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Los asambleístas rechazaron un informe ambiental

Señalaba que no hay contaminación

El monitoreo realizado por la ONG Green Cross, publicado ayer por LA NACION, que revela que en su primer mes de funcionamiento Botnia no contaminó el aire de Gualeguaychú, fue recibido de variadas formas por los asambleístas.

Mientras unos prefirieron destacar que esos resultados son prematuros y no significan que la planta no pueda contaminar en un futuro, los más radicales acusaron a la ONG de intentar "limpiar la imagen de Botnia".

Para la realización del informe, Green Cross monitoreó el aire de Gualeguaychú desde el 11 de octubre de 2007 hasta el 20 de diciembre de 2007, con un equipo emplazado en el balneario de Ñandubaysal, a 12 kilómetros en línea recta frente a la pastera.

Y llegó a la conclusión de que "los niveles en el aire de dióxido de azufre, del que se derivan los posibles gases peligrosos que podría emanar la planta, no sufrieron ninguna variación entre antes y después de Botnia iniciara sus operaciones", tal como explicó Marisa Arienza, presidenta de la sede local de la ONG fundada y presidida por el ex premier ruso Mikhail Gorbachov.

El supuesto bajo nivel de producción de Botnia es el argumento más expresado por los asambleístas para explicar por qué aún el medio ambiente no habría sufrido variaciones.

"La planta está funcionando al 10 por ciento. Porque si ellos [por Botnia] trabajaran al 100 por ciento, delatarían que están contaminando", especuló el asambleísta Juan Ferrari.

Consultados por este medio, voceros de Botnia afirmaron que durante ese primer mes la planta llegó producir a un 61 por ciento. En ese período, según las mismas fuentes, Botnia produjo 30.890 toneladas de pasta celulosa.

Daniel Pérez Molemberg, otro referente de la asamblea, focalizó sus críticas en el tiempo que se realizó el monitoreo.

"Es de sentido común que si se analiza la planta de celulosa a 70 días de su funcionamiento no se va a hallar nada. Es acumulativa la contaminación que genera este tipo de empresas. No es como una bomba atómica. Es un proceso lento", reflexionó.

De la misma forma, se habían expresado los directivos de Green Cross. "Algunos llegaron a pensar que el día que se prendiera la chimenea iba a ser como que un avión con Napalm sobrevolara Gualeguaychú. Si se espera eso y no ocurre nada, se puede llegar a la falsa conclusión de no ocurrirá nada. Y no significa que no va a pasar algo", opinó Arienza.

"Lo más importante que se puede analizar en los primeros meses y años es la clara violación de Tratado del Río Uruguay", subrayó Pérez Molemberg.

Otros optaron por atacar a Green Cross. "Esto es parte de una campaña de Botnia para limpiar su imagen", acusó el asambleísta Jorge Fritzler. Fritzler, en declaraciones al canal de noticias TN.

Fritzler también argumentó que la fábrica de celulosa de Botnia funciona "entre un 10 y un 15 por ciento" de su capacidad, por lo que el grado de polución resultaría "proporcional" al nivel de producción.

Finalmente, el asambleísta apuntó sus dardos contra el informe. "Hay estudios encargados por la municipalidad de Gualeguaychú en los que se ha detectado, en ciertos días, que la emisión de sustancias contaminantes superaba los niveles [admitidos por la Organización Mundial de la Salud]", dijo Fritzler.

Sin embargo, entrevistado por este medio la semana pasada, el intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo, negó que el municipio hubiera encargado monitoreos del aire, sino que los estudios en la zona los realiza la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. Sus resultados aún no se conocen.

La Nación
Lunes 21 de Enero de 2008

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