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Cromañón: "Había dos metros de gente apilada y entrelazada"

Declararon bomberos en el juicio por la tragedia de once

Los bomberos que primero acudieron a Cromañón la noche del incendio ya habían declarado ante la Justicia, hace más de 3 años. Ayer relataron lo mismo, pero esta vez en el juicio oral por el desastre y frente a los padres de las víctimas. Lo que contaron fue la forma horrorosa en que muchos de sus hijos habían quedado atrapados detrás de una puerta cerrada con candado y alambre y que tenía un cartel indicador de "salida". Y la desesperación con que intentaban escapar.

El primero que declaró ayer fue el bombero Luis Areco. Recordó que apenas llegó al local fue hasta esa puerta, que por la presión de la gente se había abierto en parte, dejando hendijas. Por esos espacios "la gente sacaba los brazos y la mitad de la cabeza para respirar", dijo Areco.

El bombero también contó que con la ayuda de 20 o 30 personas que ya habían escapado de Cromañón lograron abrir la puerta a pura fuerza, tarea que les demandó entre 6 y 10 minutos".

Areco jamás va a olvidar lo que vio cuando se abrió la puerta: "Había, sin exagerar, dos metros de gente apilada y entrelazada". Cuando entró al boliche para rescatar a la gente, muchos "por la desesperación que tenían" se le colgaron y le terminó rompiendo el equipo de oxígeno.

Por el relato de Areco quedó en claro que los bomberos carecían esa noche de todos los equipos necesarios. Hasta elementos básicos como linternas: la que tenía Areco se la había comprado él mismo.

Después declaró el bombero Adrián López, quien insistió con que sólo dos de las seis puertas vaivén del frente estaban abiertas: "Al entrar me encontré con una montaña de chicos enroscados".

El último que declaró ayer fue el bombero Darío Salgado: evocó que cuando llegaba en la autobomba el vehículo debió reducir la velocidad porque sobre la calle había miles de personas. "Parecía una peregrinación", dijo. Salgado también trató de forzar la salida que estaba trabada con candado: "Se veían brazos que se asomaban a dos metros de altura. Eso era gente que estaba arriba de otra", describió.

Los relatos generaron mucha angustia entre los padres. Ni siquiera el furcio de la abogada Analía Fangano (dijo cochebomba en vez de autobomba) les cambió el ánimo.

Por: Carlos Galván

Clarín
Jueves 25 de Septiembre de 2008

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