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Cromagnon y los límites de la Justicia
Pese a algunas críticas, la sentencia por la tragedia significa un paso adelante en un país donde suele imponerse la impunidad
Poco más de cuatro años y medio después de la tragedia ocurrida en el local bailable República Cromagnon, la Justicia, tras un juicio oral, produjo una sentencia con condenas y absoluciones que, por supuesto, no dejaron satisfechas a todas las partes, y mucho menos a la mayoría de los familiares de los 193 muertos y a los 1432 heridos que arrojó el incendio producido el 30 de diciembre de 2004.
Sin embargo, lo primero que hay que destacar es que, para los estándares de la justicia argentina, caracterizada por la extrema morosidad, el lapso transcurrido entre el lamentable hecho y la sentencia unánime del Tribunal Oral N° 24 no es tan excesivo.
A su vez, es preciso tener en cuenta que la sentencia no está firme ?por lo cual ninguno de los condenados irá preso ahora? y será apelada por el fiscal y por otras de las partes ante la Cámara de Casación, que deberá revisarla y, si cabe, modificarla.
Hubo, como es sabido, duras penas contra el empresario Omar Chabán, condenado a 20 años de prisión; el manager de la banda Callejeros, Diego Argañaraz, condenado a 18 años, y un ex subcomisario de la Policía Federal, también condenado a 18 años por haber cobrado coimas. En cambio, sólo se condenó a dos años de prisión a la ex secretaria de Control Comunal del gobierno porteño Fabiana Fiszbin y a la ex directora de la Unidad Polivalente de Inspecciones Ana María Fernández por no haber clausurado el local pese a que tenía la habilitación vencida. En cuanto al grupo musical Callejeros, sus integrantes fueron absueltos por el beneficio de la duda.
Lo primero que salta a la vista son las leves penas para las dos ex funcionarias del gobierno de la ciudad cuando al frente de éste se encontraba Aníbal Ibarra. Es cierto que el tribunal se encontró en este caso con los límites que le marca la legislación penal, que para el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público contempla una pena máxima de dos años de prisión.
Puesto que Cromagnon debería haber estado clausurado la noche de la tragedia debido al vencimiento de su habilitación, la enorme responsabilidad del gobierno porteño es innegable y las condenas a dos años resultan meramente simbólicas.
En lo que hace a la absolución del grupo musical Callejeros, que resultó sumamente irritativa para muchos de los familiares de las víctimas, se basó, según el tribunal, en la falta de pruebas, por lo que primó el llamado beneficio de la duda. Indudablemente, será uno de los puntos que con mayor detenimiento examinará la Cámara de Casación.
Es de lamentar, en cambio, que los seguidores y fanáticos de Callejeros hayan festejado ruidosamente el sobreseimiento del grupo. Nada hay que celebrar en la sentencia sobre un caso que acarreó la muerte de casi 200 personas. A lo largo de todo este proceso, que aún no concluyó, se ha visto la formación de parcialidades, como si se tratara de una contienda deportiva en la que unos ganan y otros pierden, y una lamentable presión sobre jueces que debían fallar sobre una cuestión trascendente..
Nadie ha ganado en la tragedia de Cromagnon. Si de algo ha servido esa masacre de gente joven e inocente, ha sido para mostrar las gigantescas falencias de los gobiernos de la ciudad y nacional y sus crónicas incapacidades para llevar a cabo controles e inspecciones rigurosas y transparentes, y de sancionar cuando corresponde. También, para que la sociedad en su conjunto haga alguna vez un severo autoexamen por las conductas iresponsables y los actos de imprevisión que pueden advertirse en no pocos adolescentes y jóvenes que concurren a lugares de diversión nocturna, y la actitud excesivamente pasiva de sus padres.
Los fallos judiciales nunca alcanzan a curar el dolor de las pérdidas. Cuando tras una acabada investigación logran reconstruir los hechos y las responsabilidades, pueden, sí, mitigar sólo en parte aquel dolor.
Dado el triste historial de la justicia argentina en el que campea la impunidad para los responsables de delitos cuando se trata de casos que atañen a personajes vinculados con la política o el poder, la sentencia de Cromagnon, sujeta a polémicas y a su inevitable revisión, representa un paso adelante, que por cierto sería más importante si todos tomáramos debida conciencia de la cadena de irresponsabilidades que llevaron a esta tragedia.
La Nación
Viernes 21
de Agosto de 2009