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Botnia: Uruguay se endureció y dice que "se acabó la buena voluntad"

Lo afirmó el canciller Gargano, quien dijo que si no habilitaban la pastera seguirían los "insultos y agravios". En la Cancillería argentina manifestaron "sorpresa" por sus dichos y no descartan una respuesta oficial

Se acabó el tiempo de toda buena voluntad", dijo textualmente ayer el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, al referirse al conflicto bilateral, que a partir del jueves, desde que Botnia recibió el permiso del Ejecutivo oriental para empezara a operar, llegó a su punto más álgido.

Una confesión de Gargano

El canciller uruguayo Reynaldo Gargano aseguró ayer que Tabaré Vázquez firmó la habilitación de Botnia durante la Cumbre Iberoamericana, tras la negativa del gobierno de Néstor Kirchner de concretar una reunión entre ambos mandatarios, como había propuesto España. En una nueva versión sobre el frustrado acercamiento de Santiago de Chile, Gargano señaló: "El jueves de la semana pasada, cuando llegamos a Santiago, el canciller español Moratinos propuso que se reunieran los presidentes con el Rey. Pero el Gobierno argentino la rechazó categóricamente diciendo: "¿¡Reunión!? De ninguna forma. Porque después de la foto ¿qué se va a decir? Si total esto no se va a solucionar".

Absurdo y lejano
Daniel Juri


Alguna vez, en la punta sur de Río Gallegos, por el Estrecho de Magallanes, un militar argentino contaba azorado cómo vivió el conflicto con Chile por el Beagle. Y es que ese militar chileno al que tenía enfrente y al que, de golpe, le habían dado la orden de apuntarle, estaba casado con su hermana. Penaba el hombre, además, porque los habían obligado a suspender el picadito que militares argentinos y chilenos se jugaban todo los domingos. Las noticias de Buenos Aires, decía, les sonaban absurdas y lejanas.

Tan absurdas, aunque no haya armas de por medio, como suenan por estas horas las noticias de uno y otro lado del Río de la Plata.


La cifra

72 Por ciento de los uruguayos se niega a acordar con Argentina si no terminan los cortes, según una encuestadora de ese país.

"Si se posponía (la habilitación de la planta), si pasaban quince días más, iban a pasar quince días más de relajo, de insultos, de agravios", dijo Gargano, quien, hasta ahora siempre había sido medido en sus definiciones.

Esta y otras declaraciones del secretario de Estado hablan, a las claras, de un endurecimiento de la postura uruguaya en torno a esta disputa que, tras la Cumbre de presidentes Iberoamericanos celebrada en Santiago de Chile, tensionó hasta el límite la relación bilateral.

Del lado argentino no hubo respuesta oficial a las definiciones del ministro uruguayo, aunque fuentes de la Cancillería le manifestaron ayer a Clarín que en el despacho del ministro Jorge Taiana están "evaluando los pasos a seguir". Planteado en términos diplomáticos, esto podría derivar en una respuesta formal del Gobierno argentino a su par uruguayo.

Los voceros oficiales no disimularon su "sorpresa" por, según dijeron, "los cambios en el discurso del canciller Gargano que venía hablando de la posibilidad de retomar el diálogo" entre los dos países.

Y agregaron que los funcionarios de Tabaré Vázquez "buscan victimizarse" tras la súbita decisión de autorizar el funcionamiento de Botnia, en medio de la Cumbre en Santiago de Chile y cuando sigue abierta la "facilitación" del rey Juan Carlos para tratar de destrabar el conflicto.

Ayer, incluso, distintas fuentes uruguayas lanzaban la versión de que Tabaré Vázquez podría no asistir a la asunción de Cristina Kirchner el 10 de diciembre próximo. Luego, Gargano se ocupó especialmente de desmentir el rumor: dijo que el presidente uruguayo no tendría problemas en ir a su asunción y se refirió a las posibilidades de que, durante el mandato de Cristina, pueda encontrarse una solución al diferendo. "Es una señora respetable, con una larga carrera política y con mucha experiencia. Valorará los hechos como acostumbra a hacerlo todo gobernante y actuará en consecuencia. Yo espero que actúe de tal manera que el conflicto se supere", afirmó.

Pero retomó el tono duro al hablar del conflicto durante la gestión de Néstor Kirchner: "Hemos dado mucho tiempo. Hemos sido víctimas de ataques internos subliminales y nada subliminales", dijo Gargano.

En conferencia de prensa, al terminar el Consejo de ministros que todo los lunes se reúne para tratar los principales temas de la agenda política y que, en esta oportunidad, se centró en el diferendo pastero, Gargano dijo que "tanto cerrar el paso en uno de los extremos del puente General San Martín como clausurar el espacio aéreo cercano a la planta, fueron medidas que se adoptaron debido a las declaraciones realizadas por los asambleístas, que el Gobierno argentino no sólo no desmintió, sino que consintió".

Los ministros que participaron en el habitual cónclave, encabezado ayer por el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa -quien reemplaza en la primer magistratura a Tabaré, que se encuentra en una gira oficial por Asia y Oceanía hasta el 22 de este mes- concluyeron que las medidas precautorias que tomó el Gobierno uruguayo para evitar incidentes fueron acertadas. Gargano señaló que "estas medidas, por ahora, se mantendrán y que recién se levantarán cuando desaparezca la situación actual".

Lo cierto es que la "situación actual" de la que habló Gargano parece lejos de desaparecer: mientras Botnia alista su primer embarque hacia Europa, los asambleístas de Gualeguaychú ya están a punto de cumplir un año con el corte fronterizo, mientras que en Colón habrá cortes diarios de dos horas y cierre completo del paso durante los fines de semana.

INFORME: Guillermo Pellegrino

Clarín
Martes 13 de Noviembre de 2007

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