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Buscan proteger la cultura en los parques nacionales

Conclusiones de un congreso internacional

Las conclusiones del II Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales, que concluyó el sábado en Bariloche, incluyeron un enfoque que integra el patrimonio cultural -tangible e intangible- y el espiritual de las áreas bajo protección.

Allen Putney, de la Comisión Mundial de Areas Protegidas de la Unión Internacional por la Conservación, propuso "una visión holística. Las áreas protegidas son más que ecosistemas, especies y genes -observó-. Hay una parte no material, la relación entre el hombre y la naturaleza". Al fin de cuentas, señaló, se trata de un principio de la ecología: todo está relacionado con todo.

Destacó que la Argentina es uno de los pocos países cuyos parques nacionales están manejados en equilibrio entre la conservación de la biodiversidad y el uso público. En efecto, en la Administración de Parques Nacionales (APN) funciona desde hace diez años el Programa de Manejo de Recursos Culturales, que investiga y cuida el patrimonio cultural, desde el arte rupestre hasta la arquitectura institucional. Además, buena parte del personal de APN -incluidos los guardaparques- tiene una formación cultural amplia y una percepción sensible de la cosmovisión de las comunidades indígenas.

Putney habló de la necesidad de concebir las áreas protegidas "como parte integral del tejido social, manejadas como una gama de valores tangibles e intangibles, con programas que den espacio a la dimensión mágica, y oportunidades para que el visitante busque su integración con la naturaleza. Hay que prestar atención al susurro ancestral".

"En los idiomas occidentales no tenemos las palabras adecuadas; por eso, en la interpretación se usan las voces indígenas, que expresan un concepto fluido de hombre-naturaleza y un concepto de reciprocidad", agregó.

Nuria Sanz, coordinadora del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconoció que allí "costó mucho poder integrar cultura y naturaleza". El proyecto más ambicioso es la futura nominación como Patrimonio Mundial del Qhapac Ñan, el Camino del Inca, una red vial de 40.000 kilómetros que cruza seis países, incluidas siete provincias argentinas. Pasa por 15 de las cien ecorregiones de Sudamérica, y por muchas áreas protegidas. La nominación será un proceso abierto, que irá incorporando tramos significativos -en especial trasfronterizos- y articulando áreas naturales y culturales.

Es un gran proyecto de investigación y de trabajo con las más de 3.000 comunidades indígenas que viven en esa franja, en el que intervienen 200 especialistas; una búsqueda de "razones para hablar de andinidad en la actualidad", subrayó Sanz.

El Qhapac Ñan se construyó entre 1480 y 1532, y fue clave en la expansión del Imperio Inca. Por eso está asociado a una gran cantidad de sitios ceremoniales, de agricultura, minería, aprovisionamiento y arte rupestre. Su valoración mundial a través de la UNESCO significará, según Sanz, "una ruta para que viajen memorias y sentimientos".

Por: Sibila Camps

Clarín

Lunes 8 de Octubre de 2007

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