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Alarma en la UNRC por un derrame tóxico

Se volcó ácido acético en la universidad y afectó a una investigadora. Clausuraron un laboratorio de microbiología.

Corresponsalía

Río Cuarto. A dos meses y medio de las trágicas explosiones en la planta piloto de la Facultad de Ingeniería, que se cobraron seis muertes, el miedo volvió al campus de la Universidad de Río Cuarto. Accidentalmente, ayer por la mañana se derramaron dos litros de ácido acético y una joven investigadora tuvo que ser trasladada a un centro médico. El Departamento de Microbiología e Inmunología fue clausurado por 24 horas y se dispuso el cese de las actividades en el lugar.

Silvina Oviedo (24) es becaria y estaba trabajando en su laboratorio cuando una caja con productos tóxicos se desfondó y produjo la ebullición de una espuma blanca que emanó un vapor con olor fuerte, lo que provocó dolor de cabeza y ardor en los ojos a docentes y no docentes que se encontraban en el lugar. “Inhalé solvente, pero ya estoy mejor. Ahora me van a hacer unos estudios. Se le resbaló una caja a un señor”, alcanzó a decir, mientras era retirada en una ambulancia. La chica se descompuso y fue llevada en una primera instancia al Centro de Salud de la UNRC y luego al Instituto Médico.

Según el secretario Técnico de Ciencias Exactas, Luis Poloni, los dos frascos que se rompieron contenían ácido acético y los recipientes estaban “perfectamente clasificados”. Sin embargo, testigos del hecho dijeron que no se sabía de qué producto se trataba porque “eran muchos y no estaban rotulados”.

El funcionario admitió que el accidente ocurrió cuando un centenar de cajas con residuos peligrosos, acumulados desde hace seis meses en esa dependencia de Exactas, eran trasladadas a un depósito, ubicado cerca del Departamento de Automotores del campus, para luego enviarlas a Córdoba.

Hubo escenas de fastidio y recelo por parte de quienes tuvieron que dejar sus lugares de trabajo. La no docente Laura Gordo afirmó: “Poloni tenía botas y barbijo, pero los trabajadores nada”.

La caja era manipulada por Eduardo Franzone, cuya esposa dijo: “Llegó pálido. Tuvo que irse a casa a bañarse, se le arruinó toda la ropa, porque no tenía ninguna protección. No le dieron ni barbijos, ni nada. Con un mugriento guardapolvo no se protege a nadie. A los zapatos los puse en una ventana porque no se aguantaba el olor”.

Además de Franzone y Poloni, de la operatoria participaban Néstor Formía y Miguel Bueno.

“Salimos porque el olor era insoportable. Encima yo soy hipertensa. De qué nos sirven los cursos si no tenemos protección. Estamos en una sala de lavado, donde hay dos aparatos de autoclave, uno para esterilizar el material que se prepara para los alumnos y el otro para inactivar todo el material contaminado. Todo eso en una pieza y somos tres personas trabajando. Nosotros tenemos que aspirar ese olor durante las siete horas. Estamos en un riesgo total. Y dicen que no pasó nada. ¿Acaso se tiene que morir una persona para que pase?”, se quejó Gordo.

Días atrás, docentes del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Exactas amenazaron con no iniciar el dictado de clases si no les solucionaban los problemas de seguridad que hay en sus laboratorios. Y aseguraron que vienen reclamando desde el año 1998 sin respuestas.

Con anterioridad, el decano de Ingeniería, Jorge Barral, hizo un planteo similar ante el Consejo Superior. “La gente está atemorizada”, sostuvo.

La Voz del Interior
Miércoles 27 de Febrero de 2008

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