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El corte divide cada vez más a Gualeguaychú

Los que se oponen amenazan con liberar el puente por la fuerza

Juan Pablo Morales
Enviado especial


GUALEGUAYCHU.- El endurecimiento del corte de Arroyo Verde terminó de enfrentar a una ciudad dividida. Los vecinos y los comerciantes que pedían en reserva que los asambleístas de Gualeguaychú levantaran el bloqueo del puente internacional San Martín anunciaron ayer que "la paciencia se terminó".

Desde hoy exigirán en público que el Gobierno intervenga, adelantaron que se están preparando para "reclamar en la calle" y afirmaron que, si no hay respuesta oficial, liberarán la ruta por mano propia.

En sintonía con esta tendencia creciente, el gobernador entrerriano, Sergio Urribarri, pidió ayer a los asambleístas que pongan fin al bloqueo, que ya lleva tres años.

"Si el Gobierno no levanta el corte, que lo sepan todos: lo vamos a levantar nosotros", dijo ayer a LA NACION Raúl Beber, uno de los líderes de Ciudadanos Movilizados por el Levantamiento del Corte, una organización de comerciantes en contra del bloqueo, que nació en octubre del año pasado. Beber hablaba blandiendo amenazas: "Si tenemos que pelear, vamos a pelear". Beber es empresario gastronómico. Tiene un local de comidas junto al puente. Hace más de tres años que intenta sobrevivir.

Ayer habló con LA NACION acompañado por otros tres comerciantes que respaldan el llamado a la acción directa: Jorge Iturburúa, Blanca Calleros y Cristina Garciarena, una costurera que alquila vestidos y oficia como vocera principal. Entre todos juran haber juntado más de 7000 firmas en seis meses.

"Trabajamos con perfil bajo, por sugerencia del Gobierno. Pero ya está. Ahora el silencio se acabó", insistió Garciarena.

El grupo reveló ayer que el 8 de abril pasado tuvo una reunión reservada con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en la Casa Rosada. Beber y Garciarena fueron dos de los siete enviados locales. Faltaban dos semanas para el fallo de La Haya. En el encuentro, Fernández les pidió calma, porque el Gobierno se iba a ocupar del tema. Los comerciantes dicen que todavía esperan respuestas.


La asfixia del corte

Ciudadanos Movilizados hoy tendrá una reunión clave. Sus integrantes pedirán otra audiencia con Fernández y compartirán estrategias para llamar a una movilización local en contra del corte. Sería la primera desde que se instaló el bloqueo. "No damos más. El corte nos está asfixiando", se quejó ayer Iturburúa, un tapicero que milita desde hace seis meses en la organización.

Adujo "razones sociales". Parte de su familia vive en Fray Bentos. A su lado, la comerciante Blanca Calleros lloraba. Contó que el último cumpleaños de su hermana -que vive del otro lado del puente- lo festejaron abrazadas con la valla de por medio.

El resto de los pedidos son económicos. Los comerciantes se quejan por la caída en el intercambio. "Perdemos turismo, hay despachantes de aduana sin trabajo, los comercios pierden plata, hay menos oportunidades. De eso los asambleístas no quieren hablar", se quejó Garciarena.

Algo parecido argumenta otro grupo disidente: el Movimiento Pro Liberación de la ruta 136. Lo fundó Jorge Novello, un jubilado que vive a las afueras de la ciudad. "La ruta no puede estar tomada por fanáticos sediciosos que no acatan fallos", dijo ayer a LA NACION. Ahora redacta un documento para repudiar al endurecimiento de la protesta.

A eso se sumaron presiones políticas. Según pudo saber LA NACION, en el municipio hay temor por las derivaciones del conflicto social. El intendente Juan José Bahíllo hizo saber que lo preocupa que la Asamblea haya sido "tomada por los sectores más duros".

Los asambleístas, sin embargo, rechazan pedidos. Enojados porque Uruguay no permite el monitoreo de Botnia, dicen sentirse fortalecidos. Tanto que anunciaron que se preparan para bloquear el resto de los cruces el 4 de junio (ver aparte).

"Si hay disidentes, ¿por qué no difundieron sus reclamos en la Asamblea? Son autoritarios, sin voluntad de diálogo, preocupados sólo por la plata", se enojó Martín Alazard, histórico asambleísta. Los grupos anticorte insisten en que no fueron porque son "amenazados y hostigados". El coordinador de la Asamblea, Roberto Marchesini, se indignó. "¡Eso es mentira! No hay una sola denuncia. No tienen pruebas. Son 20 personas y no se animan a debatir porque no representan a nadie", dijo. Y señaló que "la mayoría apoya la lucha".

Del otro lado, los disidentes sostienen lo contrario. Unos y otros acuerdan sólo en un punto, en medio de los cruces: admiten que no saben cómo terminará la pelea.

La Nación
Martes 18 de Mayo de 2010

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