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Multan a funcionarios por dejar fumar en sus oficinas

Cuatro primeros casos de una campaña interna. El Gobierno porteño recibió denuncias y mandó inspectores que detectaron desde colillas en el piso hasta gente fumando en pasillos y escaleras. Entre los sancionados está el ministro de Educación

La Ley Antitabaco, que hace cuatro años fue impulsada por el PRO, no perdona ni a los funcionarios macristas: cuatro de ellos, incluyendo al ministro de Educación, Mariano Narodowski, recibirán multas de entre $ 500 y $ 2.000 porque sus empleados fuman en la oficina.

Fumar en los edificios públicos está prohibido desde el 1° de marzo de 2006. Fue la primera parte de la ley que entró en vigencia, pero también la que menos se cumple. Hay ministros famosos por su apego al cigarrillo. Y en los días de sesión, el humo se adueña de los pasillos de la Legislatura.

En agosto, la Subsecretaría de Planeamiento Estratégico porteña lanzó una campaña interna. "A vos te queremos adentro, pero a tu humo, afuera", decía el slogan. Hubo mails, afiches y folletos. Después habilitaron un teléfono para denuncias, el 147. Recibieron quejas contra 14 oficinas como el Ministerio de Justicia y la Dirección de Infracciones. La Agencia Gubernamental de Control envió inspectores a todas. "Los funcionarios brindaron mucha colaboración", contó su titular, Pablo Bourlot.

En cuatro sitios detectaron infracciones. Uno es el Palacio de Gobierno. Un piso más arriba del que ocupa la privada de Mauricio Macri, en el 2°, había varias colillas delatoras en las oficinas del programa Puertas del Bicentenario, a cargo de Carlos Ares. Y labraron dos actas. "Nos observaron porque había colillas en el balcón -admite Ares-. Me parece bien que no se fume, porque somos 15 en una oficina para 5. Yo no fumo, pero dejaba salir al balcón a los que sí lo hacen. No es justo que me multen, controlar si fuman es ajeno a mi función".

En el Ministerio de Educación, en Paseo Colón 255, los inspectores encontraron a varios empleados pucho en mano y "restos de cigarrillos" en diferentes áreas. Fuentes de esa cartera confirmaron que les habían hecho un acta porque había gente fumando en las escaleras, entre el 5° y el 6° piso. Y dijeron que Narodowski, que tiene su oficina en el 9°, aún no se había enterado de que tendrá que pagar una multa.

Los inspectores también pescaron fumadores in fraganti en la Dirección General Técnica Administrativa y Legal del Ministerio de Hacienda, que funciona en el 3° piso de Avenida de Mayo 525. "Más allá de que me guste o no que me multen, soy responsable de que en mi área no se fume y estoy de acuerdo con la ley -afirma Alejandro García, su titular-. En agosto, mandé un memo a las 185 personas que trabajan en mi piso recordándoles la prohibición. Después de que me hicieron el acta, mandé otro. Cuando me llame el controlador, voy a reconocer que hubo gente que fumó".

También verificaron que se fumaba en el 1° piso de Rivadavia 6082, donde hay oficinas de la Obra Social Ciudad de Buenos Aires, que vela por la salud de los empleados públicos porteños. Allí el acta fue para Gustavo Mirra.

Ahora, los funcionarios serán citados ante un controlador de faltas especiales, que podría fijarles las multas que establece la Ley Antitabaco para los responsables de áreas que no hacen cumplir la prohibición. Las sanciones van de $ 500 a $ 2.000. Por su parte, los empleados que fuman en un edificio público son sancionados con un apercibimiento. En caso de reincidencia en menos de un mes, pueden ser suspendidos. Y si aún así siguen fumando en la oficina, les abren un sumario.

"El fumador es un adicto, que tiene una enorme dificultad para entender que perjudicando a otras personas, además de a sí mismo -recuerda la diputada nacional Paula Bertol (PRO), que impulsó la ley cuando era legisladora porteña-. Es más disuasivo multar al que tiene que hacer cumplir la ley que al fumador".

Por: Nora Sánchez

Clarín
Miércoles 2 de Diciembre de 2009

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