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El dique Potrerillos y el ambiente

Los problemas planteados con los residuos, especialmente bolsas y botellas plásticas, en el dique Potrerillos, debe significar un llamado de atención no sólo para las autoridades sino para la gente en general que concurre habitualmente a la zona y que no tiene plena conciencia de la necesidad de cuidar el medio. La contaminación del lago perjudicará directamente a la población del Gran Mendoza

La reciente publicación de una nota, en la que se señala que en un operativo habían sido retiradas más de 15 toneladas de basura desde el fondo del dique Potrerillos, debe constituir un llamado de atención, porque deja a las claras una falta de conciencia en la población sobre el necesario cuidado del ambiente.

Los encargados de la limpieza recogieron botellas plásticas, comida y otro tipo de basura, lo que genera una fuerte contaminación en el embalse, con el peligro que ello conlleva hacia el grueso de la población del Gran Mendoza, que se ubica aguas abajo del dique.

El río Mendoza fue el último en ser regulado. Con anterioridad, y aprovechando la fuerte caída del agua y la posibilidad de utilizar los diques en la doble función de embalse y de generación de energía eléctrica, los mayores fondos fueron derivados al sur de la provincia, especialmente al río Atuel, con la construcción de Los Nihuiles y Valle Grande, entre otros emprendimientos.

Con posterioridad, y a los efectos de ampliar la zona de regadío de la Zona Este, se procedió a la construcción de El Carrizal, el que actualmente está sufriendo inconvenientes como consecuencia de una fuerte baja en el nivel del agua.

En el caso del Mendoza, ya en la década del ’30 se había previsto su aprovechamiento integral, con la construcción de una serie de diques. Dos de contención y dos de generación de energía, los que estarían ubicados aguas arriba, a la altura de Uspallata, hasta finalizar con Potrerillos.

En su momento, las autoridades decidieron construir Potrerillos, manteniendo la generación de electricidad en Cacheuta. Pero la construcción del embalse aportaba la posibilidad de un aprovechamiento múltiple. Por un lado, el embalse mejora sustancialmente la distribución del agua hacia la zona de regadío, evitando aquellos años de baja o alta de agua que generaba problemas a la producción y, paralelamente, ampliando la posibilidad de hectáreas irrigadas.

Además, la construcción del dique permite ampliar la oferta turística con que cuenta Mendoza, incorporando un lugar de singular belleza que conjuga el agua con la montaña.

Este último aspecto es el que concentró la atención de las autoridades al momento de la inauguración de la obra. Porque iba generar un ingreso masivo de gente, mientras paralelamente se abría la posibilidad de nuevas construcciones de viviendas en las cercanías del lago.
 
Fue por esa razón que se ha puesto especial atención en el denominado perilago, a los efectos de evitar cualquier tipo de contaminación. Para ello se toma como ejemplo lo sucedido en otras provincias del país, como es el caso de Córdoba, donde las medidas resultaron tardías, porque el problema no pudo solucionarse.

Sin embargo, pese al cuidado puesto por las autoridades en el caso de las construcciones en el perilago y de otras acciones, como la prohibición de la navegación de embarcaciones con motores a combustibles, el problema ha surgido con la presencia de la gente que concurre a la zona, especialmente los fines de semana.

Aprovechando la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, medio centenar de colaboradores de la Municipalidad de Luján, del Departamento General de Irrigación, de Recursos Naturales y de la Secretaría de Medio Ambiente recorrieron la costa sur del espejo para recoger la basura y luchar así contra la contaminación.

Paralelamente, dos equipos de buceadores recorrieron la costa del dique, recogiendo bolsas, botellas plásticas y otros materiales contaminantes que se encontraban en el fondo. Según opinaron, tanto las bolsas como las botellas terminan en el agua al ser arrastradas por el viento, en razón de que habían sido dejadas por la propia gente que concurrió a la zona.

Las propias autoridades señalaron que periódicamente se realizarán tareas similares. Una decisión interesante y valiosa, pero consideramos que mucho más importante sería generar una verdadera conciencia ambiental en la población a los efectos de que “naturalmente” la situación no se repita.
 
Para ello también resultaría necesario que se proceda a la colocación de una suficiente cantidad de contenedores de residuos a los efectos de que la gente arroje allí los residuos, mientras paralelamente la presencia de guardaparques o personal especializado contribuiría a evitar que los visitantes dejen ese tipo de material contaminante porque, en definitiva, irá en su propio beneficio.

Los Andes
Miércoles 24 de Junio de 2009

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