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Transforman en vapor los gases nocivos de la planta de El Borbollón

Con un sistema de cañerías, las emisiones de la descomposición son llevadas a una antorcha, donde se eliminan. En una segunda etapa esperan poder generar energía

El material orgánico de las 500 toneladas de residuos que llegan diariamente a la planta de tratamiento de Impsa, en El Borbollón, es depositado en pozos, que cuando se llenan son cubiertos. Hasta marzo, los gases generados durante la descomposición (y que contribuyen notablemente al efecto invernadero) eran liberados.

Sin embargo, ahora las celdas de relleno sanitario están conectadas por tuberías, que conducen las emisiones hasta una antorcha, en donde son quemadas y convertidas en vapor de agua.

La inauguración oficial de la planta de recuperación de biogás se realizó ayer, con la presencia de autoridades provinciales y municipales, y representantes de Impsa Servicios Ambientales -que a través de Lime (Limpieza Metropolitana) se encarga del tratamiento de los residuos sólidos urbanos en El Borbollón- y de Bionersis, la empresa de capitales franceses y chilenos que encaró la inversión para incorporar el proceso de desgasificación.

Juan Carlos Luna, gerente de Lime, detalló que al predio se lleva el material de la recolección domiciliaria de los departamentos de Las Heras, Capital, parte de Lavalle y parte de Maipú, así como algunos particulares.

Allí se separan los residuos orgánicos de los inertes y se colocan en celdas de relleno sanitario, que cuando se llenan son selladas con una capa de arcilla. Lo que se hacía hasta ahora para eliminar los gases de la descomposición era un “venteo”, es decir se liberaban con ciertas precauciones ya que cuando se mezclan con oxígeno son altamente inflamables.

El problema es que estas emisiones están compuestas en 50% por metano, un gas de efecto invernadero. Según el Protocolo de Kyoto, una tonelada de metano equivale a 21 toneladas de dióxido de carbono.

En cambio, con el sistema de extracción de biogás, se utilizan bombas para intentar recuperar el mayor porcentaje de las emisiones de los 45 pozos operativos en El Borbollón y conducirlas a la antorcha, donde son quemadas. El gerente de Bionersis Argentina, Roberto Larocca, detalló que el resultado final del proceso es vapor de agua.

Esta primera etapa ya está en funcionamiento desde marzo, pero además se evaluará la posibilidad de, en una segunda instancia, utilizar el biogás para alimentar un motor que genere electricidad. Luna destacó que la obra fue financiada por Bionersis y que además se comprometieron a otorgar servicios a la zona, como cloacas para un barrio y una plaza para otro.

La empresa no sólo apuesta a la futura producción de energía -de acuerdo a la viabilidad económica del proyecto- sino que también obtiene bonos de carbono para comercializar en el mercado de valores de Francia.


El mercado de emisiones


En 1997, 55 naciones adhirieron al Protocolo de Kyoto (hoy la cifra ascendió a 184) que se elaboró en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Este acuerdo tiene como objetivo reducir para 2012 en 5,2% las emisiones globales de gases de efecto invernadero que se registraban en 1990. En este contexto se asignó a cada país que lo ratificó una cuota de emisiones permitidas, que no debe superar, a menos que recurra a los denominados bonos de carbono.

Estos bonos son en realidad certificados de reducción de gases de efecto invernadero que obtienen las empresas que logran disminuir sus emisiones y que se comercializan como un “permiso” para excederse de esas cuotas asignadas.

Los Andes
Jueves 18 de Junio de 2009

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