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En Gualeguaychú crece la fobia al olor
Varios alumnos se declararon afectados por el humo de Botnia; el municipio abrió un centro de denuncias
GUALEGUAYCHU.- La chimenea se ve desde la escuela, en el horizonte, sobre los árboles. A 7 kilómetros, funciona Botnia. Lucrecia Moreyra mira hacia allí y se le afina la voz: "¿Qué hago si les pasa algo a los gurises? Estamos preocupados Le tenemos miedo al olor".
Moreyra es la directora de la escuela Esteban Piacenza, de la zona rural El Potrero, a pocos kilómetros del río Uruguay; la misma docente que anteayer hizo la primera llamada a la línea de la Oficina de Emergencia Ambiental, que el municipio inauguró ese mismo día para profundizar su plan anti-Botnia y denunciar posibles "escapes tóxicos" en la planta.
La maestra está asustada: tres de sus alumnos de 8º y 9º grado sintieron náuseas y mareos. Les ardió la nariz, la garganta y los ojos. Todos dijeron que la noche anterior habían sentido "olores fuertes y picantes" en sus casas. La directora llamó a Emergencia Ambiental y dos de los chicos tuvieron que ser trasladados al hospital Centenario. Durante la noche, otro chico también tuvo que ser atendido: dijo que sintió ardor y mareos mientras pescaba en las costas del río Uruguay. Los temores crecen.
"Esto arruina la tranquilidad del campo, de la gente trabajadora. Por primera vez en mi vida tengo que preocuparme por el viento. Cuando sopla del Este aparece el olor", protestó la maestra.
La semana pasada, en Costa Uruguay Sur, un grupo de maestras de la escuela número 12 protestó por intoxicaciones por "una nube negra con olor a gas y huevo". Esa denuncia aceleró la puesta en funcionamiento de la línea telefónica para denuncias.
Aquí, las autoridades temen que una posible acumulación de denuncias provoque "una ola de pánico" en la población. "Hay que evitar el temor colectivo", pidió ayer el director del hospital Centenario, Hugo Gorla. El médico confirmó que la semana próxima convocará a docentes de "zonas en riesgo" para informarles cómo actuar en caso de problemas.
El director del hospital creó, además, un equipo de 10 médicos dedicados exclusivamente al control de vigilancia en salud ambiental. Tienen un objetivo: elaborar un modelo de registro de datos y de atención. Los datos, para estudiar si efectivamente hay relación entre los síntomas de los pacientes y la producción de Botnia. "Sin organización, esto podría ser un caos", advirtió Gorla a LA NACION.
Defensa Civil, además, encabeza una mesa común que incluye a autoridades del hospital, a la Prefectura, a la Gendermería, a la policía y a los Bomberos. "Así elaboramos planes de contingencia en diversos casos", dijo ayer a LA NACION Javier Villanueva, secretario local de Medio Ambiente.
El municipio mantiene en paralelo estudios específicos de control de aire, agua y suelo. Estudios que ahora se complementarán con los iniciados por gobierno nacional.
Según las autoridades locales, hace más de un año 30 especialistas de las universidades de Buenos Aires, de Luján y del Comahue hacen análisis en la región, con apoyo de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Hace 20 días, todos los exámenes se profundizaron con el propósito de "acumular pruebas" que puedan ser presentadas ante la Corte Internacional de La Haya en caso de haber contaminación. Habrá que esperar. Todavía no hay resultados.
Por Juan Pablo Morales
Enviado especial
Brasil, preocupado
- El canciller brasileño, Celso Amorim, afirmó ayer que la crisis entre la Argentina y el Uruguay por la instalación de Botnia en la zona fronteriza "afecta" al resto del Mercosur. "Obviamente que el tema es bilateral. Y obviamente que tiene implicancias en el Mercosur. Somos una familia de cuatro, y si las relaciones entre dos socios no es buena, eso acaba afectando el avance en otras áreas", dijo.
La Nación
Sábado 1 de Diciembre de 2007