Ud. está en: Noticias > Albañil murió sepultado en una obra
Albañil murió sepultado en una obra
Tenía 40 años y fue aplastado por una pared de tierra que se le desplomó encima. Denuncian irregularidades laborales.
"Es la necesidad, laburamos para no robar, pero estamos a la buena de Dios. Nos pagan 60 ó 70 pesos por día, pero así nomás: todo en negro, sin piola, sin casco, sin arnés, sin nada... nos mandan a morir. Yo vengo a trabajar en estas condiciones porque tengo que llevar el pan a mis hijos, igual que lo hacía mi compañero que murió".
El que hablaba, indignado, impotente, era el albañil Sebastián Mamonde. Eran casi las 17 y el muchacho bañado en tierra buscaba que alguien lo escuchara.
Durante horas, Mamonde se sumergió en un pozo para intentar rescatar a otro operario que al final murió sepultado por una pared de tierra, en una obra de construcción de barrio Pueyrredón, en la ciudad de Córdoba.
Según denunciaron los operarios y el gremio que los nuclea, la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), se trataba de una "obra fantasma", ya que no figura en los registros del Ministerio de Trabajo (ver "No estaba declarada").
Al lado de Mamonde, otros dos albañiles se sumaron a las quejas y reclamaron que el gremio que los nuclea revisara las obras "antes" de que sucedan estas tragedias. "Hace más de tres meses que estamos acá y recién ahora vienen los sindicalistas, cuando ya se murió", protestaba el joven obrero, ante el asentimiento de sus compañeros.
La tragedia se había desencadenado un rato antes, alrededor de las 12.30 de ayer, cuando ocho operarios trabajaban en la obra ubicada en la esquina de David Luque y Cochabamba.
Según relataron el comisario Eduardo Allende, de Bomberos, y los propios albañiles, a esa hora dos de los empleados estaban trabajando en un pozo para insertar los pilares de lo que va a ser un edificio de cuatro pisos.
Mientras un hombre de unos 40 años estaba en el interior del pozo, de unos cinco metros de profundidad, desde arriba Jorge Elena (35) sujetaba la manija del roll con el que lo asistía.
Los operarios, dijo Allende, cavaban una zanja para insertar una viga que iba a sujetar dos columnas. Pero de pronto, cedió una pared de tierra de cuatro por un metro y sepultó al albañil que se encontraba abajo.
Elena también cayó, pero zafó con lo justo. Por sus medios salió del pozo y sólo sufrió escoriaciones en su brazo derecho. "Estábamos cavando la zanja, estaba todo calzado, pero la tierra igual se vino encima", contó Elena a este diario. El obrero dijo que él también trabajaba en negro.
De inmediato llegaron los Bomberos del Cuartel 3, que estaba a pocas cuadras terminando de controlar un incendio que se produjo el miércoles en un depósito de productos de limpieza, y el personal del Grupo Especial de Salvamento (GES).
Los uniformados y el albañil Mamonde trabajaron a destajo para intentar salvar al obrero sepultado.
Humilde y necesitado. De la víctima, nadie sabía nada. Hacía dos días, en su bicicleta roja, se había presentado en la obra pidiendo trabajo. Lo tomaron y sin más comenzó a trabajar, señalaron sus compañeros, que creían que el atrapado se llamaba "Luis".
Sin embargo, horas después, mientras continuaba el intento por rescatarlo, una oficial de la Policía halló y revisó el bolso del albañil enterrado y encontró sus documentos. Se trataba de Oscar Alejandro Castro (40), con domicilio en barrio General Urquiza, de la ciudad de Córdoba, según indicaron desde la Policía.
El comisario Allende explicó que el primer 1,80 metro del terreno era de tierra dura, compacta, que fue la que aplastó a Castro. Pero de ahí para abajo, el terreno era muy arenoso, lo que habría facilitado el desmoronamiento. Esto, además, dificultó la labor de los socorristas, que debieron apuntalar varias veces el terreno donde trabajaban.
Recién a las 14.30, los bomberos lograron dar con un brazo de Castro. Una médica del servicio 136 se acercó y constató que no tenía signos vitales. "Está muerto", fue el lacónico diagnóstico.
A partir de entonces, para evitar nuevos heridos, los bomberos aumentaron las precauciones, aunque siguieron trabajando a destajo, sacando kilos de tierra con baldes sostenidos por sogas.
A cuatro horas y 20 minutos del inicio de los trabajos de socorro, finalmente los socorristas pudieron desenterrar el cuerpo sin vida de Castro. Allende constató que no tenía casco ni una soga "guía", que habría permitido buscarlo con más rapidez.
Eran las 16.50 y se confirmaba que, otra vez, un humilde obrero moría en una construcción de la ciudad de Córdoba.
Juan Federico
De nuestra Redacción
jfederico@lavozdelinterior.com.ar
La Voz del Interior
Viernes 13 de Febrero de 2009