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Río: señalan a los basurales como causa de la epidemia de dengue

Por: Eleonora Gosman

Algo más de 20 kilómetros de favela se extienden a los lados de la avenida Brasil, una vía estratégica trazada de este a oeste, que conecta el centro de Río de Janeiro con buena parte de la periferia. Al final, ya en la avenida Martin Luther King, aparece el Hospital Municipal Ronaldo Gazolla. Sus cinco modernos pisos, elevados en un terreno de 380 manzanas, fue terminado hace 4 años. Podría albergar 300 camas y atender 40.000 pacientes anuales de la zona más pobre de la capital carioca. Pero ayer, después de ser inaugurado por la autoridades municipales por presión de la epidemia de dengue, apenas cobijaba a 3 pacientes.

Puertas afuera, habitantes de Acarí, la mayor favela del oeste carioca, se acercaban desesperados para conseguir atención. "Todavía no tenemos posibilidad", repetía el custodio de la institución. Cabizbajo, con ropas casi andrajosas y en un estado que parecía terminal, Edilson Carvalho dio media vuelta y se alejó. "Hace tres días que busco ayuda", lloriqueaba. "Tengo fiebre y me duele el cuerpo".

Acarí, la favela que acoge aquel radiante hospital, es uno de los focos más graves de la epidemia de dengue. Un estudio del Consejo Regional de Ingeniería y Arquitectura fluminense (CREA) no dejó dudas sobre los orígenes de la epidemia. Hay una única razón: los basurales en los barrios marginales, sean morros o terreno llano, donde abundan las cloacas a cielo abierto. Si eso no se neutraliza mediante fumigaciones masivas, el dengue seguirá su curso ascendente. De hecho, dicen que la enfermedad es más grave que lo que pintan las estadísticas oficiales. Los 60.000 casos registrados hasta ahora parecen dibujados. Como admitió ayer el propio secretario de Salud del gobierno estadual, Sergio Cortes, todo indica que la situación "es mucho más grave".

Dicho de otro modo, podría ser cierto que los números estén más próximos al millón de enfermos.

La epidemia ya no sólo está en Río, la ciudad más vulnerable. También afecta a Belo Horizonte (capital de Minas Gerais), a Curitiba (estado de Paraná limítrofe con Argentina) y varias provincias del nordeste, sobre todo Bahía. Los cuerpos diplomáticos empiezan a preocuparse. En las páginas oficiales de Internet de las Embajadas de Estados Unidos, Francia y Portugal, ya avisan sobre los riesgos. Informan que para el dengue no hay vacuna y que la mejor forma de prevenirse es evitar el viaje a Río de Janeiro.

La última gran epidemia de esta enfermedad, causada por un mosquito, ocurrió en 1987. Gobernaba en esa época el ahora senador José Sarney, identificado por entonces con la derecha. Sin embargo, el ex presidente no tuvo problemas en pedir auxilio a médicos cubanos, por la gran experiencia que habían acumulado en este tipo de enfermedades tropicales. Hoy, sin embargo, el caso despierta polémicas. Los médicos brasileños dicen que tienen capacidad suficiente tanto en recursos como en formación para dar cuenta del problema.

En una charla con esta corresponsal, especialistas de la Universidad Federal de Rio de Janeiro dijeron que "el dengue es una epidemia que sólo se entiende a partir de la desidia de las autoridades". Edmilson Migowski, profesor de esa institución universitaria consideró que la epidemia se debe exclusivamente a la falta de precaución tanto municipal como provincial. La movilización actual, en los tres poderes —federal, estadual y municipal— sólo ocurrió después que estalló la emergencia. "Tendrían que haberlo previsto antes. Pero dejaron pasar tres valiosos meses". En ese tiempo, la epidemia cobró 60.000 víctimas y más de 70 muertes.

Clarín
Viernes 4 de Abril de 2008

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