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En Abra Pampa la mayoría de los chicos tiene plomo en la sangre

En 1990, una fundición quebró y dejó en el pueblo unas 10.000 toneladas de escoria de ese metal. Hoy, según un estudio de la Universidad de Jujuy, el 81% de los chicos tiene plomo en su cuerpo. Y los riesgos son muchos

 

Limpieza de los "humos blancos"

En virtud de un acuerdo entre la provincia de Jujuy, la Secretaría de Ambiente y la Secretaría de Minería de la Nación, ya se inició la remediación del pasivo ambiental de Metal Huasi, que concluiría en 2011.

Tras un acuerdo de la provincia con la Cámara de Minería jujeña, la empresa Pircas inició la tarea de reducción de la exposición a los humos blancos, que son las escorias más tóxicas. La remoción total y la limpieza (incluido el Barrio 12 de Octubre) serán financiadas con un crédito del BID de 2.022.192 dólares.

Mientras el Segemar (nacional) monitorea las partículas en el aire según los vientos, un cerco perimetral ya rodea la manzana; aunque faltan carteles de advertencia, y un portón que bloquee el ingreso precisamente junto a un montículo de humos blancos.

Serán trasladados a 60 kilómetros, al dique de colas de Mina Aguilar, cuyo tratamiento le permitirá recuperar cerca del 60%. "La semana próxima empezamos el embolsado", promete Juan Pablo Villafañe, director de Políticas Ambientales. La Multisectorial de Abra Pampa, exige un cronograma; pero Villafañe no se compromete: "El cronograma es flexible".

La Secretaría de Ambiente de la Nación vigila de cerca que se tomen todos los recaudos. La provincia lo entiende como una demora. El vecino Raúl García entró a trabajar "para saber qué manipuleo hacen"; se fue porque ya adeudan tres quincenas.


Caídos del mapa
Diana Baccaro
dbaccaro@clarin.com

La ruta más larga del país, la 40, despega en Santa Cruz y atraviesa otras 10 provincias. Recorre 4.470 kilómetros, 20 reservas naturales, 18 ríos, 263 puentes, 13 lagos y 123 pueblos y ciudades. Muere poco antes de llegar a Abra Pampa, donde el camino trepa y se acomoda arriba de las nubes. Ahí queda esta zona de la Puna, como caída del mapa. Los viejos viajeros le decían la "Siberia Argentina", por la desolación del lugar. El nombre no prosperó: sus habitantes tienen bastante con la escoria.

Sopla feroz el viento en Abra Pampa, y recalca el frío de la Puna jujeña, que congela el agua mezquina de las cañerías. Sopla tenaz, todos los días, y sigue esparciendo la escoria que dejó la fundición Metal Huasi. Entonces, en 1990, quince obreros quedaron sin trabajo. Hoy, el 81% de los chicos tiene plomo en la sangre.

Son los primeros resultados de un estudio del Grupo de Investigación Química Aplicada (INQA) de la Universidad Nacional de Jujuy, encargado por el intendente Herman Zerpa el año pasado ante la angustia de sus vecinos, que observaban cada vez más síntomas extraños en sus hijos. Esto no significa que todos estén intoxicados, pero sí expuestos a sufrir daños cerebrales irreversibles.

Metal Huasi inició su actividad hace más de medio siglo. "Hay estudios de 1974, 1980 y 1984, que marcan niveles elevados de plomo en sangre", señala la secretaria de Coordinación de Atención de la Salud de Jujuy, María Tanuz. "Funcionó hasta 1990 -ya entonces a media máquina-, cuando Tata Dios se acordó de nosotros y mandó una tormenta de granizo que rompió el tinglado", cuenta Zerpa.

La empresa se declaró en quiebra. "En remate judicial, un empresario boliviano compró el pasivo ambiental y nunca supo qué hacer", prosigue el intendente. En el medio del pueblo quedaron unas 10.000 toneladas de escoria vitrificada y otras 600 de humos blancos -similares a cenizas-, los más volátiles y tóxicos. Una década después, otro jefe comunal usó escoria para construir unas defensas y loteó el terreno, que ahora es parte de un barrio.

"El Ministerio de Salud de la provincia me negaba que hubiera contaminación", comenta Zerpa. A Raúl García, del Barrio 12 de Octubre, el hospital de Abra Pampa le negó el resultado de su análisis de sangre, cuando fue porque "había perdido mi memoria, no podía retener lo que me explicaban".

Porfiado y corajudo, este albañil recurrió al Defensor del Pueblo de Jujuy, y terminó siendo la punta de lanza de una serie de demandas sólo contra el municipio, iniciadas por el estudio de Riad Quintar, diputado del peronismo opositor. Otra denuncia, por la contaminación de veinte empresas mineras en Jujuy -incluida Metal Huasi-, fue presentada por todas las comunidades aborígenes en la Unidad Fiscal de Investigación en Materia Ambiental, con sede en Tucumán.

"El Estado no asumió en tiempo y forma la tutela ambiental", reconoce la secretaria Tanuz. "No había modo de intervenir, porque había una sucesión judicial", esgrime Guillermo López Salgado, secretario de Medio Ambiente. "Nunca teníamos fondos porque era un problema del sector privado", justifica Hugo Tobchi, ministro de Producción y Medio Ambiente.

Ya estaba en marcha el estudio del INQA cuando Medio Ambiente recurrió a la Justicia. El 27 de marzo pasado, el juez Gustavo Cau Loureyro le dio vía libre para la remoción de los tóxicos, un proceso delicado recién iniciado, que genera controversias.

"La gente desconfía", admite René Mamaní, técnico ambiental de la comuna. El 16 de julio hubo una pueblada, encabezada por el párroco Jesús Olmedo, quien en Semana Santa se había crucificado en el calvario de escoria. No fue sólo por el plomo, sino también por el desempleo -una cifra que las autoridades comunales negaron conocer (en 2004 era del 52%)-, por la desnutrición del 25%, por la pésima atención de la salud, por la falta de viviendas.

La ausencia de información ha sembrado tantos recelos y miedos como el viento. "Un alumnito me ha dicho llorando: 'Yo no puedo aprender porque tengo plomo en la cabeza'", cuenta el maestro Mauricio Chaparro.

"Debería haber diez médicos sacando sangre, porque lo que se hizo a los chicos, ya no se cura más", reclama Rosario Quispe (48 años), fundadora de la activa asociación Warmi Sayajsunqo (en quechua, Mujeres Perseverantes). "Vivo a cuadra y media de Metal Huasi, y hay días en que, si voy a Jujuy y hay humedad, ya no puedo caminar. Pero si abren Pirquitas y las otras minas que están en trámite, ya no voy a ser yo, va a ser toda la Puna", remarca.

Sibila Camps ABRA PAMPA, JUJUY ENVIADA ESPECIAL
scamps@clarin.com

Clarín
Lunes 3 de Septiembre de 2007

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