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Los ruidos de los colectivos superan hasta en un 50% el nivel permitido

Detectaron que producen hasta 125 decibeles, cuando el máximo por ley es 83. Dicen que es porque circulan micros cada vez más viejos. El ruido produce irritación, aumento del estrés y trastornos del sueño

Los colectivos producen en la Ciudad de Buenos Aires un ruido que alcanza hasta un 50% más de lo permitido por la ley. Esta forma de agresión, que "promueve un ambiente no sano, perjudica la salud humana y vulnera el derecho de las personas a gozar de una mejor calidad de vida", se genera porque el Estado no cumple con su obligación de "ejercer el poder de policía en inspecciones, vigilancia, control y sanciones.". Así lo dice un nuevo informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad al que tuvo acceso Clarín.


Tomar conciencia
Germán Cervetto


Pese a que el tema del ruido de los colectivos no es nuevo, hasta ahora ningún Gobierno hizo algo en serio. Dicho esto, también es cierto que es necesaria una toma de conciencia general sobre los ruidos, que no son más que una arista de un tema más amplio: nuestra relación con el medio ambiente, al que cuidamos poco. Por nombrar sólo dos ejemplos, muchos vecinos no separan la basura reciclable o tiran sustancias contaminantes en las cloacas.


Un problema que afecta a todos

9.500
- Son los colectivos que circulan actualmente por la Ciudad, que pertenecen a 135 líneas. Se calcula que cerca de la mitad tienen más de 10 años de antigüedad.

2.500 - Los kilómetros de toda la red de colectivos de la Ciudad si se suman sus recorridos. Esto aumenta el impacto negativo del transporte de pasajeros sobre el ambiente.

De acuerdo a la ley de ruido 1.540, el nivel de máximo tolerable para los colectivos es de 83 decibeles. Sin embargo, en varias esquinas de cinco barrios porteños, la Defensoría midió el ruido de los vehículos en dos momentos -detenidos con el motor en marcha y en el arranque- y comprobó que el límite es excedido por la mayoría, en un universo cercano a las 100 muestras. Se llegaron a medir hasta 125 decibeles en el arranque, un ruido más fuerte que un trueno.

Entre los efectos que este escenario produce entre los porteños, el informe habla de "disminución de horas de descanso, aumento del estrés e irritaciones en las conductas, como también trastornos en el sueño".

"Una de las cuestiones sorprendentes es que nosotros recibimos muchas denuncias de vecinos por el ruido que producen por ejemplo los recitales de rock, pero casi nada por los colectivos. Es como si los porteños estuviéramos anestesiados y ya tomáramos como normal esta situación, cuando hay otras ciudades en el mundo tan grandes como Buenos Aires que tienen un nivel de ruido mucho menor", comentó Alicia Pierini, defensora del Pueblo de la Ciudad.

Del lado del Gobierno la titular de la Agencia Ambiental, Graciela Gerola, aseguró que en estos días se están haciendo operativos de control en las terminales de colectivos, que incluyen el ruido y las emisiones contaminantes de los escapes. "A los vehículos que superan los valores permitidos no los dejamos salir", afirmó la funcionaria.

El documento de la Defensoría cuestiona "la falta de interés empresarial para cumplir con responsabilidad las acciones de mantener en condiciones las unidades que se deterioran".

En ese sentido, uno de los puntos críticos señalados es la antigüedad de los colectivos que circulan diariamente por la Ciudad. De las aproximadamente 9.500 unidades habilitadas, la mitad tiene más de 10 años.

De acuerdo a la Ley Nacional de Tránsito 24.449, el tope de antigüedad es justamente 10 años. Pero en 2001, por la crisis, la Secretaría de Transporte autorizó por primera vez la circulación de unidades de hasta 13 años con una resolución. Ultimamente la excepción se mantuvo vigente, a pesar de que la economía viene en continuo crecimiento.

"De seguir con esta modalidad de gestión, la Secretaría de Transporte de la Nación continuará afectando la salud del vecino de la Ciudad de Buenos Aires y su medio ambiente", dice el informe, que sostiene que los primeros afectados son los choferes, que deberían ser provistos de protectores auditivos o gozar de una jornada laboral reducida.

Clarín
Jueves 17 de Abril de 2008

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