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En Charata creen que sólo la concientización podrá ayudar

La necesidad de juntar agua para el hogar impide la erradicación del vector

CHARATA, Chaco.? A Eric T., un joven charatense, se le ocurrió llamar a su grupo de rap Los Descacharrados. No fue mala idea. Esa palabra pasó a formar parte del vocabulario habitual en esta ciudad del sudoeste chaqueño, asediada por el dengue. Los hijos de Paula Rodríguez ya no juegan a la mancha, sino al dengue, que tiene las mismas reglas. Ella prácticamente no los deja salir y viven encerrados, con el acondicionador de aire encendido. Esas anécdotas muestran cuán hondo caló la enfermedad en esta comunidad de unos 30.000 habitantes, en la que, según datos extraoficiales, el 40% sufre o sufrió los síntomas del flagelo y donde al menos dos mujeres murieron por este flagelo.

La primera oleada de dengue parece haber entrado en una etapa de amesetamiento, según el director del hospital local, Rubén Hemadi.

Los representantes de las ONG locales y provinciales, de todos modos, siguen con gran preocupación el desarrollo de una enfermedad que sólo puede controlarse o erradicarse mediante una profunda concientización. No hay vacunas, y la fumigación sólo sirve para controlar a los mosquitos adultos durante una semana. Los huevos y las larvas de los mosquitos Aedes aegypti, vector del virus, pueden sobrevivir al invierno, y el dengue, según se teme aquí, podría volver el año próximo con más fuerza.

"La fumigación sólo sirve para dar tiempo, porque mata al mosquito adulto, pero no las larvas ni los huevos. Mientras no haya vacuna, las posibilidades de controlar o erradicar esta enfermedad se reducen a la concientización de la población en cuanto a mantener los lugares libres de recipientes con agua, entre otras cosas", dijo Rolando Núñez, de la ONG chaqueña Nelson Mandela.


La falta de agua, el problema

Pero el gran problema en Charata, como en otros sitios de la provincia, es que no hay agua potable. En los barrios humildes, los recipientes se usan para juntar lo que queda de las lluvias que caen. "Hablan de entrar en las casas para descacharrar [sacar los cacharros], pero la gente no junta recipientes porque sí: son herramientas para sobrevivir", agregó Marie Pier Fuster, de la Red Solidaria.

"El dengue aparece acá por el proceso de urbanización desorganizado. Al no haber agua potable, se recoge agua de lluvia, y eso es un caldo de cultivo. La larva del Aedes aegypti puede vivir un año, por lo que, cuando empiece el calor, puede repetirse la epidemia o, peor aún, aparecer la reinfección. Este año hubo dengue clásico, pero hay que pensar que la variante hemorrágica puede matar a una persona en 72 horas", agregó Núñez.

"Nadie le puede echar la culpa al gobierno actual, a no ser que haya contratado a los mosquitos; pero de cara al futuro, con lo que se está haciendo, no alcanza. Hay que meterse en la comunidad y concientizar profundamente", expresó Fuster.

Las ONG buscan informar y acercarse a profesionales y familias para difundir cómo prevenir el mal, a través de modelos no agresivos para las personas y sus hábitos.

Aquí hay un gran tanque de agua municipal a cielo abierto, que suministra agua no potable a unos grifos ubicados en las esquinas de los barrios humildes. Ese tanque de agua podría transformarse en un criadero de lujo para los mosquitos. También el basural descubierto rodeado de viviendas extremadamente precarias sugiere un trabajo titánico.


Un mal que afecta a los voluntarios

  • El trabajo en la zona chaqueña más infectada con mosquitos que transmiten el dengue se volvió riesgoso para los voluntarios. En los últimos días, quince integrantes de la Red Solidaria que colaboran en Charata sufrieron síntomas de esa enfermedad, según informó ayer Juan Carr.

La Nación
Martes 31 de Marzo de 2009

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