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Por el incendio en Gerli reclaman que muden las fábricas de la zona
Ardió un depósito de plásticos en un barrio de casas bajas. Los vecinos, que se autoevacuaron, habían pedido que mudaran estos establecimientos porque son peligrosos y causan problemas. No hubo víctimas.
Eran cerca de las 9 cuando los vecinos de un depósito de carcazas de plástico de Gerli, partido de Avellaneda, se despertaron alarmados por el resplandor que despedían las llamas de un enorme incendio que terminó por devorar gran parte del establecimiento. En el lugar trabajaron 15 dotaciones de bomberos de la zona sur del conurbano que lograron controlar las llamas dos horas después.
En medio de llamas que llegaron a tener 12 metros de alto y la densa humareda negra, los vecinos se autoevacuaron. Más tarde, volvieron a reclamar que saquen las fábricas de la zona. Porque si bien el incendio no dejó víctimas -tres bomberos y un vecino sufrieron principios de asfixia-, algunas medianeras cercanas al depósito fueron apuntaladas para evitar derrumbes.
En un primer momento la espectacularidad del incendio hizo temer peores consecuencias. Desde edificios de la Capital se podía ver la columna de humo negro, que por momentos tomaba la forma de un gran hongo. Al ingresar a Avellaneda por el Puente Pueyrredón se divisaban las llamas. Y no había que conocer el barrio para ubicar el depósito, bastaba con seguir el humo y el olor. Según le contaron los vecinos a Clarín, los bomberos tardaron sólo minutos en llegar y cuando lo hicieron todos los empleados del depósito ya se habían evacuado. Como los bomberos combatían el fuego, pero no lograban controlarlo, muchos vecinos se autoevacuaron. Fue el caso de Martín Erricheti, que vive sobre Casacuberta, de espaldas al depósito. Salió temprano para tomar el colectivo y cuando llegó a la parada alcanzó a ver las llamas: "Volví corriendo, agarré mis documentos, desaté al perro y me fui a la calle. Enseguida vinieron los bomberos a tirar agua en la pared de mi patio, porque estaba hirviendo. Los ladrillos parecían brasas", contó. En la zona, hay muchos depósitos y fábricas que, en su mayoría, comparten medianera con casas bajas y sencillas con jardín y patio trasero.
Además del lógico temor por la fuerza de las llamas, ayer hubo dos momentos que se vivieron con mucha tensión por parte de los vecinos: la evacuación por prevención de casi cien chicos de la Escuela 60, ubicada a pocos metros del lugar, y la falta de espuma para combatir el incendio. Los vecinos le reclamaron a los jefes policiales y a los bomberos por la escasez de recursos. La llegada de más dotaciones de los cuarteles de Sarandí, Villa Domínico y Avellaneda calmaron los ánimos.
Uno de los propietarios del depósito, Guillermo Solito, contó que el incendio se inició luego de un cortocircuito provocado -según él- por la caída de un rayo. Las pericias que determinarán exactamente que pasó estarán listas entre hoy y mañana, según voceros de la Municipalidad de Avellaneda.
Humberto Borzani, subsecretario de Producción del Partido, le confirmó a Clarín que tanto el depósito como la fábrica -que se encuentra en la misma manzana, sobre la calle Güemes- están habilitados: "La fábrica trabaja desde los 80 y en 2003 pidieron la ampliación de los depósitos hacia la calle Helguera. Tienen aprobados un plan de contingencia y manejo del fuego", dijo.
Por otro lado el funcionario aclaró que la zonificación del barrio permite la coexistencia de casas, depósitos y fábricas. Aunque esto no mitigó las quejas barriales. Karina Rey y Hugo Chiarelli le contaron a este diario de sus habituales quejas en la municipalidad: "El ruido es insoportable y cada tanto los olores inundan durante días el barrio", dijeron.
Por: Silvia Gómez
Clarín
Miércoles 3 de Octubre de 2007