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Aseguran que hay que demoler el edificio que ardió casi 40 horas

Los expertos sostienen que tras seis horas de fuego, cualquier estructura empieza a perder capacidad para aguantar peso. Y que si no la tiran, caerá. El Gobierno porteño admite que está muy dañada. La apuntalarán.

Es un milagro que el edificio haya resistido tanto tiempo en pie, pero se tiene que demoler porque de lo contrario se va a caer solo", le dijo ayer a Clarín Eduardo Murature, un reconocido especialista en patologías de la construcción. Y su opinión fue refrendada por otros expertos. Es que el edificio de Lavalle 2257 -que estaba habilitado para funcionar como un local de venta de artículos de cotillón, y funcionaba como un depósito clandestino- soportó casi 40 horas de fuego constante. Además, todos coincidieron en la necesidad de apuntalarlo de inmediato para evitar derrumbes generados por el proceso de enfriamiento del hormigón.


"Una estrategia lenta pero segura"


Cuando los Bomberos llegaron al edificio de Lavalle 2257, algo después de las 15 del lunes, los cinco pisos ya ardían con fuerza. Las temperaturas eran tan altas que la losa del depósito tenía la consistencia de una gelatina. "No podía hacer entrar a los bomberos a un lugar que se podía caer -explicó el martes el comisario inspector Omar Bravo, jefe de Bomberos, mientras comandaba el operativo-. La única forma de atacar el fuego era desde el frente, porque no había forma de llegar desde la parte trasera, que es donde se produjo el fuego más intenso. Además, se sabía que no había nadie adentro. Elegimos una estrategia lenta pero segura".

La estrategia demandó más de 40 horas de trabajo y mucha gente se preguntó cómo es que no lo pudieron apagar en menos tiempo. Con la ayuda de grúas, atacaron el fuego desde el frente con agua a presión. Pero el martes a la noche, cuando ya lo peor había pasado, por momentos el fuego volvió a tomar fuerza. Recién pudieron extinguirlo ayer durante la mañana y después, a lo largo del día, realizaron tareas de enfriamiento y peritajes para establecer qué causó el incendio.

Ayer, el comisario Bravo volvió a dar detalles: "Existen diferentes clases de fuego. Se lo considera clase A cuando afecta a materiales sólidos y en ese caso para extinguirlo hay que utilizar agua, y B cuando arden líquidos combustibles, que se apagan con espuma. En el edificio había cartón, goma y plástico, entre otros materiales sólidos. Por eso se trabajó con agua, que es el método de extinción por excelencia para esos casos".

El fuego, por causas que ayer comenzaron a investigarse mediante los peritajes del edificio, se desató el lunes casi a las 3 de la tarde en las plantas superiores y, en cuestión de minutos, envolvió por completo toda la estructura de cinco pisos. Pese a que los dueños del negocio de cotillón, los hermanos Washington y Luis Cheme, negaron que allí funcionara un depósito, el Gobierno porteño y jefes policiales confirmaron que sólo tenía habilitado como comercio la planta baja y un entrepiso y que arriba había almacenados artículos plásticos, cartones y aerosoles. Incluso el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, advirtió que se realizaría un reempadronamiento de todos los comercios, debido a las irregularidades que denunciaron los vecinos que aseguran que en el barrio funcionan depósitos ilegales. Sin embargo, ayer su Jefe de Gabinete, Horacio Rodriguez Larreta, salió a bajarle el tono a esas declaraciones y dijo que se impulsará "una revisión integral del sistema de habilitaciones".

Fuentes del Gobierno porteño le dijeron a Clarín que entienden "que la estructura está muy dañada y que habrá que tomar alguna decisión". No explicaron cuál. Y ayer, en una conferencia de prensa, el jefe del operativo de bomberos, el comisario Omar Bravo, aportó su punto de vista sobre el tema edilicio. "Si bien consideramos que no hay posibilidad de derrumbe, sabemos que el edificio está en situación crítica por la flexibilidad de los hierros, expuestos durante tantas horas al calor. Va a haber que apuntalarlo", dijo. Desde el mediodía, una vez que el incendio estuvo apagado, empezaron los peritajes. Entre hoy y mañana informarían en qué lugar y por qué motivo se desató el fuego. Fue uno de los incendios más largos de la historia de la Ciudad.

"Después de las seis horas de exposición al fuego, la temperatura rompe el hormigón de cualquier estructura resistente y dilata la armadura metálica que existe en su interior ", explicó Alberto Fainstein, el ingeniero que realizó las estructuras de las torres El Faro, las Le Parc y el Hotel Hilton, entre otras. "Además habría que empezar urgente con el apuntalamiento de las medianeras y el derrumbe parcial de las áreas más afectadas", aclaró Fainstein. Sin embargo, no habría riesgos de derrumbe para el edificio vecino, aunque el reconocido ingeniero Armando Stescovich afirmó que es necesario realizar los estudios técnicos y la restauración de la medianera para evitar problemas.

Las estructuras de hormigón armado, como las del edificio de "Ciudad Cotillón", son muy resistentes al fuego, pero frente a altas temperaturas durante un tiempo prolongado comienzan a perder progresivamente su capacidad de soportar peso. El fuego produce fisuras y agrietamientos en el hormigón, mientras que el hierro que está por dentro empieza a "aflojarse". El resultado es un inmediato colapso de la estructura o, como ocurre en el caso de Lavalle 2257, un aumento peligroso de su fragilidad.

Recién ayer los vecinos del edificio que compartía medianera con el cotillón pudieron volver a sus casas. Junto al personal de la Guardia de Auxilio, ingresaron a sus departamentos y se encontraron con un panorama desolador: paredes rajadas y llenas de globos de humedad, pisos levantados, muebles destruidos por el agua y mucho hollín. La satisfacción por volver estuvo opacada por el estado general en el que encontraron el edificio. En el hall y en los espacios comunes todavía se podía sentir el olor penetrante del plástico fundido por el fuego. Y de los balcones rescataban los adornos navideños que volaron y que también quedaron tirados por toda la cuadra.

Ema de San Martín, la administradora del edificio, le confirmó a Clarín que iniciarán una demanda civil y penal contra los dueños de "Ciudad Cotillón", los hermanos Cheme. Y, si fuera necesario, también lo harían contra el Gobierno porteño. "Fallaron todos los controles. Si te asomás por un balcón, te lleva dos minutos ver un depósito junto a otro. Telas, plásticos, papeles, cartones. ¿Quién controla la seguridad y la habilitación de esos depósitos?", se pregunta de San Martín. Ahora, además de recuperar sus departamentos, los vecinos quieren saber cómo hacer para que alguien se haga responsable de los daños que provocó el incendio.

El abogado de los Cheme, Ernesto Bobek Cáceres, había dicho que en el edificio "podía haber habido mercadería almacenada transitoriamente pero los dueños desconocían la situación". Mientras salía a las apuradas del lugar, Washington Cheme sólo dijo que "estaba todo en orden" en "Ciudad Cotillón". Y agradeció el accionar de los bomberos, la policía y el Gobierno porteño.

Por: Silvia Gómez

Clarín
Jueves 21 de Febrero de 2008

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