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En Colón casi nadie quiere vivir en medio de las protestas

Preocupación de vecinos, comerciantes y de quienes luchan contra Botnia

COLON, Entre Ríos (De un enviado especial).- José habla bajito mientras espera que le pague el hombre al que acaba de cargarle nafta: "Es obvio que no queremos un bloqueo acá. ¿Vos sabés cómo nos perjudica?", dice con la billetera abierta en la mano. El cliente paga y recibe el vuelto. Todo en pesos uruguayos.


A pesar de la presión, en Arroyo Verde se mantiene el corte de ruta  Foto: Fernando Massobrio

Un poco más allá, el dueño de un autoservicio tiene etiquetas con precios para Uruguay y para la Argentina. "Paysandú es un barrio más del otro lado del puente. Que lo corten nos mata", se queja.

En las adyacencias del cruce internacional de la ruta 135, el eventual bloqueo se vive como un problema. Pero también en el centro Colón, una ciudad de 23.000 habitantes que -a diferencia de Gualeguaychú y Fray Bentos-, mantiene a lo largo del año una estrecha relación con Paysandú, su vecina del otro lado del río.

"Acá es mucho más dificultoso cortar", admite la líder ambientalista local Silvia "Poli" Echavarría. Sucede que en esta zona no sólo cruzan el puente viajantes internacionales, que están de paso. La gente de Paysandú, a diario, compra combustible y comida en Colón. Y la gente de Colón suele cruzar a Paysandú como si fuera un lugar más de la ciudad. Están separados por menos de una decena de kilómetros.

"Por eso los cortes ambientalistas aquí casi siempre fueron esporádicos", dicen los ambientalistas.

Cuando intentaron ser permanentes hubo problemas. Fueron resistidos hasta por los comerciantes locales, que los desactivaron. Varias veces, por ejemplo, se incendió el refugio asambleísta a la vera de la ruta 135 sin razón aparente. Y el último intento de corte, en mayo de 2008, fue desalojado por la Gendarmería sin que hubiera protestas. "De haber pasado en Gualeguaychú, la ciudad entera hubiera ido a la ruta. Acá eso no pasa", dijo Echavarría.


Piquete en el corsódromo

Por el contrario, los comerciantes critican a los asambleístas cada vez que vuelven los rumores de corte. El más vehemente es Nery Bouvet, el dueño de una estación de servicio en la ruta 135, líder de desalojos anteriores, que esta semana retomó los cuestionamientos y propuso contestar un eventual bloqueo con "un piquete" en el corsódromo de Gualeguaychú.

El intendente de Colón sabe de las flaquezas de los asambleístas y, alineado con el Gobierno, ahora no escatima en críticas. "Son una plaga", dijo la semana pasada. Y los acusó de "perjudicar" el turismo con las amenazas de bloqueo.

Los asambleístas están hoy divididos en dos grupos, uno de ellos en contra de los cortes. El más duro es la Asamblea Popular Ambiental Ruta 135. Son los que intentan defenderse de las acusaciones. No suman más de 20 personas.

"Colón ahora está con reservas turísticas al 100 por ciento hasta marzo", sostienen. "La mayoría son argentinos. En todo caso, con un bloqueo perjudicamos a la gente que va a veranear afuera", se justifican. Y siguen preparando, bajo las órdenes de los asambleístas de Gualguaychú, "una muestra de fuerza" asistida de algunas horas, para que el corte de Arroyo Verde "no se quede solo".

La Nación
Miércoles 14 de Enero de 2009

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