Ud. está en: Noticias > España confía en que el rey logrará un acuerdo político
España confía en que el rey logrará un acuerdo político
Expectativa por la reunión que tendrán el viernes el monarca, Kirchner y Vázquez
MADRID.- La prueba de fuego para los buenos oficios del rey Juan Carlos por las papeleras ya tiene fecha tope: el próximo viernes por la tarde, los presidentes de Uruguay y de nuestro país deberán compartir un salón en el que permanecerán reunidos, junto con una veintena de colegas de la región, durante más de dos horas, y del que sería incómodo salir.
El llamado "retiro de la cumbre" es una de las novedades de formato que el encuentro anual iberoamericano inaugura, a partir de pasado mañana, en su edición chilena.
"Se trata de un espacio en el que entran sólo los presidentes; sin ministros ni colaboradores. La idea es generar un momento para el contacto político en confianza y sin filtraciones", dijo a LA NACION la secretaria del gobierno español para Iberoamérica, Trinidad Jiménez.
No se hizo con esa idea. Pero el conflicto que enfrenta a los gobiernos de Néstor Kirchner y de Tabaré Vázquez por la instalación de una planta de celulosa sobre el río Uruguay será el primero en beneficiarse con el mecanismo: sería imposible no sumarse al "retiro" sin desairar abiertamente al rey Juan Carlos. Y para velar por que eso no ocurra, estará allí no sólo el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sino también la anfitriona, Michelle Bachelet, que intentará que sus invitados estén cómodos y participen en el programa.
De modo que lo que no aporte el ánimo político, recargado con la inminente puesta en marcha de la planta procesadora de Botnia lo suplirá la agenda: para ambos presidentes es cuando menos difícil decirle que no a un rey y aguarle la fiesta a una dama, todo en un mismo día.
El gobierno socialista español, que embarcó hace un año al rey en la aventura de los buenos oficios, tiene necesidad de que el esfuerzo diplomático termine de la mejor manera. "Hasta ahora ha cosechado mucho éxito", dijo ayer Jiménez.
El objetivo es que haya algún gesto "concreto" durante la cumbre que empieza pasado mañana. "Si hay algún tipo de acuerdo para anunciar, eso competerá a las partes", dijo la funcionaria.
-Pero ¿qué es lo que esperan? -preguntó LA NACION.
-A lo largo de este año, el proceso de facilitación ha desarrollado diversos encuentros y reuniones de trabajo. Creemos que el éxito en todo eso ha sido la discreción. Y así queremos que culmine. Ya se han conseguido muchas cosas; entre ellas, que los gobiernos volvieran a sentarse juntos en esta ciudad. Y así queremos que esto siga", dijo la funcionaria.
El gobierno socialista moviliza para Santiago de Chile al mediador real, el embajador Juan Antonio Yáñez-Barnuevo. Todo parece indicar que el plazo para un difícil acuerdo de trabajo se cierra el sábado. Ese mismo día, por la tarde, Rodríguez Zapatero sigue viaje para la Argentina y, luego, para Uruguay.
Pero difícilmente algo bilateral referido al conflicto cristalice en esa ocasión. Primero, porque su agenda rioplatense tiene importante signo proselitista. Y, sobre todo, porque cuando Rodríguez Zapatero llegue a Montevideo, el presidente Vázquez no estará para recibirlo.
"Nos han informado que estará de viaje fuera de Uruguay", explicó Jiménez. Vázquez, que viene del desgaste interno que le provocó el pedido español para dar marcha atrás con el funcionamiento de la planta de Botnia, dejará al mandatario peninsular en manos de su segundo, el vicepresidente, Rodolfo Nim Novoa, según se indicó ayer en el Palacio de la Moncloa.
Tanto para Uruguay como para nuestro país, la crisis bilateral por la planta de celulosa es el eje del encuentro iberoamericano que empieza pasado mañana.
-Tras un año de experiencia en la facilitación real, ¿cabe esperar nuevas iniciativas de este tipo por parte de la corona española?
-Lo mejor es que los países lleguen a entendimientos por sí mismos. El caso de la facilitación del rey en el conflicto entre la Argentina y Uruguay nació como un mecanismo coyuntural durante la Cumbre Iberoamericana de Montevideo. De no haber existido esa cumbre, difícilmente se hubiera planteado. Fue la circunstancia y la coyuntura, y el hecho de que los dos países enfrentados tenían vocación de diálogo y de entendimiento. Fue algo coyuntural -contestó Jiménez.
Habló con la voz de la experiencia. Ahora, la idea es que algo, por pequeño que sea, cristalice en las próximas horas entre los gobiernos enfrentados del Río de la Plata. En sus términos diplomáticos trabaja otra vez el inagotable enviado del rey Yáñez-Barnuevo.
Por Silvia Pisani
Corresponsal en España
La Nación
Martes 6 de Noviembre de 2007