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Minería: futuro incierto
El presente de la industria minera en el país es bueno. Se sigue exportando y se ponen en marcha nuevos proyectos. El problema es que la crisis impide el financiamiento en planes de exploración.
En un mundo marcado por la crisis económica y financiera, y con precios de los commodities en caída libre, paradójicamente, la minería argentina vive un presente productivo aunque mira el futuro con varios interrogantes.
"La Argentina está en la mira de las grandes empresas mineras pese a la crisis financiera", sostiene Manuel Benítez, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), de regreso al país tras participar en el último congreso de la PDAC (Prospectors & Developers Association of Canada), el mayor encuentro del sector a nivel mundial, que tuvo lugar en Toronto, Canadá.
El empresario, representante de la pública Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), señala que "el país necesita de la minería como actividad económica tal cual hicieron todos los países centrales" y destaca que hay provincias en las que "el 80% de la actividad económica y gran parte de los ingresos fiscales dependen de la minería".
Sólo entre San Juan, Catamarca y Santa Cruz reúnen el 87% del producto minero metalífero de todo el país. La minería es el sector que más aporta a la recaudación del impuesto a las ganancias, con un 17% del total, por encima incluso de la industria petrolera.
En un contexto de gran volatilidad de las cotizaciones mundiales, Benítez reconoce que "los precios de algunos metales cayeron (en un año el cobre bajó 57%) pero eso se compensa con otros metales o minerales que aumentaron, como el oro, la plata y hasta el uranio".
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Negocios bajo tierra
En enero pasado el proyecto Gualcamayo (oro y plata- San Juan) obtuvo la primera colada de doré (barra de oro y plata), constituyéndose, así, en el cuarto gran proyecto metalífero en producción luego de Bajo de la Alumbrera (Catamarca), Veladero (San Juan) y Cerro Vanguardia (Santa Cruz).
Además, en las próximas semanas está prevista la inauguración de Manantial Espejo (plata y oro-Santa Cruz), Pirquitas (plata, plomo y zinc- Jujuy) y Sierra Grande (hierro- Río Negro). Estos dos últimos se reabrirán luego de casi dos décadas de quedar inactivos.
Al margen del oro, las miradas apuntan al complejo Potasio Río Colorado (Mendoza), que este verano compró la brasileña Vale Do Rio Doce a Río Tinto por US$ 750 millones. El potasio se usa como fertilizante, un insumo lave para la actividad agroindustrial que hoy produce alimentos y también biocombustibles.
"Este año se desarrollarán unos 330.000 metros lineales de perforaciones exploratorias. Esta cifra es el piso necesario para mantener el ritmo de desarrollo del sector en los próximos años", destaca la Secretaría de Minería. En 2008 la exploración alcanzó un récord histórico de 668.000 metros lineales.
Las estimaciones oficiales indican que "la producción de metales crecerá un 40% en 2009", incluyendo el 78% que crecerá la plata, un incremento exponencial del hierro (de 50.000 a 500.000 toneladas) y 1,6 millón de onzas de oro (20% más que en 2008), con exportaciones de este metal por casi US$ 1.300 millones.
El 85% de las empresas de exploración pararon sus trabajos en el país. Se frenaron inversiones por US$ 125 millones. |
Desde sus oficinas en Toronto, Peter Marrone, CEO de Yamana Gold (aquí opera Gualcamayo), señaló a iEco –vía e-mail– que "los próximos pasos están orientados a alcanzar el nivel de producción comercial que hemos previsto en Gualcamayo para mediados de este año y continuar las tareas de exploración para ampliar recursos y reservas". El ejecutivo informó que el presupuesto pautado es de $ 10 millones "aunque ese monto es pasible de incrementarse en función de los resultados".
No obstante, Marrone reconoce que la industria minera mundial "está afectada por una evidente actitud de prudencia en la financiación para nuevos emprendimientos.
Por esto rigen hoy criterios muy selectivos para elegir los mejores escenarios de inversión".
En su opinión, países con potencial minero podrán atraer inversiones "al emitir señales daras en cuestiones como royalties, impuestos, retenciones y títulos". Hoy en la Argentina rige una regalía del 3% (precio boca de mina) que cobran las provincias y retenciones del 5% sobre semielaborados de oro y plata, y del 10% sobre metales base.
Recientemente, el secretario de Minena de Catamarca, José Sinner, recordó que en 2007 la provincia "recibió $ 127 millones en regalías mientras que en 2008, sólo tuvo un aporte de 103 millones". La baja se debe a la caída de los precios de algunos metales y, según el funcionario, a que las empresas "replantean sus proyectos".
No todo lo que brilla...
Por eso, no todo es brillante en el negocio. Los proyectos con financiamiento asegurado, por lo general fondos obtenidos antes del estallido de la crisis, pueden seguir operando pues tienen el capital necesario y, además, pueden mantenerse con su propia facturación.
En cambio, donde sí pega la crisis es en la obtención de financia-miento para exploración, y obliga a reformular estrategias en algunos otros proyectos mineros.
Un informe del Grupo de Empresas Mineras de Exploración de la República Argentina (GEMERA) asegura que "a fines de 2008 el 85% de las empresas radicadas en el país pararon sus trabajos", lo que se tradujo en la "suspensión de la inversión prevista en más de US$ 125 millones y una pérdida de empleos temporarios de más de 7.500 puestos de trabajo".
Y este es precisamente el problema de la industria hacia el futuro: si no hay exploración ahora, es imposible pensar en explotaciones mineras en los próximos años.
Carlos Boyadjián
ESPECIAL PARA CLARÍN
Clarín
Domingo 22 de Marzo de 2009
