Ud. está en: Noticias > Otro riesgo sanitario por mosquitos
Otro riesgo sanitario por mosquitos
La leishmaniasis cutánea crece en forma gradual; ya afecta a 500 personas en nueve provincias del Norte; causa graves daños a la piel
Mientras la epidemia del dengue asalta el territorio nacional, otra patología también transmitida por insectos parece seguir sus pasos, aunque de manera más gradual. Pese a que su incidencia aumenta de manera inquietante, forma parte del grupo de las denominadas "enfermedades olvidadas", y si bien rara vez puede ser mortal sus consecuencias sobre el individuo afectado pueden ser muy graves.
Se trata de la leishmaniasis cutánea, una dolencia causada por un parásito del género Leishmania, un pariente lejano del Trypanosoma cruzi ?responsable del Chagas?, que puede ocasionar lesiones epidérmicas similares a las producidas por otros males, como la tuberculosis cutánea, la sífilis, la lepra y el cáncer de piel. Si no es tratada adecuadamente, puede progresar y comprometer las mucosas de la nariz, la boca y la faringe, favoreciendo las infecciones y ocasionando la destrucción de tejidos.
Por otra parte, a las dificultades para elaborar diagnósticos que se dan en algunos sitios de atención primaria se suman los problemas que se presentan con la medicación. Porque puede producir serios efectos adversos y, además, porque si hay un abandono del tratamiento en cuanto mejoran los síntomas se generan parásitos resistentes a las drogas disponibles.
Hasta 1985, la Argentina tenía menos de cien casos endémicos por año y la epidemia más importante fue la del 98, con alrededor de 1400 afectados. "Hoy tenemos cerca de 500 casos endémicos, que abarcan Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes y un pequeño espacio de Catamarca, y ya encontramos el vector de transmisión de la enfermedad en el norte de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos", afirmó Oscar Salomón, investigador del Conicet y director del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (Cendie) del Ministerio de Salud de la Nación.
El parásito responsable de la enfermedad se transmite a los seres humanos mediante la picadura de flebótomos. "Se crían en tierra húmeda con restos orgánicos. Por ejemplo, pueden crecer en un patio de tierra con hojarasca, caca de animales u otros detritos orgánicos."
Como responsable del Programa Nacional de Leishmaniasis, Salomón aclara que es importante no confundir la leishmaniasis cutánea con la leishmaniasis visceral, una patología que está en alerta roja sanitaria desde 2006 y que puede ser mortal: "Son dos enfermedades diferentes tanto en sus manifestaciones clínicas como en su epidemiología", recalca.
Amenaza latente
Para infectar al ser humano, el insecto debe haberse alimentado previamente de la sangre de otro organismo contaminado con el parásito. Si bien la picadura puede prevenirse mediante el uso de mosquiteros y de repelentes, estas prácticas resultan apenas un paliativo, pues es dificultoso sostenerlas en el tiempo.
La medida realmente efectiva es interrumpir la cadena de transmisión, y para ello es necesario conocer los reservorios del parásito. "Hay muchas especies de mamíferos que se encuentran infectadas naturalmente por Leishmania, y algunas han sido incriminadas como posibles reservorios del parásito. Pero en el caso específico de la leishmaniasis cutánea producida por Leishmania braziliensis, que es el principal agente epidémico de nuestro país, ninguna especie ha cumplido con todos los requisitos para afirmar que es el reservorio principal", señala María Soledad Fernández, investigadora del Cendie y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, quien actualmente trata de identificar reservorios del parásito en la provincia de Misiones.
Un trabajo epidemiológico efectuado por Salomón, Fernández y otros investigadores en Iguazú, publicado en enero en la revista científica Acta Tropica, da cuenta de que la posibilidad de expansión de la enfermedad está asociada a ciertas actividades económicas, como la deforestación: "Si bien el vector de la leishmaniasis cutánea todavía está mayoritariamente en zonas selváticas, cualquier modificación del ambiente lo empuja hacia las poblaciones humanas. El cambio climático puede estar favoreciendo este proceso, pero el que dice «preparen, apunten, fuego» es el hombre", ilustra Salomón.
El mismo artículo destaca que existe un riesgo potencial de que la patología se instale en áreas periurbanas, lo cual aceleraría su diseminación: "Ya tuvimos brotes en los márgenes de algunas ciudades", corrobora. El experto explica que, actualmente, intentan elaborar modelos predictivos de propagación de la enfermedad y que "hay una vigilancia intensificada".
"Aunque estemos en un momento endémico no podemos confiarnos, porque si se produce un período con lluvias extraordinarias sabemos que vamos a tener un año epidémico", advirtió Salomón.
El autor integra el Centro de Divulgación Científica de la UBA.
Gabriel Stekolschik
Para LA NACION
La Nación
Lunes 6 de Abril de 2009