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Cromañón: una ex funcionaria descargó culpas en la Federal
La acusada Fabiana Fiszbin dijo que la Policía debía hacer los controles
En los ocho meses que ya lleva el juicio por la tragedia de Cromañón ningún otro acusado pareció haberse preparado tanto para una declaración indagatoria como Fabiana Fiszbin. Es que la ex subsecretaria de Control Comunal de la Ciudad (es la funcionaria de más alto rango imputada) se dedicó ayer durante casi 6 horas a repasar una a una decenas de leyes, decretos y resoluciones. ¿La finalidad? Rechazar a toda costa cualquier culpa. Es más: diluyó cualquier eventual responsabilidad suya en la Policía Federal: "A ellos les correspondía prevenir el exceso de asistentes, el ingreso de pirotecnia y la obstrucción de las salidas de los boliches". También remarcó que su área carecía del presupuesto suficiente para las inspecciones. "Se hacía lo que se podía, con los recursos y el personal que se tenía", dijo.
En estos ocho meses de juicio pocas veces se había dejado ver Fiszbin en la sala de audiencias del Palacio de Tribunales. Está tan delgada como de costumbre, pero ahora se peina con un largo flequillo y cambió los lentes con que se la había visto cuando se iniciaron las audiencias, en agosto del año pasado. Desde que empezó a declarar hasta que terminó siempre lo hizo con voz potente y segura, y con una pose altanera.
Una única vez pareció que se le quebraba la voz. Fue cuando dijo: "Yo creo que hice todo lo que estaba a mi alcance, trabajé intensamente, cumplí con todas mis tareas, puse el alma en mi trabajo, creo no haber incumplido con ninguna norma vigente". Se lamentó, además, de haber perdido tiempo para estar con su familia durante su gestión. "Caradura: ella perdió tiempo pero nosotros a nuestros hijos. Yo a mi Gabriela no la tengo más", dijo a Clarín en la sala Amelia de Borras, madre de una joven 15 años que murió en el incendio.
Durante toda su declaración, Fiszbin –está imputada de incumplimiento de los deberes de funcionario público, con una pena máxima de dos años– se apoyó en unos gráficos que se proyectaron en una pantalla gigante que hay en la sala. La letra de los textos era pequeña y costó seguir la presentación. Varias veces se lo vio, por ejemplo, a Omar Chabán ajustándose los anteojos para poder leer lo que se mostraba en la pantalla.
"Se hacía lo que se podía, con los recursos y el personal que se tenía", sostuvo la ex funcionaria. Y aseguró que a principios de 2004 la Unidad Polivalente de Inspecciones (UPI), que dependía de su Subsecretaría, contaba con 393.000 pesos para controlar 250.000 locales comerciales de la Ciudad. "En la secretaría de Hacienda jamás me atendieron el teléfono cuando pedíamos más presupuesto", se quejó.
Según Fiszbin, por más que era Subsecretaría de Control Comunal para ella hubiera sido imposible clausurar Cromañón. "Lo que yo no podía de ningún modo era cerrar un lugar de baile. Excedía a las funciones que yo tenía".
Su estrategia, quedó claro, fue apuntar contra la Policía Federal por la falta de controles a los boliches. "No se lo puede exigir a organismos de la Ciudad el cumplimiento de diferentes normas que en realidad debían hacer cumplir la Policía Federal y la Justicia Contravencional", planteó.
Al final de su ponencia, aceptó responder preguntas pero impuso condiciones: sólo contestaría las del Tribunal, el fiscal Jorge López Lecube y las de sus abogados defensores. Con el fiscal fue varias veces cortante: "Eso ya lo expliqué", le repitió.
Cuando el fiscal le hizo notar una aparente contradicción (en la indagatoria Fiszbin había dicho que "muchas veces" había tenido unas reuniones en su despacho y ayer dijo que había estado en "prácticamente todos" esos encuentros), la ex funcionaria replicó, seca: "Esa es una interpretación suya".
Tras la finalización de la audiencias, el abogado querellante José Iglesias recordó: "Fiszbin desoyó alertas por riesgo de incendios en boliches de la Defensoría de la Ciudad y de la Legislatura". Y agregó: "Es falso que no tuviera herramientas legales para clausurar un local. Ella debía controlar como así también la Policía Federal. Los controles de ambos se suman, no se suplantan".
Por: Carlos Galván
Clarín
Martes 14
de Abril de 2009