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Uruguay espera con ansiedad, pero Mujica no cree en milagros
El presidente priorizará la relación con la Argentina aunque lo critiquen
Nelson Fernández
Corresponsal en Uruguay
MONTEVIDEO.- Hay expresiones futboleras como referencias al clásico rioplatense, hay deseos expresados en consultas radiales o de portales de Internet de ganar "por goleada", hay mensajes de cautela y otros de desaliento, de que pase lo que pase el puente San Martín seguirá bloqueado. Sin que el tema aparezca entre las principales preocupaciones de los uruguayos, de todos modos las expectativas por el fallo de la Corte Internacional de La Haya se colaron en todos los espacios.
El presidente José Mujica ayer dijo durante la cumbre del Grupo de Cairns en Punta del Este que estaba "muy tranquilo" y que no se podía esperar algo extraordinario de ese tribunal de La Haya. "No hay milagros", acotó.
La delegación oficial, con representantes de todos los partidos políticos, llegó ayer a La Haya, luego de varias horas de aviones y trenes. Expresaron el apoyo monolítico a la autorización para instalar las plantas de celulosa cuestionadas por la Argentina.
La expectativa oficial está en un fallo que dé lecturas diversas, con alguna observación por la forma en que se autorizaron las plantas, pero dejando claro que no contaminan ni deben relocalizarse y que por ello no puede bloquearse un paso internacional.
La preocupación de Mujica está en cómo se administra el fallo, y se tiene confianza en que el trato directo con Cristina Kirchner servirá para unificar criterios.
Mujica hizo un giro brusco en la estrategia que había llevado la administración Tabaré Vázquez y forzó un acercamiento al gobierno argentino, con una apuesta a la negociación personal, a la que su antecesor se negaba. El argumento de Vázquez era la distancia mientras las autoridades argentinas toleraran el corte en Gualeguaychú. Pero Mujica no sólo pide, sino que también concede.
Por eso, aún sin ser presidente, cuando trascendió que el consorcio de Botnia consideraba instalar la segunda planta de celulosa en el predio que tenía la española Ence, frente a UPM (ex Botnia), Mujica desechó esa idea. Supuestamente eso podía poner en riesgo una inversión millonaria histórica para Uruguay, pero Mujica salió a demostrar que priorizaba una buena relación con la Argentina.
Si bien el presidente uruguayo tiene un alto nivel de popularidad, su relación con el kirchnerismo puede generarle riesgos, por el amplio rechazo que el matrimonio argentino genera en la opinión pública uruguaya, que ha respaldado la postura intransigente de Vázquez. Ese rechazo no quedó limitado a las encuestas, sino que se hizo visible en los silbidos e insultos de cientos de militantes frenteamplistas en la fiesta de asunción de Mujica.
El jefe del Estado insiste en que la Argentina es una prioridad de su política exterior, que hay que lograr acuerdos sobre energía, el uso de fondos compensatorios del Mercosur, obras conjuntas de dragado del río común y también dinamizar el bloque comercial regional. Y asegura que logrará efectos positivos al negociar con los Kirchner.
Por esto Mujica reclamó a su equipo de gobierno que se manejara con cautela ante el fallo que hoy se conocerá desde La Haya, transmitido en directo por la TV. La postura oficial se conocerá por la única voz del canciller Luis Almagro, que hablará por la tarde, una vez analizado el fallo judicial.
La Nación
Martes 20
de Abril
de 2010