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Tartagal y otros fenómenos de remoción en masa en el NOA

Para la inmediatez de los medios periodísticos y sus noticias calientes, cada vez que ocurre un fenómeno natural vuelcan todas sus energías en explicar el caso tomándolo como el “peor desastre”, el “nunca antes había ocurrido algo así”, el “hacía más de 50 años que esto no pasaba”, el “ya nadie recordaba un fenómeno así en esta zona”, etcétera. En el caso Tartagal, todavía estaba fresco en la memoria el verano del 2006 y por ello había un punto de referencia. Pero pocos recordaban que unos pocos kilómetros al sur, en Vespucio-Mosconi, había habido un fenómeno similar en el 2000 con una persona muerta y un poco antes en 1984, un verdadero desastre, todos con similares características meteorológicas-geológicas, que costó la vida a nueve personas. Por supuesto ya nadie recordaba otros luctuosos eventos similares como el de Palmasola (Jujuy) en el 2001 con una decena de muertos y muchos desaparecidos y menos aún otros en las décadas de 1970, 1960, 1950 y así para atrás a lo largo de muchos siglos. Y esto, en razón de que son fenómenos propios de la región andina, por la concurrencia de una particular geología con una determinada meteorología y con recurrencia a lo largo del tiempo.

En un reciente artículo en el semanario “Redacción” de Salta desarrollé el tema que aquí ampliamos por contar con más espacio. Lo mejor es comenzar explicando bien simple el fenómeno a través de un ejemplo elemental y fácil de entender. Pensemos lo siguiente. Si levantamos arena seca, ésta se nos escapa entre los dedos abiertos de la mano. En cambio si la arena está mojada podemos moldearla y hacer con ella una bola compacta y sostenerla con la mano abierta. Ahora bien, si tomamos un gotero y agregamos lentamente gotas de agua sobre ella, comenzará a saturarse hasta que una gota –sí una gota- rompa el “límite de liquidez” logrando que la arena se nos escurra cuasi líquida entre los dedos. Es lo que pasa en la época lluviosa en gran parte de las serranías del norte argentino.

Durante la estación seca, las laderas de las montañas acumulan materiales que se mantienen en un delicado equilibrio. La llegada de las lluvias, generalmente cortas y de gran intensidad, que golpean las laderas andinas que dan a los vientos húmedos del Este, saturan los materiales que pueden ponerse en movimiento pendiente abajo. A mayores pendientes, mayores velocidades. La concurrencia de rocas blandas, lluvias fuertes y núcleos poblacionales cercanos, genera un cóctel letal. Si el fenómeno ocurre donde no hay nadie, pasará desapercibido y sólo será noticia cuando ocurran daños materiales.

Lo cierto es que: a) todo el norte argentino tiene evidencias históricas de estos fenómenos por sus particulares condiciones geológicas y meteorológicas, b) ellos se han repetido durante los últimos miles de años y seguirán produciéndose en el futuro, c) podemos predecir dónde van a ocurrir (espacio), pero no cuándo van a ocurrir (tiempo). De allí que hablemos de un evento.L

La palabra evento tiene connotaciones muy precisas en geología y hace referencia a un suceso imprevisto de naturaleza fortuita. Son los fenómenos que pueden prevenirse pero no predecirse, o sea son impredecibles por naturaleza. Todos los años llueve (unos años con más intensidad que otros) en las laderas de los distintos cordones y sierras que conforman los Andes pero no todos los años ocurren fenómenos de remoción en masa del tipo flujos densos como los llamados popularmente “volcanes de barro”. Se habla generalizadamente de “aluvión de barro”, colada de barro, turbión, frana, corriente densa y toda una gama de sinónimos para hacer referencia a un fluido rico en sedimentos limo-arcillo-arenosos, que fluye por gravedad con velocidades que pueden superar los 3 metros por segundo (11 km/h). Las velocidades serán mayores cuando más líquido se encuentre el fluido y mayores sean las pendientes de origen. Otros términos como “mud-flows” (flujos de barro), “debris-flows” (flujo de escombros) y “flash-floods” (inundaciones repentinas), forman parte de esa terminología fenomenológica con sus correspondientes particularidades y singularidades.

Desde mediados de la década de 1980, comenzamos a estudiar esta fenomenología de flujos densos y desplomes de ladera, gracias al interés del geólogo y geomorfólogo norteamericano William John Wayne de la Universidad de Lincoln, Nebraska. Wayne puso la primera semilla para entender el fenómeno de desplomes de laderas disparados por sismos de mediana a alta intensidad. En Salta, el geomorfólogo Antonio Igarzábal venía trabajando en la U.N.Sa en la temática de los flujos densos y había realizado importantes estudios en la Quebrada del Toro. Más tarde estas investigaciones fueron retomadas por el geomorfólogo alemán Dr. Manfred Strecker, de la Universidad de Potsdam, y su equipo de colaboradores. La bibliografía al final muestra los estudios y las personas que participaron.

Los movimientos en masa pueden producirse donde ya hubo antecedentes históricos de los mismos (ej., la clásica localidad de Volcán en la Quebrada de Humahuaca) o donde nunca los hubo antes (en este último caso, por lógica, no hay posibilidades de predecir ni mucho menos de prevenir). Donde ya ocurrieron, se sabe que pueden volver a repetirse (predicción) pero no cuando volverán a ocurrir. Esta fenomenología sirve y ha sido mucho más estudiada en el caso de los sismos y erupciones volcánicas.

El reciente fenómeno de Tartagal nos ha conmocionado a todos por la pérdida de vidas humanas y bienes materiales. Pero también todos ya habíamos olvidado los luctuosos sucesos que ocurrieron en Campamento Vespucio (unos pocos kilómetros al sur de Tartagal) en 1984 y en el 2000. Efectivamente, el 25 de octubre de 1984, a las cinco de la mañana, una tormenta se abatió sobre los cerros de Vespucio, generando un aluvión que ocasionó la muerte de nueve personas. Exactamente lo mismo volvió a ocurrir el domingo 22 de octubre de 2000, casi en la misma fecha del año, esta vez con el saldo de una persona muerta. O sea, 16 años después volvió a ocurrir así otro evento cuando ya el anterior prácticamente había desaparecido de la memoria histórica de los que no fueron directamente afectados. A raíz de esto el suscripto fue designado en su momento perito judicial para entender en las explicaciones técnicas de la causa del fenómeno, precisamente en razón de las investigaciones que hemos venido realizando desde la década de 1980, con la publicación de numerosos artículos periodísticos y trabajos científicos en revistas y congresos nacionales e internacionales.

Si bien entonces lo de Vespucio estaba casi olvidado, lo de Tartagal estaba más fresco en la memoria por los acontecimientos de 2006. Pero poco a pocos nos fuimos olvidando de los aluviones de barro que borraron el pueblo de San Fernando del Valle de Escoipe, al pie de la Cuesta del Obispo, en 1976; o los aluviones que sepultaron la Estación del FFCC Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca, en 1984; o el fenómeno de Chicoana de 1992; o lo que ocurrió en Palma Sola, en la Sierra de Santa Bárbara (Jujuy) en abril de 2001 con decenas de muertos y desaparecidos. A esto hay que sumarle decenas de aluviones, más intensos en algunos años que en otros, en las principales quebradas de Humahuaca, El Toro, Escoipe, Cafayate y Valles Calchaquíes.

Todos esos fenómenos se caracterizaron por lo mismo: la concurrencia letal de meteorología, geología y poblados que llevaron a la pérdida de vidas y bienes materiales. También en todos los casos, ya habían ocurrido antes, sea en tiempos históricos o geológicos, preanunciando que volverán a ocurrir. Por ello, resulta inapropiado cuando algunas organizaciones ambientalistas, caso de Greenpeace, buscan culpables en los gobiernos, desmontes, soja, petroleras o lo que sea, tratando que la presión mediáticas nos lleve a comulgar con piedras de molino. Es lamentable que se hagan campañas para recolectar dinero para sus propias arcas, mientras nuestros hermanos de Tartagal sufren por el desastre y no reciben de esas organizaciones mediáticas ni una botella de agua mineral. Por suerte la solidaridad de salteños y argentinos estuvieron a la altura de las circunstancias.

Ahora que tanto se habla de desmontes y sus consecuencias, sería bueno recordar que existe un gráfico litografiado de 1893, presentado a la Exposición de Chicago (Estados Unidos) en 1892, junto a otra información estadística de la provincia de Salta donde figura el “ambiente” de Tartagal cuando la ciudad no existía y había allí una finca cuyo propietario era don Manuel Antonio Peña. Se puede ver claramente representado el arroyo Tartagal y todos los alrededores, donde hoy se asienta la ciudad, desmontados y cubiertos por plantaciones de cañaverales y naranjales. ¡Y estamos hablando de más de un siglo atrás!, cuando no había soja, ni petroleras, ni gobiernos en el lugar para echarles la culpa.

El capítulo de los riesgos naturales de Salta y el NOA está activo (ej., terremotos, volcanes, inundaciones, movimientos en masa, fenómenos meteorológicos extremos, y otros). Ello tiene que ver con la particular situación geológica y climática de los Andes Centrales del Sur. Nuestra obligación como técnicos es identificar los fenómenos y como ciudadanos comprenderlos y estar preparados para actuar.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Trabajos científicos

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  • Wayne, W.J. y R.N. Alonso , 1992. Catastrophic Debris Flows, Eastern Slope of the Andes, Northern Argentina. Geological Society of America, Abstracts with Programs, p. A-165. Cincinnati, Ohio.
  • Marcuzzi, J.J., Wayne, W. y Alonso, R.N. , 1994. Geologic Hazard of Salta Province, Argentina. 7th International IAEG Congress (Lisboa). Balkema. ISBN 9054105038, pp. 2039-2048. Rotterdam.
  • Marcuzzi, J.J., Nadir, A., Alonso, R.N. , Peralta, C. y Argañaraz, R., 1996. Riesgos geoambientales y ordenamiento territorial del Gran Salta. XIII Congreso Geológico Argentino, Actas, Vol. IV, pp. 463-480. Buenos Aires.
  • Barrientos C., Solis N., Orosco O., Ramirez A. y R.N. Alonso , 1998. “Riesgos por flujos densos en el área de Santa Rosa – departamento San Carlos – provincia de Salta -Argentina”. II Reunión Nacional de Geología Ambiental y Ordenación del Territorio. Pp 250-262. San Salvador de Jujuy, Jujuy. .
  • Strecker, M.R., Alonso, R.N ., Hermanns, R., Marrett, R., y Trauth, M., 1999. Neotectonics and Landsliding in NW Argentina. 4 th International Symposium on Andean Geodynamics, Göttingen (Germany). Extended Abstracts, pp. 712-715. Göttingen-Paris.
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  • Strecker, M. R., R. N. Alonso , B. Bookhagen, B. Carrapa, G. E. Hilley, E. R. Sobel, and M. H. Trauth, 2007. Tectonics and climate of the southern central Andes, Annual Review of Earth and Planetary Sciences , 35 , 747-787.

.Libros

•  Alonso, R.N ., 2006. Historia Geológica de Salta y Reflexiones sobre los Andes. Breve ensayo sobre filosofía de la geología. UNSa-CONICET, Crisol Ediciones, ISBN 10 987-1209-16-9; 13 978-987-1209-16-3, 125 p. + ilustraciones, Salta (Declarado de interés por el Gobierno de la Provincia de Salta, Decreto Nº 958, Poder Ejecutivo, 19-Marzo-2007).

  Tesis de licenciatura

  • .BARRIENTOS, Celia D. (Universidad Nacional de Salta), 1998. "Riesgo geológico e impacto socioeconómico por aluviones de barro entre los pueblos de San Carlos y Angastaco, Dpto. San Carlos, Provincia de Salta". Tesis Profesional. Director del trabajo: Dr. Ricardo N. Alonso .

Artículos periodísticos

  • Alonso, R.N . y Meregaglia, J. "Los torrentes de barro". Diario El Tribuno. Suplemento Dominical, 325:6-7. 25/9/83. Salta
  • Alonso, R.N . "Avalanchas fósiles en el Valle de Lerma", Diario “El Tribuno”, Salta, 9-9-91, p.35
  • Alonso, R.N . "Los desastres naturales", Diario “El Tribuno”, Salta, 23-12-91, p.43.
  • Alonso, R.N . "Fenómenos Naturales Desvastadores", Diario “El Tribuno”, Salta, 13-1-92, p.30
  • Alonso, R.N. "Crónica de un aluvión anunciado", Diario “El Tribuno”, Salta, 14-2-92, p.30
  • Alonso, R.N. "Los Años-Niño: Recurrencia de un fenómeno", Diario “El Tribuno”, Salta, 13-4-92, p.35
  • Alonso, R.N. "Recurrencia II: El Regreso del Niño", Diario “El Tribuno”, Salta, 20-4-92, p. 32.
  • Alonso, R.N. "Inundaciones y Nevadas", Diario “El Tribuno”, Salta, 14-6-92, p.
  • Alonso, R.N. "Clima 1992. Conexiones globales", Diario “El Tribuno”, Salta, 20-7-92, p. 32.
  • Alonso, R.N . "Cerros que se desploman", 18-4-94, Diario “El Tribuno”, Salta, p. 35
  • Alonso, R.N. "Salta y Jujuy: Teatro de Avalanchas", Diario “El Tribuno”, Salta, 25-4-94, p. 33
  • Alonso, R. N. “Lecciones del aluvión de Tartagal”. Semanario Redacción, Salta, 21-2-2009, p. 21.

Citados en orden cronológico.

Ricardo N. Alonso
Doctor en Ciencias Geológicas
Profesor de la U.N.Sa e Investigador del CONICET

Enviado por: Dr E.H.Peralta (Geòlogo)
                                       DNI 775695
Fuente: Revista Salta Integración