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Papeleras: reabren la negociación política
Los cancilleres se reunirán el sábado 29, al final de la cumbre de la ONU; hay cautela en el Gobierno
Con las negociaciones entre la Argentina y Uruguay por la instalación de Botnia, empantanadas en el nivel técnico, el gobierno de España, a cargo de la facilitación del diálogo entre ambos países, convocó ayer a un encuentro de alto nivel político en Nueva York para el sábado 29, con la idea de reflotar el proceso encargado al rey Juan Carlos.
El gobierno de Néstor Kirchner dejó trascender ayer que la Argentina está dispuesta a discutir en el máximo nivel político con sus pares uruguayos con el fin de evitar el agravamiento del conflicto. Sin embargo, en la administración kirchnerista no hay grandes expectativas por los resultados que pueda arrojar la reunión.
La visión cautelosa de la Argentina contrasta con el optimismo expresado por el gobierno uruguayo. El presidente Tabaré Vázquez, de visita oficial en España, dijo que hay una "expectativa y una perspectiva muy optimista para lograr un acuerdo a corto plazo".
De la reunión organizada por el canciller español Miguel Angel Moratinos participarán el canciller Jorge Taiana y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, mientras que por el lado uruguayo asistirán el ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano, y el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández.
A este encuentro, que se hará un día después de la partida del presidente Néstor Kirchner de Nueva York tras su participación en la asamblea de las Naciones Unidas, se llega en un contexto de aparente distensión, luego de varias señales de flexibilidad exhibidas por ambos gobiernos.
Del lado uruguayo se ha expresado que aún no se sabe cuándo puede comenzar a funcionar la pastera Botnia (el gobierno de Vázquez debe otorgarle la autorización ambiental). Y del lado argentino se han hecho esfuerzos para bajarle el tono a la disputa verbal, con la intención de no exacerbar los ánimos a ambos lados del río.
La instrumentación de un sistema de vigilancia sobre Botnia por parte de la Secretaría de Ambiente, que dirige Romina Picolotti, es un reconocimiento directo de parte del gobierno argentino de que el comienzo de las actividades en la pastera finlandesa es un proceso irreversible.
De todos modos, la cuestión de fondo que mantiene enfrentados a ambos gobiernos no se ha movido un centímetro desde que comenzó el conflicto. Para la Argentina, está claro que la localización de Botnia frente a Gualeguaychú es ilegítima y la autorización de su construcción se hizo violando el Tratado del Río Uruguay.
Para Uruguay, la autorización de la construcción de la pastera en ese sitio es una decisión soberana y exige, para iniciar cualquier negociación, el levantamiento de los cortes de los pasos fronterizos, bloqueados por los asambleístas de Gualeguaychú y los manifestantes ambientalistas entrerrianos. El puente general San Martín, en Gualeguaychú, hace 10 meses que está cortado.
El fracaso de las discusiones en el nivel técnico se ha debido, según la interpretación oficial argentina, a la intransigencia uruguaya y a la autonomía demostrada por Botnia para desarrollar su planta.
El papel del rey
En la administración de Kirchner señalan que está claro que la Argentina no quiere generar ningún costo político al rey Juan Carlos de España, quien asumió la labor de buenos oficios para facilitar el diálogo entre argentinos y uruguayos. "Pero la llave para destrabar el conflicto está en las manos de Uruguay", señaló ayer una fuente diplomática. El conflicto existe y hay que ser muy cauteloso, insistieron las fuentes.
En la reunión en la estancia de Anchorena, en Uruguay, entre Taiana, Alberto Fernández y Gonzalo Fernández, realizada a fines del mes último, se acordó que había que buscar un contexto político para destrabar el conflicto, atrancado en el nivel técnico. Así, el encuentro técnico, que debía realizarse a fines de septiembre, fue reemplazado por otro de alto nivel político, convocado por Moratinos y coordinado por el embajador español ante las Naciones Unidas, José Antonio Yáñez-Barnuevo.
El objetivo argentino es ofrecerle al rey Juan Carlos de España durante la cumbre iberoamericana de noviembre, en Chile, un avance en el diálogo bilateral.
Pero este camino no significa, de ningún modo, abandonar la estrategia de mantener el reclamo jurídico en la Corte Internacional de La Haya.
Por Jorge Rosales
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Viernes 21 de Septiembre de 2007