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Cristina Kirchner afianzó la alianza energética con Paraguay

Se reunió con Duarte Frutoscerca de Yacyretá, con la idea de ampliar el suministro

AYOLAS, Paraguay.- Estuvo sólo 50 minutos en esta pequeña localidad de frontera, pero fueron suficientes para cerrar una nueva alianza energética con Paraguay. Cristina Kirchner promovió con el presidente Nicanor Duarte Frutos un nuevo acuerdo que ampliará en 2700 megavatios la capacidad energética de la Argentina en un plazo de cinco años.

Hasta aquí llegó dos horas más tarde de lo previsto para inaugurar las obras de canalización del arroyo Aguapey, la primera etapa en el proceso de finalización de la mayor deuda que ambos gobiernos aún tienen pendiente: la represa Yacyretá. A pesar de la demora, que ya lleva tres décadas, la presidenta electa se animó a prometer la construcción de una nueva central hidroeléctrica, en Misiones.

"Estamos trabajando mucho para abordar Corpus. El nuevo gobierno está dispuesto a hacerlo", prometió. Según los primeros planes, este nuevo proyecto se ubicará 180 kilómetros al norte de Yacyretá y a 100 kilómetros de Posadas. La iniciativa ya ha generado un fuerte rechazo de la población misionera cuando se plebiscitó su construcción en 1996. Pero Cristina Kirchner pretende ponerla en marcha. Dijo ayer que las obras se relocalizaron y que las fuerzas políticas de la provincia "están dispuestas a votar en favor".

Su prioridad ayer fue dejar en claro que las inversiones en energía harán que la región se convierta en "punta de lanza del modelo de acumulación" y desestimó las posibles crisis energéticas en el verano. "Antes había un modelo que no requería energía. Nada es casualidad", advirtió.

Una vez finalizada Yacyretá (debería ser en diciembre del año próximo), el nuevo gobierno comenzará el estudio de factibilidad en la nueva zona con el mismo ente binacional que hoy construye la demorada represa.

"Todo el año que viene trabajaremos con las poblaciones para evitar cualquier tipo de negativa al proyecto", dijo a LA NACION el ministro de Planificación, Julio De Vido, encargado de llevar a la práctica la promesa de la presidenta electa. La central demandará una inversión de 3000 millones de dólares, según evaluó el funcionario, que ayer se mostró en buena sintonía con la primera dama. Se sentaron juntos durante el acto y ella le rumoreaba al oído. El tema: el calor. De Vido, distendido, sonreía.

El ministro la acompañó ayer hasta el descampado donde se hizo el acto, a unos 40 kilómetros de este pueblo, junto con el canciller Jorge Taiana, y el vocero presidencial, Miguel Núñez. Fue a orillas del arroyo Aguapey, con la obra recién terminada a un costado.

El gobierno de Paraguay acondicionó una carpa para recibir a la comitiva argentina. Armaron un sector vip, con baño, alfombra, un sillón de pana colorada y flores en cada rincón.

Cristina llegó y se fue en cuestión de minutos. Duarte Frutos la acompañó en una recorrida aérea por la zona. Iba también la candidata oficialista a la sucesión, Blanca Ovelar, a quien Cristina dio su apoyo público.

La comitiva llegó con demoras por un cambio de avión de último momento. Otra vez un desperfecto, pero en el Tango 02, obligó a cambiar la nave antes de partir hacia aquí. Cuando llegaron los presidentes, actual y futura, cortaron la cinta de rigor de toda inauguración y se fueron al acto. El presidente paraguayo llenó de elogios a su futura colega: "Es una gran luchadora de las causas latinoamericanas".

Ella le retribuyó la gentileza. "Cuando me invitó a venir no lo dudé un instante. Hay que ser muy claros con nuestras alianzas, en qué lugar estamos ubicados", dijo.

Fue su despedida de los viajes fuera del país como primera dama. A partir de ahora lo hará como presidenta.

Por Mariana Verón
Enviada especial

SPAN class=trebuchet13> La Nación

Viernes 30 de Noviembre de 2007

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