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Tensión y caos de tránsito por una protesta frente a Buquebús
Otra vez los asambleístas de Gualeguaychú trajeron su reclamo a la ciudad
"Diga ¡NO! a Botnia y Ence", decía el papel que pegaron los asambleístas sobre los carteles de publicidad. Mientras ardían tres neumáticos, explotaban petardos y Prefectura formaba un cordón humano para impedir el paso de los manifestantes, desde los parlantes se reforzaba esa idea: "No ayude a los que, por unas monedas, como Judas, entregan el patrimonio ambiental y fluvial".
Provocando un caos de tránsito y en medio de un enorme operativo de seguridad que derivó en empujones, los asambleístas de Gualeguaychú -con la ayuda de sus pares porteños- llegaron nuevamente ayer al mediodía a las puertas de la terminal de Buquebús, en Puerto Madero, con su mensaje contra la instalación de las plantas de celulosa en Uruguay.
La última marcha de los asambleístas a este lugar, en abril del año pasado, había concluido con incidentes, heridos y dos detenidos.
En paralelo con esta protesta, la asamblea de Colón bloqueó durante dos horas el acceso al puente General Artigas, que une esa ciudad con la uruguaya de Paysandú.
Durante la marcha, los rumores de que Concordia también saldría a la ruta 015 no paraban de escucharse. En diálogo con LA NACION, el integrante de la asamblea Concorvida, Hugo Isidro, negó que se haya pensado en realizar esa medida, que hubiera significado un virtual bloqueo a los cuatro accesos a Uruguay.
"Botnia, go home"; "Sí a la vida, no Botnia" y "Chau Uruguay Natural" [en referencia al slogan turístico del vecino país], eran algunas de las banderas que se mezclaban entre los 400 manifestantes, según calcularon sus organizadores, que marchaban por Leandro N. Alem. Las fuerzas de seguridad estimaron menos de 200.
"El objetivo es distribuir volantes indicativos de lo que significan las plantas celulósicas y que los turistas lleven ese mensaje a Uruguay", precisó el activista Juan Veronesi.
Cuando la marcha llegó a la avenida Córdoba, pasadas las 12, una cadena de 250 efectivos de Prefectura les impidió avanzar. Los bocinazos comenzaron a mezclarse con la batucada de los asambleístas.
"Nos movemos de acá si nos dejan pasar a repartir los volantes. El quilombo lo armaron ustedes porque nos cambiaron el arreglo que teníamos", exigió Rubén Saboulard, de la Asamblea de San Telmo, a los jefes del operativo de seguridad.
Finalmente, luego de idas y venidas, media hora después se permitió que 40 asambleístas pudieran ubicarse junto a la puerta de entrada de vehículos de Buquebús para repartir los panfletos a cambio de que liberaran el paso.
Mientras los manifestantes organizaban el cruce del cordón de seguridad, los redoblantes pararon de sonar. Entre asambleístas y agentes de Prefectura comenzó un forcejeo que duró apenas unos segundos. Fue el momento más tenso de la jornada.
"Me parece bien que se manifiesten contra las papeleras, pero qué tienen que ver mis vacaciones", preguntó uno de los automovilistas que recibió el panfleto de los asambleístas.
"Algunos los recibieron pero otros ni te bajaban la ventanilla", lamentó el asambleísta de Gualeguaychú Roberto Marchesini.
Luego de estar más de dos horas bajo el agobiante sol, los asambleístas se retiraron del lugar.
La idea de los activistas era intentar al menos retrasar algún servicio de Buquebus. No lo lograron. Según informaron voceros de la empresa, las salidas de las 12.30 y de las 15 salieron "a horario y con normalidad".
Por Sebastián Iñurrieta
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Miércoles 16 de Enero de 2008