
"Hubo una avería, pero fue menor. Un problema de calentamiento excesivo en una toma de aire. El inconveniente fue aislado y la máquina estuvo lista para partir", insistió Spanair.
Se da la particularidad de que la empresa, la segunda transportadora en España en número de pasajeros y filial de la escandinava SAS, atraviesa una situación crítica, con el despido de más de un tercio de sus 3000 trabajadores, retiro de aviones y cancelación de vuelos. Todo habla de un mal clima que suma sospechas a lo ocurrido.
"El avión estaba roto y lo sabían. Se los han cargado a todos. Sabían que el avión estaba mal, pero no les importó", sollozó una mujer en las puertas del hotel cercano al aeropuerto, que comparten familiares de los fallecidos y directivos de la transportadora.
"¿Quién responde por nuestros seres queridos?", dijo otro. A lo largo del día, los cruces entre familiares y directivos de la empresa fueron moneda constante. La vicepresidenta De la Vega reconoció el derecho, ayer, de "reclamar responsabilidades". Pero, hasta ahora, la compañía Spanair no habla sobre indemnizaciones. Sus directivos delegaron tales reclamos "en las compañías aseguradoras" que, a su vez, los delegaron en lo que defina "la investigación".
A eso se suma el malestar por el lento goteo de información. "La compañía se comprometió a identificar a los pasajeros por nacionalidades y, hasta ahora, eso no ha ocurrido", decían ayer fuentes diplomáticas.
De la Vega sí confirmó que la mayoría del pasaje era español pero que había viajeros de por lo menos 11 nacionalidades. Entre ellos, de Bulgaria, Italia, Brasil, Chile, Francia, Turquía, Mauritania, Finlandia y Alemania, la India y Gambia. Según se indicó, falta identificar, todavía, la nacionalidad de otros tres extranjeros fallecidos.
España dispuso tres días de luto oficial. La semana que viene se realizará "un funeral de Estado", según anunció el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón.
Por Silvia Pisani
Corresponsal en España
La Nación
Viernes 22 de Agosto de 2008