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Lo que pasó adentro aún es un misterio
Los bomberos entregaron más de 60 vidas desde 1994, cuando 25 jóvenes cayeron rodeados por las llamas en un incendio de campos en Puerto Madryn. Esa vez se dijo que faltó experiencia, que fallaron los protocolos de acción. Esta vez las víctimas fueron los más capacitados. Un bombero con más de 30 años de servicio vio la escena sobre la calle Azara pocos minutos después del derrumbe y no podía creer lo ocurrido: décadas entre llamas le indican que las paredes se caen hacia adentro una vez que el fuego afloja las estructuras de metal. Pero ayer se dio el caso contrario, que rompe la lógica usada para medir peligros en esa profesión.
Quizás eso habrá pensado el comisario inspector Leonardo Day.
El del comisario Day era un rostro anónimamente conocido. Muchas veces las cámaras de televisión tomaron sus explicaciones en incendios. También estuvo al frente del rescate de víctimas en la tragedia de Once. Estaba a cargo también ayer, cuando los escombros lo golpearon, al igual que a la mayoría de la plana mayor operativa del cuartel I. Hombres que cada día se enfrentaban a incendios de similares características. Y una mujer también caída: Anahí Garnica, primera oficial de Bomberos de la Policía Federal, hija, hermana y esposa de bomberos.
A las 8.12 partió la primera autobomba desde el cuartel I de la Policía Federal, en la avenida Belgrano al 500. Tres minutos antes había recibido la alerta sobre un incendio en Azara 1245. Apenas un par de minutos después avanzaba hacia el fuego la unidad de Bomberos de Vuelta de Rocha. Profesionales y experimentados voluntarios conforman el sistema de respuesta local a siniestros. Hace 130 años que un grupo de argentinos se organiza como bomberos voluntarios. En la ciudad de Buenos Aires esa valerosa acción es compartida con el personal de la Policía Federal. Los dos grupos llegaron casi juntos. Están acostumbrados a trabajar en equipo. Una pared sorprendió a los dos equipos juntos en una de las mayores tragedias de las luchas contra el fuego.
¿Cómo fueron sorprendidos los bomberos más experimentados del país? El profesional que llegó después arriesgó una hipótesis al ver los lugares en que quedaron atrapados sus compañeros, incluso en la acera frente al depósito de la empresa Iron Mountain. Los estantes de metal que almacenaban cajas con papeles a custodiar en ese galpón habrían realizado una presión adicional sobre la pared de la calle Azara. Eso habría provocado el derrumbe hacia el lado inesperado. Una tragedia, en esa visión, difícil de anticipar. Lo sucedido dentro del local será el eje de la investigación judicial.
La empresa internacional Iron Mountain se especializa en almacenar documentos empresariales. Cajas con papeles que fueron rápidamente elementos de combustión. Muy veloz fue el fuego ayer. La pared cayó apenas pasadas las 9, unos cincuenta minutos después de la salida de las autobombas. En ese tiempo el calor debe de haber alcanzado a flexionar las estructuras de hierro. El origen del siniestro es una de las preguntas cuya respuesta deberá encontrar la fiscal Marcela Sánchez. Las declaraciones de empleados del depósito resultarán claves. También para conocer qué pasó dentro del galpón.
"El edificio estaba acorde con las normativas locales y contaba con un sistema tanto de detección como de extinción de incendios", afirmó la compañía Iron Mountain en un comunicado. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, dijo que la empresa tenía "un excelente sistema de protección antiincendios", aunque agregó una frase: "Hay que ver si el sistema estaba funcionando bien". Berni no habla sin recibir datos de quienes conocen bien un tema. Podría tratarse, en este caso, de una información inicial de quienes en muchas otras causas son peritos decisivos. El peritaje final comenzará en las próximas horas.
Más allá de lo que finalmente exponga un análisis técnico del incendio, la muerte de siete bomberos y dos rescatistas -uno de los cuales también era bombero voluntario- conmocionó a la sociedad. En la tragedia afloró el reconocimiento para héroes cotidianos. Aunque es probable que su arrojada acción de buscar rescatar a otro o salvar la propiedad ajena sea un sentimiento positivo de constante transmisión. Es que no disminuye la cantidad de voluntarios que ofrecen su tiempo en alguno de los 840 cuarteles que hay en la Argentina. Sin paga. "Por vocación de ayudar a los demás", define Carlos Ferlise, presidente del Consejo Nacional de Bomberos.
En los cuatro cuarteles voluntarios de la ciudad de Buenos Aires y en los del conurbano casi no hay lugar para nuevos aspirantes. Un centro nacional de entrenamiento empieza a edificarse en el kilómetro 50 de la autovía 2. En todo el país se suman más de 40.000 bomberos voluntarios. Los profesionales de la Policía Federal también mantienen un elevado nivel de reclutamiento. Cuatro años de estudios completan su formación inicial. A las 8.12 partió la dotación desde el cuartel I. La Justicia deberá encontrar la razón de la tragedia.
Por: Daniel Gallo
La Nación
Jueves 6 de Febrero de 2014