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Mendoza: Crece el acoso psicológico en los comercios locales
Las consultas médicas se repetían, pero no se registraban diagnósticos claros. Los pacientes, todos empleados de comercio, manifestaban que se sentían maltratados en sus lugares de trabajo. “Siento impotencia cuando me gritan” o “Me humillan y descalifican frente al cliente” eran los testimonios que se repetían. Es más, muchos de ellos comenzaron a faltar e incluso renunciaron a sus labores cotidianas.
Por eso, el Centro Empleados de Comercio (CEC) decidió realizar una experiencia de investigación sobre doscientos trabajadores y, posteriormente, de intervención para darle respuesta al acoso psicológico en el trabajo o “mobbing” que estaban sufriendo. En la actualidad, las personas afectadas -trabajadores de supermercados, telemarketers, locales de ropa y calzado, entre otros- reciben terapias combinadas y trabajan en grupos con clínicos, psicólogos y psiquiatras.
“Los empleados de comercio nos decían que sufrían maltratos verbal y gestual, y que esto los hacía sentirse muy mal, desvalorizados como personas. Todos los sujetos que consultaban mostraban los mismos síntomas: desgano, falta de voluntad y, sobre todo, afirmaban que llegaban al ambiente de trabajo y sentían que se ahogaban”, explicó Nilda Bautista, psicóloga social del CEC que desarrolló la propuesta.
Estas señales definen al acoso psicológico en el trabajo, que se caracteriza por ejercer una violencia psicológica extrema durante un tiempo prolongado, con la finalidad de interrumpir la red de comunicación de la víctima. También se busca destruir la reputación de un trabajador, perturbar el ejercicio laboral y lograr, finalmente, que la persona abandone su lugar de trabajo.
“Muchos empleados -completó Bautista- terminan dejando de trabajar, mientras que otros cambian de actividad”.
Salud vs mercado
Marianela (nombre ficticio) tiene 27 años y trabaja en una empresa de venta telefónica desde hace dos años; está casada, tiene un hijo de 5 años y acudió al CEC para pedir ayuda.
“En mi trabajo me gritan, me golpean en la espalda y me insultan. Tenemos un mínimo de ventas por día, si no lo hacés te ponen carteles que dicen ‘si no podés, dejá la silla y andate’. Si no vendés te hacen correr alrededor de las casillas para que te despabiles y se ríen cuando lo hacés. Estoy mal, tengo el pecho oprimido, no puedo respirar, lloro todo el tiempo y me duele la cabeza. Estoy triste, no tengo ganas de nada, me pongo agresiva con mi hijo y me siento inútil”, contó en su tratamiento. Finalmente, la joven mujer fue despedida de la empresa mientras transitaba una licencia laboral; actualmente sigue en tratamiento.
Este es uno de los casos que comenzaron a manifestarse en el comercio local. Por eso, en 2003 el CEC realizó un relevamiento de fichas de los empleados que habían consultado al médico por diferentes síntomas, pero que no evidenciaban ninguna patología. A partir de esto, se contactó a doscientos trabajadores para ajustar las preguntas.
Esta intervención permitió determinar qué personas estaban bajos los efectos del acoso psicológico. “Así se crea el programa CEC escucha, cuyo objetivo es ayudar a las personas a su reinserción social, dándoles una respuesta integral. Se configuró un equipo interdisciplinario formado por psiquiatras, psicólogos y clínicos”, enfatizó la psicóloga social del CEC.
Hoy, la propuesta continúa y atiende a más de cuarenta personas que se animan a dar a conocer la situación que están atravesando. Cabe destacar que el CEC tiene 10 mil afiliados que pueden acceder a este plan.
Paola Bruno pbruno@losandes.com.ar
Los Andes
Martes 29 de Enero de 2008