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Otra vez las bengalas en un concierto de rock
Se encendieron dentro y fuera del estadio
Otra vez las bengalas. Otra vez un recital de rock que termina mal.
Como si nunca hubiera existido una tragedia de Cromagnon, el sábado pasado, durante la presentación de Viejas Locas, en el estadio de Vélez Sarsfield, volvió la pirotecnia al rock sin que la banda siquiera reparara en el hecho y sin que los organizadores del espectáculo tomaran cartas en el asunto.
Los mismos chicos que forman parte de la tribu más golpeada por el incendio de Cromagnon reeditaron el peligroso ritual de prender, al menos, tres bengalas dentro del estadio, mientras que afuera, en los quiméricos accesos desbordados, sonaban los peligrosos tres tiros, según revelaron testigos.
La empresa organizadora del recital, Fénix Entertainment Group, emitió ayer un comunicado en el que lamenta "los hechos sucedidos en las inmediaciones del estadio durante la presentación de Viejas Locas, concierto que se desarrolló con total normalidad".
Sin embargo, el cronista de la revista Rolling Stone Emilio Zavaley comentó ayer a LA NACION que por lo menos él había visto una bengala encendida apenas empezó la música. "La seguridad no revisaba nada en el ingreso al estadio e incluso se hicieron bromas sobre que podía entrar cualquier cosa; había personas que no tenían ni cortado el ticket de la entrada", comentó Zavaley.
En las inmediaciones del estadio no hubo tampoco demasiados controles en la venta de bebidas alcohólicas: las calles parecían un cementerio de botellas de todo tipo. "En la estación Liniers del tren Sarmiento vendían cerveza sin problema", dijo un asistente al recital.
En septiembre pasado la empresa había solicitado el permiso correspondiente para la realización del recital con una capacidad de 40.585 personas entre campo y tribunas.
Según fuentes del gobierno porteño, la empresa fue intimada por falta de documentación y el permiso le fue denegado. El mismo día, según consta en los expedientes, Fénix comunicó la reprogramación del recital y se le otorgó un permiso para realizar el espectáculo con una capacidad de 36.135 asistentes. El sábado la cantidad de público, según estimaciones, fue mayor.
El permiso autorizaba al organizador a realizar el espectáculo entre el sábado a las 16 y el domingo a la 1 de la madrugada. El recital terminó a las 2.25 y las autoridades porteñas labraron un "acta de comprobación" por exceder el horario permitido.
Según consta en la documentación presentada, la empresa organizadora contrató 220 personas de seguridad a tres empresas habilitadas. Al parecer no alcanzó. En un momento del recital parte del público que estaba en la platea comenzó a ingresar a la fuerza en el campo de juego; afuera la presión de los que querían ingresar tampoco pudo contenerse.
La Nación
Martes 17
de Noviembre
de 2009
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