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Tienden un cerco sobre Botnia por temor a la protesta argentina

El gobierno uruguayo instaló una empalizada de madera y alambres para que los manifestantes no puedan acercarse a la planta. Hoy habrá unos 500 policías y 4 lanchas de Prefectura para evitar actos de violencia

Un fuerte operativo de seguridad recibirá hoy en esta ciudad uruguaya a los ambientalistas entrerrianos que protestarán frente a la planta de la papelera finlandesa Botnia. Aunque no hay datos oficiales, aquí se espera la presencia de medio millar de policías uruguayos, casi el mismo número que el cálculo más pesimista pronostica sobre los manifestantes que llegarán de Gualeguaychú.

Racionalidad perdida
Fernando Gonzalez
fgonzalez@clarin.com

Una manifestación argentina fuera de las fronteras del país. Un cerco de postes y alambres para detenerlos. Uruguayos que se pasean por Fray Bentos con banderas celestes para vestirse de un ánimo nacionalista que nunca debió apoderarse del Río de la Plata. El sin sentido reina a uno y a otro del agua que siempre nos unió y ahora nos separa. Y los presidentes, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, que no son capaces de imaginar algún gesto que pueda ponerle fin a esta disputa ecológica y también política.

A fin de mes, Botnia estará funcionando. Y en dos meses, la Argentina ya habrá celebrado sus elecciones presidenciales. Tal vez, los hechos consumados permitan hallar la racionalidad perdida y el juicio para descubrir la solución al final del camino.

Ayer, ninguno de ellos estaba visible en la zona del conflicto, esto es el tramo que va desde la ruta 2 hasta Fray Bentos. En ese camino, bien cerca del principal puente que une a uruguayos y argentinos, se encuentra la fábrica de la discordia. En ese mismo camino instaló la empalizada, un cerco de madera y alambre que marcará el límite de la incursión argentina en tierra uruguaya.

Unos 500 metros antes del acceso a Botnia, los manifestantes -que irán todos en auto y no dejarán pasar micros- se toparán con las vallas policiales sobre la ruta. A los costados de las vallas, ya hay dos empalizadas que van desde la ruta hasta el alambrado de Botnia y del campo ubicado enfrente. Así, nadie pasará por la ruta ni por sus costados.

De noche, la planta que la papelera finlandesa instaló en Sudamérica parece Cabo Cañaveral. Ayer no se lanzaban de allí cohetes, como en la plataforma que la NASA tiene en la Florida, pero sí humo blanco desde cuatro chimeneas. Se supone que la planta empezará a procesar oficialmente pasta de celulosa en algunas semanas. Un rato antes, al atardecer, era incesante el ir y venir de camiones con troncos.

Y si Botnia parece Cabo Cañaveral, Fray Bentos bien podría ser Miami. Pero no por la cantidad de extranjeros que se vieron por acá en estos meses, sino por el inesperado brote nacionalista surgido en las últimas horas. Así como en Miami los estadounidenses plantan banderas de su país en sus casas para diferenciarse de los latinoamericanos, aquí los taxis, combis, autos y hasta algunas casas llevan la bandera uruguaya para alejarse en estas horas de los argentinos.

Repartidas por un semanario local -La Fraybentina, según admitió un taxista a Clarín-, las banderitas funcionan "como un símbolo", le dijo a este diario el intendente del departamento de Río Negro, Omar Lafluf. Así, los fraybentinos exhibirán su orgullo local ante el avance de "los piqueteros" argentinos, como ellos llaman a los ambientalistas.

"Es para que nos mantengamos calmos y no reaccionemos", agregó el taxista. Con el mismo objetivo, Lafluf organizó a las apuradas un espectáculo musical folclórico que se hará "en la otra punta de la ciudad". Es para evitar algún choque, aunque parezca increíble esta palabra entre uruguayos y argentinos.

El intendente local -que era partidario de no permitir la protesta argentina en territorio uruguayo y debió ceder por orden de su gobierno- aseguró que el Ejército no estará presente hoy en la ciudad de la provincia (departamento) que gobierna. Sí, en cambio, la Prefectura patrullará con cuatro lanchas las costas del río Uruguay, ese que se abre ancho para desembocar luego en el Río de la Plata, símbolo de la histórica unión entre dos pueblos hoy insólitamente enfrentados.

"Yo soy anti-Botnia", dijo inesperadamente el primer peatón fraybentino que Clarín cruzó para preguntarle sobre el asunto. "Odio las multinacionales", agregó el morrudo Pablo, de 36 años, cocinero en una escuela pública. En la misma plaza principal, Gianna, de 25 y técnica en marketing, calificó de "provocación" la protesta argentina. "Bastante contaminación hay en Argentina para que vengan a protestar acá", se quejó.

En Gualeguaychú, Fernando y Verónica, que apoyaron la manifestación acuática de esta semana, creen que "no corresponde protestar en Uruguay". Ayer a la tarde jugaban con sus hijos en el Parque Unzué. Cerca de ellos, Estela y Natalia dijeron estar de acuerdo con la manifestación, aunque aclararon que no irán.

En el piquete donde se corta la ruta de acceso al puente, un caño blanco junto a un trailer, decía, irónico, "guarda con el misil".

Lucio Fernández Moores FRAY BENTOS ENVIADO ESPECIAL
lfmoores@clarin.com

Clarín
Lunes 3 de Septiembre de 2007

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