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Picolotti justificó el bloqueo del puente
"Cuando ser verde era políticamente correcto, nadie cuestionaba la legalidad del corte", dijo
La ex secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, rompió el silencio, le apuntó al Gobierno, defendió el bloqueo del puente internacional y se quejó: "Cuando ser verde era políticamente correcto, ni el oficialismo ni la oposición ni el Poder Judicial cuestionaban la legalidad del corte".
La ex funcionaria, removida en 2008, que había llegado a la cartera de Medio Ambiente en la presidencia de Néstor Kirchner por ser abogada de la Asamblea de Gualeguaychú, ayer difundió duras críticas en un artículo titulado "Los rumores y las verdades en el corte de Gualeguaychú".
Inició sus cuestionamientos con críticas a la Justicia. Dijo que resultaba "llamativo" que el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, dijera que los cortes son ilegales sólo "después de siete años" de lucha de los asambleístas. Enseguida, intentó contrastar esa opinión con la de otro juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni, y recalcó que existen "argumentos válidos que avalan tanto la legalidad como la ilegalidad" del bloqueo.
Así, la ex funcionaria buscó contrarrestar una serie de "rumores" sobre la metodología de la protesta. Primero, aseguró que el fallo de La Haya no se expide sobre el corte. "Es más: cuando Uruguay planteó una medida cautelar reclamando que el tribunal resolviera el corte, la Corte Internacional no hizo lugar al pedido uruguayo", argumentó.
Después, aseguró que la mayor perjudicada por el corte es Botnia, en contra de los dichos de la Presidenta, que había dicho que el bloqueo perjudicaba "a los ciudadanos de Gualeguaychú y Fray Bentos". Picolotti recordó un documento de la compañía, de 2003, cuando hablaba de "contar con un puente internacional que facilitara la logística y el tránsito de bienes y servicios hacia y desde la pastera".
Más adelante, Picolotti justificó el bloqueo, con argumentos similares a los que usaba cuando era funcionaria, con apoyo oficial. Rechazó que se vulnerara el libre tránsito. "Mientras exista un paso alternativo viable, ese derecho no se ve afectado", dijo. Y agregó: "Sí afecta a los intereses de Botnia, pues le resulta mucho más costoso utilizar el paso alternativo".
Finalmente, intentó dar por tierra que el corte no tiene legitimidad y que la corte de La Haya entendió que no había contaminación. "El corte de ruta es legítimo. El fallo de La Haya no garantiza al pueblo de Gualeguaychú que Botnia no contamine el río Uruguay", recalcó.
Y continuó: "Por el contrario, lo único que nos indica el fallo es que la Argentina no aportó pruebas suficientes sobre este punto y que a la Corte no le bastan hechos esporádicos de contaminación demostrados".
Finalmente, tomó uno de los argumentos actuales de los asambleístas en contra de la Corte y en contra de Uruguay para explicar por qué no hay pruebas de contaminación. "La Corte no rescata el hecho de que a la Argentina le es imposible recabar la prueba, pues le está vedada la entrada no sólo a la megafábrica sino también a aquellas zonas del río que están siendo más afectadas. Durante su vida útil, Botnia vertirá 109,6 millones de metros cúbicos de efluentes tóxicos al río Uruguay".
Sobre el cierre, intentó también desterrar el argumento de que la Argentina ganó porque la Corte reconoció que Uruguay violó el tratado binacional sobre el uso del río. Se preguntó: "¿Por qué, entonces, Gualeguaychú resiste y llora?".
La Nación
Viernes 11 de Junio
de 2010