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La lucha contra el mal de Chagas

Días atrás, el Conicet premió un trabajo realizado por cuatro bioquímicas mendocinas de la Universidad Nacional de Cuyo, referido a un estudio sobre el mal de Chagas. Años atrás, esta enfermedad era endémica en Mendoza, pero el problema se morigeró como consecuencia de la apropiada adopción de medidas, especialmente en el tipo de construcción. No obstante, el mal sigue latente.

La distinción obtenida por cuatro bioquímicas mendocinas, del Instituto de Histología y Embriología de la Universidad Nacional de Cuyo, por sus estudios sobre el avance del tripanosoma responsable de la enfermedad de Chagas, debe constituir un incentivo para que las autoridades gubernamentales continúen apoyando ese tipo de actividades, en el afán de erradicarla definitivamente.

La investigación de las jóvenes permitió determinar que, en el caso del Chagas, las células infectadas no mostraban el mecanismo de defensa, por lo que el microorganismo se reproducía y contaminaba rápidamente a otras células.

El mal de Chagas es provocado por el tripanosoma cruzi, un parásito relacionado con el tripanosoma africano que también causa la enfermedad del sueño y en nuestro país provocó numerosos casos (nuestra provincia no estaba ajena al problema) pero la enfermedad se morigeró en los últimos años, especialmente en las grandes ciudades, como consecuencia de medidas adoptadas por los gobiernos, prohibiendo, entre otros aspectos, las construcciones de adobe o la cría de aves de corral, lugares donde la vinchuca -propagadora de la enfermedad- encontraba el hábitat ideal para la cría.

Los estudios determinan que el mal de Chagas es uno de los principales problemas de salubridad en América del Sur, donde se estima que más de 20 millones de personas están infectadas.

Una de las mayores dificultades que presenta este mal para su definitiva exterminación se centra en que, luego de la etapa aguda inmediata después de la picadura, se pasa a una crónica, sin manifestar síntomas posteriores durante muchos años y finalmente, cuando se hacen presentes, aparecen como cardiopatías y trastornos digestivos.

En el caso de la cardiopatía es, por lo general, la causa de muerte del paciente si no existe un suficiente control de la dolencia.

Otro de los problemas que se presenta es que, aunque se hayan adoptado las medidas preventivas necesarias, como la utilización de insecticidas, nuevos materiales de construcción o exámenes de la sangre que se utiliza en las transfusiones, la enfermedad continúa manteniéndose como consecuencia de los permanentes movimientos migratorios, lo que ha generado que el Chagas haya llegado a zonas donde la infección no era habitual.

En el caso de Mendoza, existe también una constante inmigración de trabajadores golondrina que vienen desde otras zonas del país y del exterior y que constituiría uno de los problemas para enfrentar la enfermedad.

Según se indica, estudios realizados en zonas rurales determinan la existencia de cifras preocupantes de afectados, por lo que se hacen necesarias medidas concretas, especialmente una conveniente campaña de concientización.

En zonas rurales del sur de la provincia se ha iniciado un interesante trabajo desde el Ministerio de Salud para tener un panorama de la situación y las versiones indican que otro tanto se haría en otras zonas de Mendoza, especialmente en aquellas que reciben migración durante la época de la cosecha. Con las cifras en la mano, las autoridades podrán establecer las medidas a adoptar.

Paralelamente, se debe continuar con el apoyo a estudiosas como las bioquímicas premiadas por el Conicet, más aún cuando han detectado el accionar del microorganismo desde su ingreso a la célula, y analizar cómo se produce el contagio. Ello podría derivar en nuevos avances de la medicina en procura de solucionar los problemas que tienen las personas infectadas.

El Chagas se había convertido en una enfermedad endémica en la región, a la que no escapaba Mendoza.

Sin embargo, en los últimos años se han logrado avances importantes que han generado un descenso importante en los casos de afectados, aspecto que ha sido reconocido inclusive por la Organización Mundial de la Salud.

Pero es necesario también continuar con los estudios e insistir con una acción preventiva a los efectos de terminar definitivamente con esta grave enfermedad.

Los Andes on line
Martes 18 de Noviembre de 2008

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