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Temen que haya más de 30 muertos atrapados en los autos caídos al río
Buzos y rescatistas luchan contra la corriente entre hierros retorcidos para buscar a los desaparecidos. Hay además 79 heridos en estado crítico. Más de 50 chicos que iban en un bus escolar resultaron ilesos.
Después de luchar durante horas contra la corriente turbulenta del río Mississippi, en un lecho repleto de hierros retorcidos y trozos de cemento, la noche hizo ayer que los buzos y rescatistas suspendieran, hasta hoy, las tareas desesperadas de rescate sin avanzar mucho en la búsqueda de los cuerpos de quienes cayeron al agua poco después de las 6 de la tarde del miércoles, cuando colapsó un puente de ocho carriles de la ruta 35 en su paso por Minneapolis, al norte de Estados Unidos.
| Katrina y la falta de prevención Según se investigó ya en 2005, el puente caído en Minneapolis presentaba signos graves de deterioro, admitieron en la Casa Blanca. Esa imprevisión o el no prestar atención a prevenciones profesionales evoca la tragedia del huracán Katrina en 2005, cuando pese a insistentes reclamos de Nueva Orleans para fortalecer las defensas del lago Pontchartrain, nada se hizo al respecto, lo que agravó extraordinariamente los daños. El 29 de agosto de 2005 el Katrina golpeó con fuerza Nueva Orleans, pero la causa principal del daño en vidas (más de 1.300, según cifras oficiales, aunque se sospecha de más) y materiales fue el mal estado de los muros del dique sobre el lago Pontchartrain, que tenían grietas de hasta 60 metros. El FEMA, la agencia para emergencias del gobierno, la Casa Blanca y el Congreso, por no aprobar presupuestos pedidos por el estado de Luisiana y la ciudad de Nueva Orleans para reforzar el dique, fueron señalados como grandes responsables por la magnitud de la tragedia. Un nuevo tema de campaña Paula Lugones plugones@clarin.com El derrumbe del puente de Minnesota descorrió un velo tercermundista en EE.UU.: gran parte de la infraestructura de la primera potencia mundial es obsoleta y deficiente. Y el gobierno, abocado a otros menesteres internacionales, se desentiende de la prevención del ciudadano común. No alcanzó con la feroz advertencia de Katrina. Ni la explosión de la vetusta tubería de vapor en pleno Manhattan. Ayer, el país, azorado, asistía al dramático diagnóstico que reveló que hay serios problemas en miles de puentes, entre ellos el mítico de Brooklyn, en Nueva York. El presidente Bush está en aprietos: un programa de reconstrucción costará miles de millones de dólares y sería muy difícil concretarlo sin una suba de impuestos, un pecado en la agenda republicana. En tiempos electorales, el colapso del puente disparó un tema crucial de la campaña. |
Por eso se sabe que es tramposa la cifra oficial de 5 muertos. Hay al menos 30 desaparecidos, y una decena de los 79 hospitalizados permanece en estado crítico, mientras la polémica por el estado del puente ya se levanta sobre sus escombros.
En medio de la tragedia, la imagen del milagro fue la del micro escolar que trasladaba a 52 chicos de entre 6 y 11 años de una colonia de verano que regresaban de una tarde en un parque acuático. El transporte avanzaba a paso de hombre por el puente en plena hora pico cuando se sintió un temblor, y de inmediato la caída libre de 20 metros, según el relato de Jeremy Hernández, uno de los 7 coordinadores adultos que viajaban en el micro.
"Fue un segundo de silencio y luego los gritos y llantos desesperados de los chicos." Hernández logró abrir la puerta trasera, y por allí los sacó uno a uno. Cuando terminó, recién pudo observar incrédulo la magnitud del desastre y el tamaño de su suerte. El puente, desvanecido, como el cuello de una jirafa fracturado en cien pedazos, con autos aplastados o colgando hacia el vacío y hasta un camión en llamas. El río, salpicado de más vehículos clavados de punta, algunos con una ventana o una rueda asomando sobre el agua.
Dentro de ese panorama, el bus escolar había quedado parado sobre sus cuatro ruedas, apenas inclinado, sobre un fragmento de carretera que se mantuvo a flote sobre el agua. Todos sus ocupantes sobrevivieron, y apenas dos adultos y dos chicos permanecían ayer internados con lesiones leves. "Si ocurría un segundo antes o un segundo después, hubiéramos terminado bajo el agua o bajo el pavimento", dijo Hernández, aún conmocionado.
Por otro milagro rogaron durante todo el día de ayer ante las cámaras de TV Jessica y Anne, dos adolescentes de tez curtida que no sabían nada de su mamá, la rubia Sherry Engebretsen, de 59 años, que las adoptó en Colombia y las trajo a vivir con ella a EE.UU. Sherry había llamado a su casa media hora antes del derrumbe para avisar que estaba en camino y no sabían más de ella. Pero no pudo ser. Anoche su cadáver fue rescatado del río.
En el centro de asistencia a los familiares, Abundia Martínez lloraba abrazada a su beba de dos meses, Lorena, luego de que la Policía le informara que su marido, el mexicano Artemio Trinidad Mena, estaba entre los primeros cuerpos hallados en el Mississippi.
Los sobrevivientes no salían de su asombro. "Los autos empezaron a volar y yo a caer. Fue como en las películas", contó Catherine Yankelevich. "Tienen que haber sido ángeles", estimaba Jamie Winegar, para referirse al albur que la salvó junto a su marido, después de que el pavimento se abriera bajo su Chrysler 300.
Las tareas de rescate continuarán hoy, mientras el debate sobre las responsabilidades ya comenzó. El puente, de 40 años, había sido calificado en 1990 por las autoridades federales con un 4 sobre 9 por sus "deficiencias estructurales", una categoría en la que, ayer se supo, hay otros miles de puentes en EE.UU.
En la última década tuvo revisiones anuales y se le hicieron reparaciones menores (de hecho, una se estaba llevando a cabo al momento del derrumbe). Con todo, ayer las autoridades estatales y la propia Casa Blanca afirmaban que nada hacía suponer que fuese intransitable o que corriera peligro de derrumbe. "Pensábamos que habíamos hecho todo lo posible, pero obviamente algo salió terriblemente mal", admitió Dan Dorgan, del Departamento de Transporte de Minnesota.
Leonardo Mindez WASHINGTON ESPECIAL
elmundo@clarin.com
Clarín
Viernes 3 de Agosto de 2007
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