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Cromañón: qué pruebas hay contra los principales acusados
A Chabán lo complicaron peritos que dijeron que con las puertas destrabadas y menos público la tragedia se hubiese evitado. A Callejeros lo compromete el control del ingreso.
A 265 días de su inicio, el juicio por la tragedia de Cromañón entró esta semana en su etapa final y, según los acusadores, acumuló una serie de pruebas que complican seriamente a los principales acusados.
Pruebas y culpas
Lucas Guagnini
El juicio oral convirtió en certezas indiscutidas varios datos de la investigación: se vendieron más entradas que la capacidad del local, el boliche estaba mal habilitado, los paneles acústicos y la mediasombra interior eran mortalmente tóxicos, los controles municipales y policiales fueron inexistentes o directamente cómplices. El punto ahora es qué responsabilidad le cabe a los imputados en relación a éstas y otras irregularidades que se conjugaron la noche fatal. Todas, dicen los acusadores. Ninguna, dicen los acusados. Con las pruebas sobre la mesa, la sentencia tiene final abierto. Chabán, Fontanet (líder de Callejeros), Argañaraz (mánager de la banda) y Díaz (ex subcomisario) aparecen más comprometidos. El resto depende mucho más de la línea que tracen los jueces. |
Omar Chabán
Lo que más lo compromete es la pericia arquitectónica, que demostró que la habilitación de Cromañón era trucha. Los peritos sostuvieron, además, que si todas las puertas del local hubieran estado abiertas la noche de la tragedia la cantidad de víctimas hubiera sido mucho menor. Ese informe también planteó que si se hubiera respetado la capacidad máxima para la que estaba habilitado el local (1.031 personas) el desastre probablemente no hubiera sucedido. En el recital de Callejeros de la noche del 30 de diciembre de 2004 hubo casi el triple de público. Hubo otras pruebas contra Chabán:
El ingeniero Jorge Manganiello aseguró en el juicio que si los extractores de aire de Cromañón hubieran funcionado, los espectadores hubieran tenido más tiempo para escapar.
Se demostró que en los hechos permitía el uso de pirotecnia en el local. Una y otra vez relató en el juicio que reclamó que no se encendieran candelas y bengalas, pero el público no le hizo caso y él no suspendió el show.
Una de las puertas del local estaba cerrada con candado y alambre, por más que tenía una barra antipánico y un cartel luminoso que decía "salida". Así, muchos fueron hacia esa trampa mortal creyendo que era una salida de emergencia.
Los matafuegos se encontraban en mal estado y/o vencidos.
María del Pilar, una sobreviviente, declaró en la sala de audiencias que fue una de las primeras que logró escapar y que vio a gente de seguridad cerrando las puertas.
El médico legista Osvaldo Raffo detalló en una audiencia que la enorme mayoría de las 194 víctimas murieron por el "síndrome lesivo por inhalación de humo, tal como ocurría en las cámaras de gas usadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial".
"Más que qué lo compromete habría que preguntarse qué no lo compromete", dijo a Clarín el abogado querellante José Iglesias. Y agregó: "Más que un defensor va a necesitar un mago".
Callejeros
De acuerdo a los acusadores, en el juicio ya quedó claro que la banda fomentaba el uso de pirotecnia en sus shows. Otras pruebas que los complican:
Manejaban el control de acceso al boliche ya que la seguridad era de la banda. "Así, si ingresó pirotecnia, fue responsabilidad del grupo", dijeron.
La venta de entradas. Callejeros se llevaba el 70 por ciento de la recaudación (Chabán el 30 restante). Les convenía que hubiera más gente que la permitida.
"Sabían que Cromañón era peligroso: una semana antes había ocurrido otro incendio ahí y ellos estaban al tanto", recordó el abogado querellante Patricio Poplavski.
Ex funcionarios
Desde la Defensoría de la Ciudad se había alertado a la hoy acusada Fabiana Fiszbin, entonces subsecretaria de Control Comunal, que había locales bailables con los certificados de bomberos vencidos y que era un peligro.
La resolución 359 de la Legislatura le pidió al Gobierno porteño que investigara justamente la denuncia de la Defensoría.
"El inspector José Galizia declaró en abril y echó por tierra el argumento de los ex funcionarios de que no se podía inspeccionar a todos los boliches por falta de recursos", recordó el abogado Mauricio Castro. Galizia dijo que en 2005 inspeccionaron junto a otros 5 compañeros casi todos los boliches de la Ciudad.
Cada uno de los querellantes tiene estrategias diferentes y, por eso, pedirá en sus alegatos condenas distintas para los imputados. Respecto de los funcionarios, el abogado Castro dijo: "Espero que las penas sean ejemplificadoras para que los que ocupan cargos públicos se den cuenta de que sus omisiones y desidia muchas veces ocasionan muertes".
Por: Carlos Galván
Clarín
Martes 12
de Mayo de 2009