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El 41 por ciento de los comercios habilitados ya no existe más
Donde debería funcionar una molienda, hay casas; otro 30%, con irregularidades
Según los registros del gobierno porteño, en la avenida Alberdi al 5200, casi esquina Formosa, en Caballito, hay un comercio habilitado desde el 25 de enero de 1939 como "molienda de alimentos de ahorro", en el que se debería vender té, café, yerba y malta, entre otros productos. Pero nada más alejado de ello que la realidad actual: desde hace décadas, existe allí un edificio de cuatro plantas donde viven varias familias.
Hoy, en los padrones de la ciudad figuran unos 250.000 locales comerciales y de servicios. De acuerdo con el relevamiento que puso en marcha el gobierno de la ciudad, el 41 por ciento ya no existe más, y otro 30% no cuenta con la correspondiente habilitación para funcionar.
Esto surge de un estudio que lleva adelante la Agencia Gubernamental de Control porteña (AGC), que lleva relevado hasta el momento el 50% del total de la actividad económica porteña, en Constitución, Boedo, Caballito, San Cristóbal, Balvanera, Monserrat, Recoleta y Palermo.
Mediante ese estudio, que las autoridades calculan que se terminará en abril de 2009, busca regularizar las actividades comerciales, industriales y de servicios que se desarrollan en la Capital. Los viejos ficheros de metal cargados de archivos hechos a mano serán reemplazados por sistemas digitales.
"El objetivo del programa es realizar el relevamiento ocular de cada fachada para luego cruzar información entre todas las bases de datos oficiales y así identificar inconsistencias que permitan realizar mayores controles, clausurar las actividades clandestinas de alto riesgo e inspeccionar o intimar a aquellas que implican menor peligro", dijo a LA NACION Federico Young, director de la Agencia Gubernamental de Control porteña.
Otro caso curioso que se repite mucho en la ciudad es el de ciertos comercios de Palermo, como un lavadero de ropa que funciona allí desde hace cinco años, pero que en los registros de la ciudad está habilitado como "taller de reparación de aparatos y artefactos eléctricos", y que data del 29 de diciembre de 1979.
Juan Pablo Astolfo, jefe del gabinete de asesores de la Agencia Gubernamental de Control porteña explicó: "Es una acción conjunta y coordinada por cuatro áreas oficiales (la AGC, la Subsecretaría de Planeamiento, la Agencia de Sistemas de Información y la Agencia de Ingresos Públicos), en la que el gobierno tiene una tarea específica: analizar la consistencia de bases de datos oficiales que nunca coexistieron y depurar los padrones oficiales. Esto permitirá ejercer, en cuanto a los niveles de riesgo, un control riguroso sobre los locales".
Puerta por puerta
Para lograr esto, 20 inspectores del gobierno porteño recorren la ciudad puerta por puerta y registran en palms los datos de la actividad desarrollada en cada parcela.
Por medio de un sistema integrado y georreferenciado, desarrollado por la Agencia de Sistemas (ASI), la AGC evaluará la consistencia de la información relevada de seis bases de datos oficiales, entre las que resultan de principal importancia las aportadas por la Agencia Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP).
"A partir de las inconsistencias detectadas, se efectuarán las clausuras correspondientes en las actividades clandestinas más críticas e inspecciones o intimaciones en aquellos casos de actividades de menor nivel de riesgo para las personas", insistió Young, que aseguró que en la medida en que los inspectores fueron relevando los comercios y detectaron esas irregularidades se hicieron las correspondientes clausuras.
El gobierno relevó hasta el mes pasado 59.693 locales comerciales y de servicios, y estima que en abril de 2009 el censo arrojará la existencia de 125.000 locales (según los padrones, existen 250.000). Para controlar que ese espectro se ajuste a la normativa, la AGC cuenta con 600 inspectores.
El área más crítica, que está en la mira, son los locales bailables, donde generalmente no se respeta el cupo máximo de personas en espacios reducidos.
"Queremos controlar y empadronar todos los locales comerciales que hay en la ciudad y, para eso, hemos aumentado el número de inspectores. Una vez que finalicemos ese mapa, se nos facilitarán las inspecciones en los comercios.
Así, aseguraremos que se cumpla la normativa, sobre todo de parte de los que son considerados de alto riesgo, como los locales bailables, los geriátricos y los hoteles. Hoy, los boliches más importantes de la ciudad reciben por lo menos una inspección por mes", dijo a LA NACION Mauricio Macri, jefe del gobierno porteño.
Por Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Martes 16 de Septiembre de 2008