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La cumbre Río+20 arrancaría sin acuerdo

Pocos días antes del comienzo del encuentro, las reuniones técnicas previas fracasaron en encontrar consensos sobre desarrollo sustentable

Las negociaciones preparatorias para la cuarta Cumbre de la Tierra, que se celebrará en Río de Janeiro entre el miércoles y el viernes próximos, terminaron anoche en Brasil sin acuerdo en torno al documento final que será firmado por los más de 130 mandatarios que intervendrán en el encuentro, confirmó ayer la ONU.

Ahora, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, intentará destrabar ante sus pares las negociaciones durante la cumbre del G-20, a la que asiste este fin de semana en Los Cabos, México. Así lo informó el negociador jefe de Brasil, el embajador Luiz Alberto Figueiredo, que asumió el comando de las negociaciones luego de dos días de frustraciones para llegar a un compromiso planetario sobre medio ambiente.

Durante los tres días que durará la cumbre, el mundo debatirá sobre el futuro ambiental del planeta. El encuentro, oficialmente denominado "Río+20 El futuro que queremos", se celebra precisamente dos décadas después de Río 92, aquel encuentro que acuñó el término de sustentabilidad y cuyo principal logro fue establecer la Agenda 21, una guía de prácticas sociales, ambientales y económicas destinada a su adopción por parte de los 156 países que la suscribieron.

El representante de la secretaría general de la ONU, Nikhil Seth, admitió que es posible que algunos temas importantes recién sean resueltos por los jefes de Estado: "El tiempo es nuestro mayor enemigo", dijo.

No obstante, Figueiredo descartó esa posibilidad, y afirmó que pretende alistar el documento final antes del inicio de la cumbre: "No tenemos ninguna intención de llevar temas abiertos a los jefes de Estado".

Según Seth, persisten divergencias graves en torno a los medios de implementación (financiamiento y transferencia de tecnología) de los compromisos a ser asumidos por los países para cambiar el actual modelo de desarrollo hacia una "economía verde".

Otro obstáculo a un acuerdo se refiere a la exigencia de los países del G-77 de incluir en el texto del documento final una reafirmación de todos los compromisos asumidos por las naciones industrializadas en la Cumbre de la Tierra de 1992, entre ellos, los de destinar un 0,7 por ciento de su producto bruto a la ayuda al desarrollo y de asumir la mayor parte de los costos del esfuerzo por solucionar los problemas del planeta.

A pesar del escepticismo respecto de los resultados de esta nueva cumbre y de que varias ausencias políticas desalientan a muchos asistentes, Riocentro -el espacio destinado a desarrollar la reunión multilateral- recibirá más de 50.000 representantes de más de 180 países.

El tema central de la conferencia será cómo construir una economía verde para lograr el desarrollo sostenible y sacar a la gente de la pobreza, y cómo mejorar la coordinación internacional para el desarrollo sostenible. Y habrá, por lo menos, otros siete temas específicos: empleo, energía, ciudades, océanos, alimentación, agua y desastres.

Sin embargo, es la "economía verde" lo que divide las aguas. El G-77 (entre los que está la Argentina) y China entienden que hay que definir claramente de qué se trata el término antes de cambiarlo por el de "desarrollo sustentable", que nació justamente hace 20 años.


Los desafíos futuros

La población mundial de 7000 millones es probable que aumente a 9000 millones en 2050. Está aumentando la demanda de recursos naturales, que van disminuyendo. Se están ahondando las diferencias en los ingresos. Hoy, la sostenibilidad demanda un nivel de vida decoroso para todos que no comprometa las necesidades de las futuras generaciones.

Para América latina el futuro no será sencillo. Además de la necesidad de adaptarse a los efectos del cambio climático, que demandarán miles de millones de dólares, un reciente informe del Banco Mundial da cuenta del deterioro que sufren sus recursos naturales. "Por duro y apocalíptico que esto suene, muchos expertos ya temen que los vastos recursos naturales de la región se estén agotando como resultado del crecimiento sin frenos", indica el reporte. El informe sugiere que la región se enfrenta a una difícil batalla a la hora de sostener en el tiempo la tasa de crecimiento que ha mostrado en los últimos años en caso de no adoptar políticas "verdes" e "inclusivas" de forma abierta y generalizada.

Todos estos temas se debatirán en Río+20. Y, aunque no se llegue a un acuerdo que cambie el mundo, posiblemente se puedan dar pasos importantes.

Cabe recordar que después de Río 92 la Argentina mostró avances significativos en materia ambiental, especialmente en lo que se refiere a legislación: se sancionó la ley general del ambiente, se reconoció el derecho a un ambiente sano en la Constitución Nacional; también se produjo la sanción de leyes de presupuestos mínimos en varios temas.

La Nación
Sábado 16 de Junio de 2012

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