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El pánico volvio a conmover a los habitantes de Río Tercero

Por un estallido en la fábrica militar y un escape de hidrógeno

CORDOBA.- Los habitantes de Río Tercero no ganan para sustos. Desde las trágicas explosiones de la Fábrica Militar, en noviembre de 1995, no han podido recuperar la tranquilidad plena. En forma cíclica ocurren accidentes en las plantas químicas que ponen en jaque a la población.

El pánico volvió a sorprender a los riotercerenses sobre la medianoche del lunes. Una fuerte explosión los hizo saltar de sus camas y huir despavoridos de sus hogares, casi sin rumbo, hacia lugares alejados de las fábricas.

Una vecina contó el suceso a LA NACION: "Fue horrible. Fue volver atrás en el tiempo. Tratamos de mantenernos adentro y escuchar la radio para saber qué sucedía. Afuera fue un caos". Mientras, el ulular de sirenas de policías, bomberos y defensa civil agravaba más el dramático cuadro.

Transcurrió media hora de incertidumbre hasta que las fuerzas de seguridad pudieron aclarar la situación. El informe de bomberos precisó que había estallado una válvula de presión de una caldera en la planta de amoníaco de la Fábrica Militar que produjo un escape de gas hidrógeno. Más allá del estruendo que sacudió una amplia zona, la sustancia no era tóxica para la gente y por ello no provocó daños graves: un operario sufrió un golpe en el brazo, sin fractura, y otros seis fueron preventivamente atendidas con problemas auditivos.

El accidente ocurrió en un sector del predio de la Fábrica Militar y provocó daños en la instalación, en el tablero eléctrico y hasta un principio de incendio avivado por el hidrógeno. "El lugar fue inmediatamente evacuado, se cerraron las válvulas, se enfrió toda la zona de calderas y se solucionó el problema", agregó el comunicado.


Suspensión de actividad


"Yo hablé con el director de la fábrica y, apenas pudimos, tranquilizamos a la población", dijo el intendente Luis Brouwer de Koning, que aseguró que, "por suerte, no ocurrió nada grave".

Al salir ayer del complejo fabril, el funcionario anunció que las autoridades militares dispusieron suspender la actividad por el resto de la semana para realizar un control integral porque "tienen miedo que esta explosión haya dañado algún otro caño. Antes de volver a funcionar van a hacer una evaluación de toda la fábrica", apuntó.

Koning es blanco de duras críticas de distintos sectores de la comunidad que le adjudican responsabilidad en la falta de adopción de medidas de seguridad ante los reiterados episodios. Este caso sucedió a pocos días de un escape ocurrido en Petroquímica Río Tercero, que ocasionó la hospitalización de medio centenar de personas. En junio pasado, en la misma planta, hubo un escape de gas fosgeno que mató a dos trabajadores.

La repetición de estos hechos ha sensibilizado a los vecinos: su reacción ayer fue escapar sin pensarlo dos veces. En vehículo o a pie, con lo puesto, los vecinos de los barrios Las Violetas, Monte Grande, Libertador y Escuela, entre otros, huyeron del lugar: "Nosotros cargamos un bolso con lo mínimo y nos alejamos hacia la zona opuesta adonde ocurrió la explosión", relató Carlos, un hombre que formó parte del éxodo espontáneo.

Por Orlando Andrada
De la Corresponsalía Córdoba


La Nación
Miércoles 8 de Agosto de 2007

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