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Miceli y Picolotti quedaron en el centro de las miradas opositoras
Desde el congreso: El Kirchnerismo aborto una sesión en diputados
El escándalo por la bolsa con dinero que apareció en el baño del despacho de la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el que involucra a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, por supuestas irregularidades en el manejo de fondos públicos provocaron un sacudón en el letargo del Congreso.
Esos dos hechos irrumpieron, inesperadamente, justo a tres meses de las elecciones presidenciales de octubre y cuando está comenzando la segunda mitad del año parlamentario, la que tradicionalmente es más agitada en la puja entre oficialismo y oposición por adueñarse del protagonismo.
Por ejemplo: se viene el proyecto de ley de Presupuesto, que deberá ser presentado el 15 de setiembre por la misma ministra hoy cuestionada. Allí se pautarán los límites de gasto y otras metas económicas del futuro Gobierno, como los fondos públicos que se destinarán a paliar la crisis energética en el verano de 2008 (es decir: el primer trimestre de la próxima gestión) y en el invierno del mismo año.
Así las cosas, mientras que el Congreso amagaba con mantener sesiones esporádicas de bajo contenido político, Miceli y Picolotti lograron que toda la oposición unida pida su interpelación.
Por ahora, la unidad fue un gesto espasmódico que se reflejó en una conferencia conjunta del radicalismo, el macrismo, el lavagnismo, el arismo, el socialismo y concertación entrerriana. Pero podría pasar a más. De hecho, en el Senado, el radicalismo y los interbloques provinciales lograron que el titular de la Cámara, Daniel Scioli, —también candidato kirchnerista—, convoque a una sesión especial , mañana, para presentar el pedido de interpelación. Por reglamento, estaba obligado a hacerlo. Se verá si el kirchnerismo baja al recinto o si, como se especula, dejará el escenario exclusivamente en manos de la oposición.
En la Cámara de Diputados, aquella conferencia opositora conjunta por ahora no se plasmó en un pedido concreto de sesión especial, aunque se descuenta que si el oficialismo, que conduce Agustín Rossi, insiste con sesionar pasado mañana, la oposición hará su pedido de interpelación también en la Cámara Baja. En esa futura sesión, el kirchnerismo podría quedar al límite si prospera la idea de los más duros del bloque de someter a votación el pedido de interpelación de Miceli. En mayo, cuando el ARI la pidió por la intervención política del INDEC y el caso Greco, el bloque K ganó holgadamente la votación y preservó a la ministra. Sin embargo, ahora los números podrían ser más apretados. Fuentes parlamentarias especulan con que arañarían 102 votos con los aliados del Peronismo Federal; mientras que la oposición totalmente abroquelada rozaría los 80 votos. Es el número más abultado que lograron a fines de 2006, al votar contra la delegación permanente de facultades al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para reasignar partidas.
Hasta ahora, con la presión del cronograma electoral, los diputados kirchneristas hicieron lo que pudieron. El miércoles, el titular de la Cámara, Alberto Balestrini, se fue rápidamente tras levantar la sesión por falta de quórum para evitar que la oposición pidiera la palabra en el recinto.
También quedaron en el tintero la discusión de algunos proyectos que nada tienen que ver con las elecciones, como el que aumenta las penas por las picadas de autos o el que tipifica la desaparición forzosa de personas. Y otros que sí tienen que ver: la modificación a la ley Cafiero que tanto espera el jefe porteño electo, Mauricio Macri.
Son todos temas que deberán retomarse justo en un momento en que los escándalos que tienen como protagonistas a Miceli y Picolotti parecen estar muy lejos de desinflarse.
Clarín
Lunes 16 de Julio de 2007