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EE.UU. alerta que la radiación es “extremadamente alta “

La Autoridad de Regulación Nuclear estadounidense advirtió así sobre el peligro en Fukushima. Ya hay cuatro reactores en riesgo. Hoy es un día clave para intentar controlar la situación en la planta

EL FOCO DEL PELIGRO. LOS DAÑOS CAUSADOS POR LAS EXPLOSIONES EN LOS REACTORES 3 Y 4.

Las 24 horas más críticas para la central de Fukushima pasaron sin que se produjera la fusión del núcleo en ninguno de sus reactores. Una noticia excelente si no fuera porque ahora son cuatro, y no dos, los reactores con riesgo de explotar a causa de fisuras en sus muro de contención, y son tres, y no uno, aquellos cuyo núcleo ha empezado a fundirse parcialmente. El panorama desolador terminó de ser confirmado desde Estados Unidos. Las radiaciones en la central son “extremadamente altas” según la Autoridad de Regulación Nuclear de ese país.

De entre ambos, el 3 era el de mayor prioridad. El motivo: es el único que utiliza combustible de plutonio en su mezcla y el que, según la Tokyo Power Electric, propietaria de la planta, está ya liberando gases radiactivos a la atmósfera.

El rompecabezas consiste ahora en encontrar la forma de enfriar los seis reactores sin exponer a los encargados de hacerlo a fuertes radiaciones, cuya intensidad se va multiplicando con el paso de las horas. Ayer, frente a una comisión parlamentaria en Washington el presidente de la Autoridad de Regulación Nuclear, Gregory Jaczko, explicó que “altos niveles de radiación” alrededor del reactor complica el trabajo de los operarios que trabajan allí. “Las dosis (de radiación) que podrían recibir pueden ser potencialmente letales en un breve período de tiempo”.

La opción más barajada, la del helicóptero que soltaría toneladas de agua marina desde el aire, fue finalmente descartada por el excesivo nivel de radiación del aire en el perímetro de las instalaciones. La idea del bombeo de agua desde tierra volvió a tomar fuerza.

La jornada de ayer hubiera vuelto loco a más de un experto en energía nuclear. Primero se evacuó a los 50 ingenieros que trataban de enfriar los reactores para evitar la fusión de sus núcleos, lo que dio a entender que Japón daba por perdida la partida y se resignaba a sufrir la tan temida catástrofe nuclear a gran escala. Luego, a mediodía, los 50 operarios regresaron por sorpresa e incluso se preveía que se sumaran otros 130.

Los distintos organismos también marearon con su baile de análisis. La Organización Mundial de la Salud se unió a la línea argumental de Tokio y aseguró que lo niveles de radiación todavía no son perjudiciales para la salud más allá del perímetro de seguridad de 30 kilómetros y mucho menos en Tokio.

En el otro extremo, Francia endurecía aún más su discurso acusando al gobierno japonés de mentir y aconsejando a todos sus nacionales abandonar el archipiélago de inmediato. Suiza se le sumó más tarde y Rusia anunció que a partir de mañana repatriará a los familiares de sus diplomáticos. EE.UU., por su parte, aconsejó la evacuación de todos los habitantes a menos de 80 kilómetros de la central de Fukushima, un radio muy por encima de los 30 kilómetros establecidos por Japón y que de hecho no se cumplen por falta de medios.

“La situación ha evolucionado y es muy seria”, reconoció Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), desde Viena. Amano aseguró que calificar la situación como “fuera de control” es exagerado.

“En las próximas horas habría nuevos eventos catastróficos”, espetó a su vez el comisario de Energía de la Unión Europea, Guenther Oettinger, quien un día antes había vaticinado la llegada del Apocalipsis.

El gobierno japonés prosiguió un día más con su política de comunicación enfocada en mantener la tranquilidad y ofreció una visión muy amable de la crisis. El ministro portavoz, Yukio Edano, afirmó que el nivel de radiación detectado en los límites del perímetro de seguridad de 20 kilómetros alrededor de Fukushima no supone ningún riesgo para la salud. Edano indicó, además, que el nivel máximo de radiación detectado por el ministerio de Ciencia japonés es de 0,33 microservets por hora. Un volumen, dijo, que “no tendría efectos nocivos” para las personas incluso si se exponen abiertamente.

Hoy, más que ayer, puede ser el día clave para saber si Fukushima entra en una reacción nuclear en cadena o si, por el contrario, los niveles de radiación están tan controlados como dice Tokio y es cierto que apenas alcanzan 30 kilómetros de distancia.

Clarín
Jueves 17 de Marzo de 2011

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