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Polémico impuesto ecológico en Francia
Grava las emisiones contaminantes
PARIS.- En una decisión muy resistida por la mayoría de los franceses, aún muy golpeados por la recesión, el presidente Nicolas Sarkozy lanzó ayer un plan para crear un impuesto sobre la emisión de dióxido de carbono para alentar una reducción en el consumo de energía en industrias y hogares.
El impuesto, inicialmente de 17 euros (24,8 dólares) por tonelada de emisión de dióxido de carbón, se traducirá en un alza del precio del combustible para automóviles, calefacción y fábricas.
"El desafío más grande que enfrentamos es el cambio climático [...]. Cada uno de nuestros compatriotas debe sentirse preocupado", dijo Sarkozy en un discurso televisado en el que hizo hincapié en que el alza impositiva será compensada por otras rebajas fiscales.
Según un sondeo de Ifop para la revista Paris Match , el 65% de los encuestados está en contra del nuevo impuesto. Los críticos acusan al gobierno de buscar la forma de incrementar sus ingresos en un año en el que la recaudación fiscal se ha hundido por la recesión, lo que provocó un rápido aumento del déficit presupuestario.
Durante los meses de su elaboración, el impuesto ha causado polémica en Francia, con desacuerdos dentro del partido oficialista y objeciones tanto de los socialistas como de los ecologistas en la oposición.
El Partido Verde está de acuerdo con la iniciativa, pero dice que debería ser más amplia para tener un impacto más significativo, mientras que el Partido Socialista considera que sería perjudicial para las familias que luchan en medio de la peor recesión en más de 15 años.
Sarkozy ha rechazado las críticas y sostiene que el impuesto no será una carga más para los hogares, porque el aumento en la factura del combustible se compensará con reducciones en el impuesto de la renta.
Los hogares demasiado pobres como para pagar el impuesto a la renta recibirán "cheques ecológicos" para compensar el alza de la factura energética, dijo.
"El objetivo de la política ecológica fiscal no es llenar las arcas del Estado, sino incitar al pueblo y a las empresas francesas a cambiar su comportamiento", declaró el presidente francés, y añadió que los hogares que mantengan el consumo en niveles bajos acabarán mejor financieramente.
El sistema distinguirá entre los que viven en zonas urbanas con buen transporte público y los que viven en zonas rurales y dependen más del automóvil. Los hogares rurales recuperarán más dinero del Estado.
El impuesto, calculado según el volumen de CO2 producido por tipos particulares de combustible, se aplicará al petróleo, el gas y el carbón. Una excepción notable será la electricidad, ya que Francia la produce en un 80% en centrales nucleares, que tienen bajas emisiones.
Agencias AFP y EFE
La Nación
Viernes 11 de Septiembre de 2009