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En nueve puntos de La Plata, el agua superó los dos metros
Según el informe de la UNLP, el barrio de San Carlos fue el lugar más crítico; hubo 17 zonas de crecida "muy intensa"
![]() Vastas zonas de La Plata quedaron bajo el agua. |
LA PLATA.- Por lo menos en nueve puntos relevados en esta ciudad durante la trágica inundación del 2 de abril el agua orilló los dos metros e, incluso, en algunos casos, llegó a superar ese registro. Así lo consigna el informe elaborado por el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) a pedido de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación.
El estudio difundido el jueves último -que incluye como principal recomendación el diseño de un plan maestro de desagües- señala como el sitio más crítico de la catástrofe el barrio de San Carlos, una zona de gran crecimiento poblacional en los últimos años, al oeste del caso fundacional. Allí, el nivel del agua alcanzó un pico de 2,40 metros.
Según el informe, los anegamientos alcanzaron un total de 3500 hectáreas y dejaron unos 190.000 afectados. Además de San Carlos, los barrios más afectados fueron Los Hornos, Villa Elvira, El Paligüe, Altos de San Lorenzo, Tolosa, Ringuelet y varios puntos del casco urbano, como Parque Castelli, La Loma, Parque Saavedra, el Bosque y la zona de las plazas Islas Malvinas, Paso y Belgrano. Se observaron 17 puntos de "inundación muy intensa".
En los lugares más afectados, donde los inmuebles quedaron sumergidos más de un metro, el agua permaneció unas diez horas en el interior de las viviendas. El promedio de la inundación se ubicó en 1,70 metros de altura, un registro considerado "peligroso", ya que supera la altura promedio de las personas.
El trabajo señala que en muchas de las zonas más afectadas la altura y la velocidad del agua no sólo impidieron la transitabilidad, sino que también elevaron el riesgo de vida de las personas. En los sitios señalados como de alta intensidad la velocidad del agua superó 1,5 metros por segundo, lo que equivale a unos 40 kilómetros por hora.
Los expertos hicieron los cálculos sobre la base de la información recabada mediante relevamientos entre vecinos, para luego aplicar un modelo matemático de simulación que les permitió evaluar la magnitud del fenómeno y estimar el impacto que hubiera tenido si las obras proyectadas se hubiesen concretado.
En tal sentido, se señaló que la influencia de las obras previstas sobre los niveles de anegamiento "es poco significativa ante un evento como el mencionado". Se trató de una precipitación excepcional que llegó a 392 milímetros, según la medición realizada por la estación meteorológica del observatorio, que superó en un 140 por ciento el valor diario máximo antes registrado.
De todas formas, los ingenieros reseñaron en uno de los anexos del informe que "no resulta viable económicamente el planteo de obras que permitan controlar las inundaciones, por lo que resulta imprescindible contar con un sistema coherente de medidas no estructurales, complementarias a las obras, destinadas a mitigar las consecuencias" de un temporal de semejante magnitud.
"Las medidas no estructurales no son un tema menor: apuntan a la reducción de los perjuicios ocasionados por un evento natural y facilitan la convivencia y organización de los afectados. Una población que no es consciente del riesgo que corre tiene más posibilidades de convertirse en víctima", comentó el decano de la facultad, Marcos Actis.
En tal sentido, los expertos que analizaron lo ocurrido están convencidos de que, "en casos de lluvias tan extraordinarias, lo más importante para la protección de la integridad de las personas no tiene que ver estrictamente con las obras de infraestructura, sino con una adecuada gestión del riesgo en cuanto a la prevención y las acciones durante la contingencia", según dijo a LA NACION el ingeniero Sergio Liscia, coordinador del trabajo elaborado a pedido del gobierno nacional.
Para Liscia, "es importante que la gente sepa que quienes viven sobre los viejos cauces de los arroyos Regimiento y Pérez, que atraviesan el casco urbano, están en una zona de riesgo hídrico y pueden inundarse ante una lluvia intensa. Luego, es preciso instruir a los vecinos sobre cómo actuar", completó.
Según lo analizado, "los organismos provinciales competentes no informaron sobre la ejecución de planes de riesgo hídrico ni sobre planes de alerta y contingencia para las cuencas afectadas".
Y agregaron: "A la luz de la documentación recabada a nivel municipal tanto como de la propia percepción de los vecinos (relevada por medio de encuestas y entrevistas) ha quedado en evidencia la inexistencia de un sistema de alerta específico diseñado para la ciudad de La Plata. Asimismo, no existe un plan de contingencia operativo a nivel municipal".
De hecho, en el informe se califican "las acciones desplegadas a nivel local" como "tardías y/o insuficientes"; entre otras cosas, como resultado de "un importante desconocimiento por parte de la población de las zonas de mayor o menor riesgo de inundación.
El informe es concluyente al sostener que la "inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones" debe señalarse como una "causa trascendente al analizar las consecuencias, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas".
La Nación
Lunes 17 de Junio de 2013
