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Papeleras: se trabó la cumbre de Nueva York

No hubo acuerdo entre los técnicos de Uruguay y Argentina

NUEVA YORK.- Con el deseo de mantener el canal de diálogo abierto, pero no al parecer de ceder en sus posiciones, las delegaciones de la Argentina y Uruguay abrieron ayer la segunda ronda de reuniones en esta ciudad por la construcción de la planta Botnia como único eje.

El saldo de la primera jornada fue exiguo, dejaron saber ambas partes, mientras la fábrica se acerca cada día a su inauguración oficial, prevista para fines de agosto o principios de septiembre, mientras que las elecciones nacionales en la Argentina se vislumbran ya en el horizonte.

Así, los delegados uruguayos remarcaron que se trató de una reunión "dura", en la que "el término relocalización no existe", mientras que para sus colegas argentinos se trató de un "intercambio de puntos de vista a nivel técnico", en el que se "trabajó intensamente", pero evitaron detallar el contenido específico del encuentro.

La ronda continuará hoy -y quizá mañana- en la sede de la representación española ante las Naciones Unidas (ONU), ya que el embajador español, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, fue el elegido por el rey Juan Carlos para que asumiera como el "facilitador" del diálogo.

Yáñez Barnuevo redujo las expectativas del encuentro al mediodía, en un parate entre sus primeros encuentros a solas con los jefes de cada delegación, la consejero legal de la Cancillería, Susana Ruiz Cerutti, y el jefe de gabinete, Alberto D Alotto, por la Argentina, y el secretario general de su par uruguaya, José Luis Cancela.

"No hay por qué esperar grandes resultados", aclaró de entrada Yáñez Barnuevo a la prensa, aunque luego destacó el "buen ánimo" que observó en las delegaciones. "Como reunión técnica, se procurará avanzar en todos los temas comprometidos por la agenda original de Madrid", explicó el embajador, en alusión a la cumbre que marcó la reanudación del diálogo bilateral y sentó la bases del actual diálogo.

Durante aquel encuentro en Madrid, se fijaron "cuatro puntos" de discusión que luego se abordaron en Nueva York, durante una ronda que celebró en mayo último, y otra vez desde ayer. Los cuatro ejes son la localización de la planta de celulosa de Botnia, el estatuto del Río Uruguay, las garantías ambientales y los cortes de rutas.

Yáñez Barnuevo intentó, de todos modos, agilizar las negociaciones, que se llevan a cabo, mientras que ambos gobiernos mantienen otro duelo en la Corte Internacional, con sede en La Haya, donde Uruguay acaba de presentar un escrito -contramemoria- para tratar de rebatir la posición argentina.

La estrategia del gobierno de Tabaré Vázquez consiste en "ganar tiempo", cuando faltan entre cuatro y seis semanas para que comience a operar la planta de producción de pasta de celulosa, lo que le permitiría a Uruguay imponer "hechos consumados" sobre el diálogo.

"Cuanto antes comience a funcionar Botnia más rápido quedará en evidencia que la planta no contamina y concluirá el conflicto", plantearon funcionarios uruguayos en Manhattan, bajo reserva de sus nombres. Yánez Barnuevo dijo que confía, de todos modos, que "en esta ocasión se pueda avanzar" con la mediación, expresión de deseos que al menos como primer gesto también expresaron ambas delegaciones. "Tenemos mandato de nuestros gobiernos y vamos a cumplirlo. Seguimos trabajando", expresó Ruiz Cerruti, lo que refrendó Cancela, al afirmar que "la única alternativa es seguir trabajando".

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en los EE.UU.

La Nación
Martes 31 de Julio de 2007

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