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La ecologista que quedó bajo fuego

La que se va

Llegó como una abogada ambientalista que intercedería ante los duros asambleístas de Gualeguaychú e impediría los cortes de ruta que perduran hasta hoy. Y se va, de la peor manera, sospechada de corrupción y sin haber concretado una política ambiental que la diferenciara del resto.

El nombramiento en el Gobierno llegó después de que Picolotti recibió un premio que le entregó la Fundación Sophie, de Noruega, por su lucha en temas ambientales y de derechos humanos en julio de 2006. Durante su gestión usó una estrategia que le había sido útil en su carrera: rodearse de personas de su extrema confianza. Eligió como jefe de gabinete a su hermano, Juan Picolotti, que también la acompañaba en el Centro de Estudios de Derechos Humanos y Ambiente, la ONG que la catapultó a la fama. Pero los contratos para las personas de su entorno fueron la causa de su gran dolor de cabeza: una acusación ante la Justicia por malversación de fondos. "Todo está claro como el agua. No estoy robando", se defendió la secretaria nombrada por Néstor Kirchner.

Picolotti tuvo un alto perfil en sus dos años de gestión. Enfrentó a la Corte Suprema a defender la postura de los Estados nacional, bonaerense y porteño respecto del saneamiento del Riachuelo y hubiera tenido que pagar de su bolsillo el incumplimiento de los plazos de limpieza. Su figura creció de la mano de la presidenta Cristina Kirchner. En el conflicto con el campo Picolotti no sólo fustigó a los productores de soja por la degradación del suelo que provoca el monocultivo, sino que encabezó una "campaña" antiquema de pastizales en el delta del Paraná.

Pero el romance terminó. Algunos mencionaban la rebeldía de Picolotti ante el veto de la ley de protección de los glaciares. También la salida del Gobierno de su mentor, Alberto Fernández. Ella siempre quiso diferenciarse del fantasma que la perseguía: la ex secretaria de Recursos Naturales María Julia Alsogaray. El destino hizo que Picolotti, ya fuera de la función pública, deba enfrentar dos causas en la Justicia, algo muy similar a lo que vivió la ex funcionaria menemista.

Laura Rocha
LA NACION

La Nación
Miércoles 3 de Diciembre de 2008

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