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Denuncian la falta de control en todos los ascensores de la Ciudad
Se estima que hay unos 120 mil y, según los especialistas, el 70% supera los 20 años y le falta mantenimiento. En la Comuna admiten que tienen sólo 11 personas para inspeccionarlos y casi no recurre a profesionales independientes.
A fines de enero, un ascensor de la Biblioteca Nacional cayó desde el primer piso hasta el segundo subsuelo con siete empleados adentro. Como en todos los edificios con ascensor, había una empresa conservadora a cargo de su mantenimiento. Pero las pericias revelaron que, aún así, todos los elevadores de la Biblioteca estaban mal mantenidos. Aunque no hay censos o registros, se estima que en la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 120.000 ascensores. Y, según denuncian los Consejos Profesionales de Ingeniería Civil y de Ingeniería Industrial y la Agrupación de Profesionales Verificadores, falta control sobre su estado o sobre el trabajo de las empresas que se encargan de mantenerlos.
"El 70% de los ascensores de la Ciudad supera los 20 años y la mayoría no está en buen estado -calcula el ingeniero Jorge Derman, gerente del Consejo Profesional de Ingeniería Industrial-. Uno de los motivos es esa cultura nuestra de actuar después en vez de prevenir. La prevención es considerada un gasto, en vez de una inversión".
El Gobierno porteño tiene un registro donde hay anotadas 876 empresas conservadoras. Los propietarios de edificios con ascensores, ya sea un consorcio, una empresa privada o el Estado, deben contratar una. Las conservadoras envían técnicos con título habilitante para revisar los ascensores a su cargo una vez al mes. Estos técnicos dejan asentados en un libro de inspección los trabajos sugeridos o realizados. Sin embargo, los expertos se quejan porque, muchas veces, las administraciones de los edificios o los consorcios no encaran los trabajos necesarios, ya sea por falta de fondos o por la utilización de éstos en tareas más visibles, como la pintura del palier de entrada.
Hasta 2006, los técnicos también ponían una oblea en el aparato con los colores del semáforo: verde indicaba que estaba bien, amarillo que había que hacer arreglos y rojo, que no debía funcionar. Pero el sistema fue derogado por el Gobierno porteño, en un decreto que fijaba un plazo de 90 días para implementar otro alternativo. Todavía no lo hicieron. Ahora, el técnico firma una planilla que está dentro de la cabina para dejar constancia de que revisó el ascensor. Pero esa firma no significa que se hayan realizado las mejoras sugeridas y nadie controla que éstas se hagan o que las conservadoras o sus técnicos sean idóneos. También es habitual ver ascensores sin su planilla. Además, según los Consejos, hay muchos que ni siquiera tienen final de obra o habilitación, como ocurría con los de la Biblioteca Nacional.
El ingeniero Victorio Díaz, gerente del Consejo Profesional de Ingeniería Civil explica: "Hoy los dueños de los ascensores y las empresas conservadoras se controlan entre ellos, pero nadie los controla a ellos. Es el Gobierno porteño el que tiene el poder de policía indelegable sobre la seguridad de los ascensores".
"Puedo asegurar que casi no hay equipos que cumplan absolutamente con todas las disposiciones del Código de Edificación", afirma el ingeniero electromecánico José María Petruzzo.
Petruzzo es uno de los 219 Profesionales Verificadores de Ascensores de la Ciudad, un registro de profesionales independientes elegidos por sorteo por el Ejecutivo para realizar controles. En total hay 1.200 verificadores, que se ocupan de temas como el estado de los balcones o de las fachadas. Este sistema de control se implementó en 2003, pero tres años después fue paralizado. Desde entonces su asociación, la Agrupación de Profesionales Verificadores del Gobierno porteño, reclama que los llamen. Recién en agosto del año pasado volvieron a convocarlos cada tanto. "En 2008 hubo 3 sorteos de 11 profesionales que verificaron entre 30 y 45 ascensores", dice Petruzzo. La Agencia Gubernamental de Control tiene sólo 11 inspectores para todos los ascensores de la Ciudad, 9 de los cuales se acaban de incorporar. A raíz del incidente en la Biblioteca, esta Agencia anunció que habrá inspecciones en los edificios con ascensores. Y que para eso le pidió a los consejos profesionales con incumbencia en el tema que actualicen sus padrones.
En los Consejos calculan que de los 219 verificadores de ascensores hay unos 160 activos. "Les pagan $ 100 por máquina inspeccionada. Ahora están eligiendo por sorteo a 15 profesionales por semana, una cifra no relevante para la cantidad de ascensores que hay en la Ciudad. Debería haber cien sorteos semanales. Pero el Gobierno porteño sólo tiene tres técnicos encargados de canalizar hacia el sorteo de Profesionales Verificadores las máquinas a revisar", revela el ingeniero Derman.
Según Petruzzo, los problemas que suelen encontrar los verificadores en los ascensores son paracaídas -son sistemas que amortiguan las caídas- que no funcionan, o cerraduras que permiten que la puerta exterior del ascensor se abra en ausencia de la cabina. "La única explicación de que no sucedan más accidentes graves y con mayor frecuencia es que Dios es argentino y, además, le gusta viajar en ascensor", ironiza el experto. Los especialistas insisten en que es necesario verificar todos los elevadores de Buenos Aires. Díaz subraya: "Un accidente de ascensor puede causar la muerte".
Por: Nora Sánchez
Clarín
Lunes 16 de Febrero de 2009