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Buscan un acuerdo para noviembre
Los dos gobiernos intentarán que Botnia no empiece a operar hasta fines de año
Una preocupación quedó instalada en las comitivas de la Argentina y del Uruguay luego del fracaso de la reunión de alto nivel político en Nueva York: cómo atravesar el mes que hay por delante hasta la cumbre Iberoamericana que se celebrará en Santiago de Chile el 8 de noviembre próximo, y que tendrá como figura estelar al rey Juan Carlos de Borbón.
Según supo LA NACION de altas fuentes oficiales, las partes aspiran a que en esa fecha el monarca español pueda anunciar un principio de entendimiento que ha comenzado a elaborarse por estas horas en el más absoluto de los sigilos, con la hipótesis de que la pastera Botnia funcionará donde está emplazada actualmente, a la vera del río Uruguay.
El eventual acuerdo corre por carriles paralelos a la presentación argentina en La Haya, que, en rigor, es el escenario en el que se sostendrá el reclamo por la relocalización de Botnia, tal como ayer se comprometió Kirchner ante el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti.
Las fuentes consultadas revelaron que la expectativa de los gobiernos de Uruguay y de la Argentina es que hasta que hasta que el acuerdo se concrete, la papelera no comience a funcionar.
En rigor, ésa es una condición sine qua non para poder trabajar en un proyecto de acuerdo. De otro modo, el clima político, como consecuencia del malestar de los asambleístas entrerrianos, impediría el avance de cualquier tipo de entendimiento.
Por ello, el anuncio de que la planta está lista para operar, formulado ayer desde Helsinki, fue interpretado cerca de Kirchner como un gesto de presión por parte de la pastera a ambas administraciones. Y, de hecho, no contribuye a generar el clima necesario para que las partes puedan avanzar en ese acuerdo que a ambas orillas del Río de la Plata consideran vital para no desairar al rey de España.
La alternativa de solución está aún en una etapa de preparación. Su contenido aún está en estudio y se guarda bajo llave, dijeron las fuentes consultadas. El facilitador del diálogo, el embajador de España ante la ONU, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, se ha comprometido a darle un desarrollo a esa iniciativa para presentársela a las partes en las próximas semanas, según confiaron a LA NACION en el entorno presidencial.
"Hay un período crítico hasta que empiece a funcionar la planta. Ese es el período más duro que debemos atravesar", confió un encumbrado funcionario del gobierno de Kirchner.
"La Argentina aspira a que, de comenzar a funcionar, Botnia empiece a operar después de noviembre, para no subir la tensión y llegar a la cumbre con un nulo avance en el diálogo que propició el rey Juan Carlos", dijo.
Sobre cuáles podrían ser los métodos por desplegar para que el escenario del acuerdo se concrete conversaron las partes en la cumbre que realizaron en la residencia de Anchorena el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y su par uruguayo, el secretario general de la Presidencia, Gonzalo Fernández, un mes atrás.
El tema también se abordó en Nueva York, en la cumbre del último fin de semana, pero Uruguay no tomó allí compromisos.
En verdad, en el gobierno de Kirchner son conscientes de que por ahora la llave que permitiría llegar a noviembre con un principio de entendimiento está en manos de Uruguay, que aún no concedió a Botnia la habilitación ambiental definitiva para comenzar a operar.
Ese permiso podría ser demorado, al menos hasta después de noviembre. Esa es la expectativa del gobierno de Kirchner.
Por Lucas Colonna
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Martes 2 de Octubre de 2007